La teoría de que el comportamiento humano está influido por el ciclo de la Luna ha sido desmentida o, como mínimo, puesta en duda por gran parte de la comunidad científica. Pero no sucede lo mismo con los animales, cuyos movimientos en busca de comida o refugio sí mantienen una estrecha relación con la fluctuación de la luz que emana de nuestro satélite. 

 

En el caso de los leones (Panthera leo), un estudio reciente publicado en la revista Global Ecology and Conservation revela que el rey de la sabana utiliza las carreteras establecidas por los humanos con más frecuencia durante las noches de Luna llena debido a que le permiten moverse fácilmente y cubrir áreas extensas con mayor rapidez.

Y no solo eso, sino que también emplean más estos senderos artificiales en las estaciones secas. Dos conclusiones que, en el contexto de zonas protegidas como el Parque Nacional del Serengueti, en Tanzania, ayudan a determinar con rigor las pautas de conservación de la especie; especialmente porque gracias a esta información pueden prevenirse posibles colisiones con vehículos. 

Los leones buscan eficiencia durante la luna llena

Mientras que algunas especies no tienen la capacidad para ver en la oscuridad, los ojos de los leones están preparados anatómica y fisiológicamente para crear imágenes con muy poca luz, algo que les da ventaja a la hora de atacar. Esta es la razón por la que estos grandes animales que habitan mayoritariamente en el África subsahariana aprovechen el crepúsculo y la noche para alimentarse. Durante el día, en cambio, dedican gran parte de su tiempo a descansar. 

Como resulta evidente por la disponibilidad de luz, las posibilidades de obtener presa disminuyen cuando la Luna está llena, y por eso los leones necesitan emplear rutas de caza más eficientes. En este sentido, las carreteras establecidas por los humanos, las cuales están diseñadas para unir puntos geográficos en el menor tiempo posible, se presentan como una buena opción para estos mamíferos. 

 

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Los leones buscan la eficiencia de caza en las carreteras humanas.

Tanto es así, que si bien su uso entre el día y la noche no cambió de manera significativa, sí varió en un 63% en función de las fases lunares: la investigación, realizada en el ecosistema del Serengueti utilizando ubicaciones horarias de 18 leones con collar GPS, mostró que cuanto menores son las oportunidades de alimentación, mayor es la presencia de los leones en las carreteras.

La misma idea puede extraerse de la variación que se detectó en función de las estaciones, la cual ascendía a un 82%: y es que las presas como los ñus migratorios y las cebras, las favoritas de los leones, son menos comunes durante la estación seca, por lo que, de nuevo, estos felinos encuentran la eficiencia en las rutas humanas. 

las carreteras humanas: una ventaja o un peligro para los leones

El número de leones en África ha disminuido alrededor de un 43% desde la década de 1990, según indica la revisión más reciente de las técnicas para estimar la población de esta especie en el continente. Y este dato se relaciona inevitablemente con el impacto antropogénico en los ecosistemas donde habitan: el aumento de los asentamientos humanos en sus zonas de expansión, la caza furtiva y el cambio de uso del suelo son algunos de los factores que obligan a los leones a alterar sus comportamientos para poder sobrevivir.

En este contexto, el uso de las carreteras humanas surge como una oportunidad para los leones de aumentar sus opciones de caza, aunque al mismo tiempo puede poner en peligro su propia vida. Y es que, igual que ocurre en diversas áreas protegidas de África, en el Serengueti tanto los equipos de conservación como algunos operadores turísticos realizan viajes nocturnos a través de las mismas carreteras que frecuentan, con mayor o menor asiduidad, estos felinos; algo que puede resultar en colisiones y accidentes mortales.

Conocer, pues, la dinámica de uso de las carreteras por parte de los leones puede contribuir a frenar la pérdida acelerada de esta especie, si se utilizan los datos para regular los movimientos de vehículos durante estos períodos críticos. Además, la metodología empleada en esta investigación podría en un futuro aplicarse al estudio del comportamiento de otros animales, especialmente de aquellos más vulnerables a los incidentes relacionados con el tráfico.