Todo sobre las marmotas, más allá de Phil

Activas, sociables y grandes excavadoras. Así son las marmotas, un interesante roedor terrestre que esconde algún que otro secreto. Te contamos sus características y hábitos principales.

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Susan Michel / GTRES
Berta Erill Soto

Periodista especializada en temas de actualidad

Si te pido que cierres los ojos e imagines un roedor, lo más probable es que lo primero que te venga a la cabeza sea un ratón, hámster, ardilla u otros pequeños mamíferos del tamaño aproximado de tu mano. No obstante, el orden Rodentia contiene cientos y cientos de especies, algunas de ellas de gran tamaño como la pacífica Capibara, la singular rata topo o nuestro protagonista de hoy: la marmota

Estos mamíferos de la familia de los esciúridos son generalmente corpulentos: su tamaño medio sobrepasa los 55 centímetros de largo y los 18 de alto, con una gran masa corporal. Sus patas son cortas y robustas, con unas grandes garras preparadas para cavar largos túneles y construir bajo tierra sus madrigueras. La cola es corta y peluda, adecuada para mantener el equilibrio. 

Dentro del género marmota se reconocen hasta 8 especies distintas, y abarcan un área geográfica bastante amplia: podemos encontrar marmotas en América del Norte y en la estepa u otras extensiones del continente euroasiático, por ejemplo en los Alpes, los Cárpatos o los Pirineos. 

A pesar de las pequeñas diferencias que puedan haber entre especies, estos son algunos de los aspectos generales y curiosidades que vale la pena aprender sobre este roedor, tan interesante que incluso tiene una curiosa fecha especial: el Día de la Marmota.

¿Dieta vegana?

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¿Dieta vegana?

La marmota es un animal principalmente herbívoro que se alimenta de hierbas de muchos tipos, así como bayas, semillas, flores, raíces y tubérculos, líquenes y también hongos.

Sin embargo, algunas de las especies de este género también pueden consumir ocasionalmente insectos o, en menor medida, huevos de ave. 

Por este motivo, sus dientes incisivos son proporcionalmente grandes y gruesos, una característica que mejora su capacidad para procesar distintos tipos de vegetación de forma muy rápida. Además, estos animales suelen dedicar varias horas al día a alimentarse

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Salen de día

Se trata de animales diurnos y, además, bastante activos. Durante el día buscan alimento y comen, principalmente, pero también juegan entre ellas, corren y saltan, disfrutando del Sol y del aire fresco fuera de la madriguera, aunque nunca se alejan demasiado de ella.  

Son hábiles ingenieros y cavadores de túneles, y su actividad beneficia la calidad del suelo enriqueciéndolo de oxígeno. No obstante, demasiadas colonias de marmotas pueden causar daños a la agricultura. 

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Con los pies en la tierra

A diferencia de algunos de sus parientes cercanos como la ardilla, las marmotas son criaturas de hábitos terrestres y no suelen subir a sitios elevados ni trepar árboles, aunque sí suelen moverse entre las rocas. 

Su territorio está en el suelo de los bosques y praderas, especialmente en zonas con bajas temperaturas. Algunas de sus especies habitan en las montañas y se consideran marmotas de tierra alta, mientras que aquellas que podemos encontrar en las llanuras son marmotas de tierra baja.

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¿Quién dijo frío?

Las características físicas de la marmota están preparadas para que este animal pueda aguantar las bajas temperaturas: su pelaje es muy denso por casi todo el cuerpo, especialmente en la cola, y sus orejas son pequeñas

Pero además, durante la primavera y el verano se dedica a acumular una gran cantidad de grasa corporal que utilizará para mantenerse caliente y en funcionamiento durante la hibernación. 

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Dormir como una marmota

Por un período de tiempo de alrededor de 7 meses al año, las marmotas se dedican a hibernar dentro de sus madrigueras para sobrevivir las duras condiciones de frío y hambre del invierno. 

Durante la hibernación su cuerpo entra en un estado de letargo: las funciones fisiológicas se ralentizan, la temperatura corporal disminuye, y el organismo consume lentamente las reservas de grasa acumuladas antes de la llegada del frío. 

Además, los adultos tienen que calentarse a sí mismos y también a sus crías, lo cual implicará una pérdida de grasa sustancial. 

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Un peso ideal

Esta preparación previa a la hibernación hace que el peso de las marmotas cambie mucho de la primavera al otoño, un periodo durante el cual necesitarán consumir mucha comida. Idealmente, al llegar el otoño, su grasa corporal será aproximadamente la mitad del peso del animal. 

Así, su peso puede pasar de los 2 kg en primavera tras salir de la hibernación, hasta un mínimo de 8 kg en otoño, en ocasiones superando los 11 kg en las especies de mayor tamaño. 

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Una agitada vida social

¿Sabías que las marmotas se saludan frotándose las narices? Este curioso detalle no es de extrañar, ya que se trata de un animal social y muy familiar: se acicalan entre ellas y usan una amplia variedad de sonidos al comunicarse. 

Por lo general, en cada madriguera vive una colonia que incluye varias familias, compartiendo un mismo territorio sorprendentemente amplio entre parientes cercanos (¡puede llegar hasta las 5 hectáreas!). 

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Agresivas políticas territoriales

Las marmotas marcan los límites de su territorio con la secreción de una glándula ubicada en sus mejillas, que dejarán en rocas y árboles, entre otros. 

A pesar de ser animales sociales con los miembros de su colonia, tienden a ser violentas con sus depredadores y otros animales que invadan su territorio. 

Entre sus principales predadores encontramos algunas aves como el águila real, el cuervo o algunos tipos de búho, pero también el zorro y, en algunas zonas, el oso.

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Poblando las colonias

La mayoría de especies de marmota crían cada año. Al llegar la primavera, el macho abandona la madriguera y comienza un proceso de apareamiento que dura aproximadamente de abril hasta junio

El periodo de gestación de las hembras es de un mes, aproximadamente, y suelen dar a luz un promedio de 5 crías por embarazo, que nacen ciegas y sin pelaje. 

Los recién nacidos se alimentan de la leche materna hasta pasado un mes y medio, momento en el que ya han obtenido el sentido de la vista. Hacia los 3 meses de edad ya serán totalmente independientes. 

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Robert Faritsch / GTRES

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Larga vida a la marmota

En condiciones ambientales y de salud favorables, la esperanza de vida de las marmotas es de unos 15 años de media, aunque algunos ejemplares han llegado a vivir durante dos décadas, sobre todo aquellos que están en cautiverio. 

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