Cada vez más personas deciden disfrutar de las vacaciones con su animal de compañía. Siempre se ha dicho que los gatos están más ligados al territorio y que es mejor no llevarlos de viaje, dejándolos al cuidado de una persona de confianza. Los perros son más entusiastas en este sentido, pero aun así hay algunas cosas que debemos tener en cuenta antes de llevárnoslo de vacaciones, especialmente si no está acostumbrado a viajar.

¿Será una buena experiencia para mi perro?

Aunque nos guste pasar las vacaciones en compañía de nuestro perro, antes deberíamos preguntarnos si va a ser una buena experiencia para él. En esto influyen factores como las horas de viaje, el tipo de destino o la climatología, así como la propia personalidad y necesidades del perro. Y aunque a todos los perros les gusta estar con sus compañeros humanos, viajar no siempre es una experiencia positiva para ellos y, en tal caso, es mejor dejarlos con una persona a la que conozcan.

Los viajes ideales hacer con perros son aquellos que no les supongan estímulos negativos o condiciones que puedan afectar a su salud. Por ejemplo, visitar una ciudad en pleno verano puede poner en riesgo su salud porque estarán expuestos muchas horas al sol y a las altas temperaturas; por mucho que algunas de estas condiciones puedan hacerse más leves con productos como botas para perros y llevando siempre agua para que beban. Por el contrario, los viajes a la montaña son ideales para los perros pero también hay que tomar precauciones según el terreno o la climatología.

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Aunque a tu perro pueda gustarle sacar la cabeza por la ventanilla, es una conducta peligrosa que debería evitarse.

Otra cuestión importante son las horas de viaje. Hay perros que toleran mejor que otros los viajes en coche, ya que supone estar varias horas en un espacio confinado y puede ser una experiencia estresante especialmente para perros de gran tamaño. Es una buena idea instalar una hamaca para perros o una cama adaptada para coche, que se agarran a los asientos, para que disponga de un espacio confortable. En cualquier caso, no le des de comer en las horas previas al viaje para minimizar el riesgo de que vomite.

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Finalmente, hay que tener en cuenta el propio estado de salud del perro. No es recomendable llevar animales muy mayores de viaje, especialmente si sufren problemas en los huesos o articulaciones, si han mostrado previamente episodios de alergias o si tienen alguna condición médica que requiera un tratamiento constante, como la diabetes (ya que la insulina debe permanecer refrigerada).

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iStock / Ricardo Alves

Las camas para perros proporcionan un espacio seguro y hacen más confortable el viaje, evitando mareos y caídas.

¿Mi destino y alojamiento son “pet friendly”?

Seguramente no nos pase por alto preguntar si el alojamiento en el que estamos acepta mascotas o qué cargos extra se cobran por ellas, pero es conveniente informarse más ampliamente sobre si nuestro destino es “pet friendly”. Algunos países, incluso cercanos, pueden tener normas muy diferentes. Un ejemplo clásico es la cuestión de si las playas permiten el acceso con perros y, en este caso, qué normas hay que cumplir.

Viajar con perros a un lugar en el que no sean admitidos en interiores puede suponer un problema importante, especialmente en las épocas con clima más extremo o impredecible. Pero no solo eso: incluso destinos de montaña, en principio los más adecuados para los perros, pueden tener sus limitaciones. Hay países (incluso dentro de la Unión Europea, como Francia y Polonia), así como algunas comunidades españolas, que prohíben el acceso con perros a los parques naturales porque consideran que son una fuente de estrés para los animales salvajes.

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iStock / Chalabala

Antes de llevar a tu perro a la montaña, infórmate sobre qué espacios restringen su entrada.

¿Mi mascota necesita pasaporte o documentos de vacunación?

No solo los perros, sino otras mascotas como gatos y hurones necesitan un pasaporte u otro tipo de documento para viajar a otro país. Dentro de la Unión Europea existe un pasaporte válido para circular entre todos los países miembros, que identifica al animal (el cual debe obligatoriamente llevar microchip) y a su tutor legal, y certifica que cumple con todos los requisitos de vacunación. Este pasaporte también es válido para algunos países no miembros de la UE, como Suiza.

