Los rituales de apareamiento en el reino animal son tan diversos como extraordinarios. Bien lo saben los estadounidenses, que cada 13 o 17 años se deleitan, o se molestan, por el fenómeno de las cigarras periódicas (Magicicada septendecium): unos artrópodos de tamaño considerable que emergen del suelo, en un espectáculo digno de película de terror, para alcanzar su madurez y buscar una pareja.

 

Estos insectos viven la mayor parte de su vida bajo tierra, alimentándose de la savia de las raíces de los árboles. Pero en 2024, verán la luz del día con más cuórum que nunca, a causa de un fenómeno que ocurrió por última vez cuando Thomas Jefferson era Presidente de los Estados Unidos: concretamente, en el año 1803. Y es que, en una perfecta sincronización, dos camadas de esta especie (la XIII y la XIX) irrumpirán en la superficie al mismo tiempo para aparearse.

Se estima que el enigmático acontecimiento no volverá a ocurrir hasta 2245, teniendo en cuenta que sucede cada 221 años (el mínimo común múltiplo de la periodicidad de ambas camadas, 13 y 17). Así, un humano solo podría ser testigo de ello una vez en la vida; aunque lo cierto es que más de uno desearía no serlo nunca.

¿cuándo y dónde emergen las cigarras periódicas?

Las cigarras periódicas son extremadamente sensibles al clima. No es hasta que el suelo alcanza una temperatura de alrededor de 17-18ºC cuando surgen de él para deshacerse de sus exoesqueletos y transformarse de ninfas a adultas con alas, algo que, habitualmente, tiene lugar a partir de finales de abril.

 

mapa cigarras
Cicada Safari

El mapa muestra la extensión de la camada XIII (puntos azules) y de la camada XIX (puntos rojos) por el territorio de Estados Unidos. La aparición se concentrará principalmente en los estados de Ilinois y Missouri, pero se expandirá por algunas zonas del sudeste del país.

Se cuenta que hay hasta 3.000 especies distintas de cigarra (Cicadidae) en el mundo, pero las periódicas solo habitan en Estados Unidos. En este sentido, el evento podrá verse, con especial intensidad, en los estados de Ilinois y Missouri, tal y como muestra un mapa elaborado por Cicada Safari, aunque también tendrá lugar en otras regiones del sudeste del país, como Georgia y Carolina del Sur.

Y en cuanto a la duración de este fenómeno, solo las más preparadas comienzan su apareamiento en abril. Otras, sin embargo, pueden continuar surgiendo del suelo en mayo o incluso junio. De este modo, teniendo en cuenta que el turbulento proceso puede durar hasta seis semanas, los expertos afirman que la fecha de finalización, momento en que la nueva generación comienza a crecer bajo tierra, se da a principios de julio.

¿las cigarras periódicas son una amenaza?

Las cigarras periódicas no son peligrosas para los humanos, a no ser que se padezca lo que se conoce como entomofobia: miedo a ver o entrar en contacto con los insectos. Eso sí, los ciclos de apareamiento de este artrópodo son observados con atención por los agricultores de la región donde emergen, ya que su oviposición puede suponer una amenaza para los árboles frutales jóvenes.

 

Cigarras
Foto: Javier Lobon Rovira

Las cigarras periódicas tienen una relación recíproca y vital con la tierra.

En este sentido, otra de las molestias que generan las cigarras periódicas en la población de la zona tiene que ver con el ruido: durante la elección de pareja, los machos de esta especie emiten un fuerte sonido -se estima, equivalente al de una moto de gran cilindrada- para atraer a las hembras, que vuelan buscando al ejemplar más apto para criar. Y es que muchos de ellos mueren por la diferencia de presión entre el subsuelo y la superficie, o por los encuentros con sus múltiples depredadores (aves, arañas, reptiles e incluso hormigas). 

Así y todo, las cigarras periódicas son insectos cuya naturaleza fascina a científicos y biólogos, especialmente por su relación recíproca y vital con la tierra. Cuando se preparan para la aparición en la superficie, construyen unos túneles que actúan como una aireación natural del suelo; su oviposición da lugar a la poda de árboles, que en la siguiente temporada producirán más frutos y flores; y, por último, cuando mueren, la descomposición de su cuerpo contribuye con grandes cantidades de nutrientes para la tierra. 

Por esta razón, el fenómeno de 2024 no solo será único por la sincronización de las camadas: cuando comiencen a emerger los primeros ejemplares, a finales de abril, la ecología de la región encontrará una nueva oportunidad para reverdecer gracias a estos insectos que, en línea con su comportamiento cíclico, de la tierra vienen y en tierra acaban convirtiéndose. 

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