El Hospital del Mar de Barcelona ha iniciado recientemente, en colaboración con la Fundación Affinity, un programa piloto de terapia con perros de acompañamiento en las unidades de cuidados intensivos (UCI). Los médicos valoran muy positivamente el impacto que han tenido estos animales en la salud de los pacientes: no solo les hacen compañía, sino que reducen los niveles de ansiedad e incluso alivian el dolor físico.

Las terapias con animales, especialmente perros, llevan tiempo implementándose en los hospitales, pero generalmente se limitaban a los pacientes ingresados en planta y no a los de las UCI, donde los criterios de acceso son más estrictos.

Programa piloto en las UCI

Los perros que participan en el nuevo programa son seleccionados según su carácter. “Tienen que ser perros a quienes les encante el contacto humano. Son perros de acompañamiento y el refuerzo que ellos obtienen es que los acaricien”, explica Maribel Vila, responsable de terapias de la Fundación Affinity. Señala la importancia de que hayan sido bien entrenados y sean tranquilos, ya que se acuestan sobre la cama del paciente y no deben hacer movimientos bruscos. “Intentamos siempre adaptar el perfil del perro con el programa de terapia que tengamos en ese momento”.

Los médicos del Hospital del Mar valoran muy positivamente el impacto que tienen las visitas de los perros, dos veces por semana, en la salud mental e incluso física de los pacientes. Es algo que han comprobado de forma empírica: después de estar con los animales, disminuye el estrés y la ansiedad de los pacientes e incluso descienden los niveles de cortisol, una hormona asociada al dolor.

Además de los beneficios constatables para los pacientes, el objetivo del programa es “humanizar las UCI”, donde el paciente se encuentra más aislado que en un ingreso en planta. “Los pacientes preguntan cuándo volverá el perro”, explica Joan Ramon Masclans, responsable de Medicina Intensiva del Hospital del Mar. “Me encantaría que fuesen parte del personal del centro y tenerlos aquí siempre, creo que serían de mucha ayuda”.

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La interacción con los perros resulta especialmente positiva en los niños, que suelen llevar peor la monotonía del hospital. (Fotografía no tomada en el Hospital del Mar de Barcelona)

Los beneficios de la terapia con perros

Las terapias con perros de acompañamiento se llevan a cabo desde hace tiempo en los centros de salud. Se ha demostrado que las visitas de los animales tienen un impacto positivo en la salud mental de las personas hospitalizadas, sobre todo aquellas de larga estancia o que deben afrontar una operación delicada.

Los profesionales que se encargan de estos programas coinciden en afirmar que la visita de los perros disminuye la ansiedad de los pacientes ingresados y les hace ser más optimistas respecto a su recuperación o a las eventuales operaciones que les esperan. Muchos incluso expresan su deseo de adoptar un animal cuando salgan del hospital, lo cual les da una motivación para seguir adelante.

Además, las visitas rompen la monotonía de los ingresos hospitalarios y, en el caso de que los pacientes estén en condiciones de caminar, les motiva a dar un paseo. Todo esto a la postre repercute tanto en la salud mental como en la física, mejorando y acelerando la recuperación de los pacientes.

¿Qué perros pueden formar parte de la terapia en hospitales?

No todos los perros son aptos para este tipo de terapias, ya que la presencia en un centro de salud requiere que sean animales tranquilos, habituados a tratar con gente, sin tendencia a ladrar y, además, que soporten bien el ambiente de un hospital con sus ruidos y olores.

Otras cualidades muy importantes para un perro de terapia son un carácter predecible, equilibrado y sin miedo. Si se produce cualquier cambio en el estado de salud del paciente que requiera una intervención inmediata, hay que poder retirar al animal sin que se asuste ni adopte una actitud defensiva, ya que podría entorpecer el trabajo de los médicos. Por ello, los perros seleccionados son entrenados específicamente para entornos hospitalarios, que tienen características distintas de otras terapias.

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Lo más importante para formar un perro de terapia es que tenga un carácter tranquilo, afectuoso y que disfrute del contacto humano.

En principio el rol de terapia no está limitado a unas razas concretas, pero sí es cierto que hay algunas que son preferidas por determinadas características de carácter:

  • Labrador retriever y Golden retriever: Responden con mucha efectividad al entrenamiento y son perros muy sociables y cariñosos.
  • Pastor alemán: Los pastores alemanes suelen tener un carácter equilibrado y mucha confianza en sí mismos, lo cual facilita que estén tranquilos en un hospital.
  • Spaniels y cockers: Su pequeña talla y carácter cariñoso los hace ideales para interactuar con personas que tienen un cierto miedo o respeto a los perros más grandes.

Aun así, cualquier perro que cumpla los requisitos de carácter y sea bien entrenado puede convertirse en un perro de terapia. Los educadores caninos especializados en este ámbito trabajan con técnicas de refuerzo positivo, seguidos por una fase de socialización en la que los perros pasan tiempo en centros de salud, acostumbrándose al ambiente.

Es importante tener presente en todo momento las necesidades del perro. Si este no muestra una buena respuesta, es mejor dejar el entrenamiento e incluso valorar si es adecuado para convertirse en un perro de terapia; si no es así es mejor renunciar, por la salud del animal y de los futuros pacientes.

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