Pero en el caso de viajar a países no miembros de la UE, hay que ver cuáles son los requisitos – especialmente sanitarios – que ponen para la entrada de mascotas en su territorio. Esta información suele estar disponible en la página gubernamental del país y también puede consultarse con la embajada o consulado. Hay que tener en cuenta que, a la hora de volver a España desde un país no miembro, también se pueden exigir requisitos como un test serológico frente a la rabia.

¿Qué precauciones sanitarias hay que tomar?

Al margen de los requisitos legales, por el propio bien del animal hay que tomar una serie de precauciones sanitarias. En primer lugar, informarse sobre las posibles enfermedades presentes en el país de destino y sus vacunas correspondientes. El caso más habitual es el de la rabia: en España, esta vacuna es obligatoria por defecto en casi todas las comunidades autónomas, y siempre en caso que el perro viaje al extranjero. Aun así, pensando en el bien del animal, siempre es desaconsejable viajar con él a lugares en los que existan problemas sanitarios endémicos.

Aun cuando se viaje a destinos sin ninguna complicación aparente, es muy recomendable llevar un pequeño botiquín para tratar posibles heridas. Este debería incluir como mínimo gasas estériles, esparadrapo, algodón, unas tijeras, pinzas (por si hay que extraer alguna espina), jabón para lavar la herida y algún desinfectante: se puede usar alcohol de farmacia, aunque se recomienda preferentemente la clorhexidina o una solución de yodo; en cambio, se desaconseja el agua oxigenada ya que no es efectiva frente a bacterias anaeróbicas.

Un punto importante, si tenemos un seguro médico para nuestro perro, es consultar si este es válido en nuestro destino y qué situaciones cubre; en caso de no tenerlo, es recomendable hacérselo ya que una emergencia en el extranjero puede salir muy cara.

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iStock / Miguel Rodriguez Silva (MRS)

Uno de los problemas de salud más comunes en zonas tropicales es la sarna, para la cual no existe vacuna y que, además, puede contagiarse a los humanos.

¿Qué tengo que llevarme de casa?

Aparte del botiquín, hay otras cosas que debemos llevarnos de casa si vamos a viajar con nuestro perro. Lo más básico, por supuesto, es su cama, recipiente para agua y comida, especialmente si sigue alguna alimentación específica por cuestiones de salud, ya que la comida formulada en estos casos (renal, hipoalérgica, etc.) puede ser difícil de encontrar si no se acude a una tienda especializada y no siempre vamos a encontrar una cerca.

Es mejor llevar una correa extensible, para darle su espacio para explorar cuando estemos en espacios naturales y tenerlo cerca en lugares con más gente. Asimismo, en verano debería llevar botas ya que el asfalto caliente puede dañar sus almohadillas; y también en invierno si va a caminar por la nieve durante mucho rato.

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Las botas para perros (nunca usar calzado para humanos) no solo les protegen de las bajas y altas temperaturas, sino que minimizan el riesgo de heridas e infecciones.

Asimismo, si las temperaturas son cercanas o inferiores a los cero grados, debería llevar algún tipo de abrigo: la creencia de que les basta con su pelaje no es cierta si las temperaturas son muy bajas. La mayoría de perros aguantan bien el frío hasta los 7 grados centígrados aproxidamente, o hasta los 4 en el caso de las razas más grandes y peludas, que conservan mejor el calor.

Entrando en el terreno de los problemas no deseados, hay algunas precauciones que podemos tomar. Si no la tiene ya, es muy recomendable encargar una placa con el nombre y número de teléfono (importante incluir el prefijo internacional) por si se perdiese. Es muy recomendable llevar también un bozal, por si se diera el indeseable caso de tener que llevarlo al veterinario, ya que el estrés de la situación puede hacer que el perro se sienta amenazado al ser manipulado por una persona a la que no conoce.

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