Las dos principales capas de hielo de la Tierra, Groenlandia y la Antártida, se están derritiendo a ritmos acelerados, y eso es algo que se sabe desde hace años. Aunque entre sus respectivos procesos de deshielo existen multitud de diferencias, los científicos insisten en que la causa es común: el calentamiento de los océanos, cuya temperatura, por cierto, ha vuelto a batir el récord por quinto año consecutivo.

En vista de una situación que no parece mejorar, los investigadores especializados en esta materia trabajan constantemente para evaluar el proceso del deshielo y las posibles consecuencias que podría tener sobre el clima global. Así, en 2020 ya se publicó un estudio elaborado por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA que exponía que los glaciares de Groenlandia habrían perdido 4.890 millones de toneladas métricas entre 1992 y 2020. Ahora, sin embargo, las estimaciones han ido incluso a peor

Una nueva revisión del mismo equipo, publicada en la revista Nature, ha recopilado las posiciones de los extremos de los glaciares entre 1985 y 2022 y ha concluido que el hielo de Groenlandia ha perdido un 21% más de masa de la que se creía anteriormente. Y si bien los expertos mencionan que, hasta ahora, esta disminución ha tenido un impacto directo mínimo en el nivel global del mar, sí que sería suficiente para afectar a la circulación oceánica y a la distribución de las temperaturas en todo el mundo.

¿Cuánto hielo se ha derretido en groenlandia?

Gracias al uso de imágenes satelitales y big data, los científicos se percataron de que las mediciones realizadas en el pasado, que forman parte del Ejercicio Internacional de Intercomparación del Balance de Masa de la Capa de Hielo (IMBIE, por sus siglas en inglés) de la NASA, no tenían en cuenta la pérdida de hielo debido al retroceso de los glaciares a lo largo de los bordes de Groenlandia. Es por ello que, en el reciente estudio, han cuantificado esa cantidad y se ha estimado nuevamente que la capa de hielo perdió, en realidad, alrededor de 1.034 mil millones de toneladas métricas.

 

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NASA/USGS

Glaciar Zachariae Isstrom en 1999. 

Asimismo, una de las observaciones más destacadas de la investigación es que la mayor parte de la pérdida de hielo provino de debajo del nivel del mar, en fiordos profundos, lo que significa que su derretimiento no está añadiendo de forma directa una cantidad significativa al aumento del nivel del mar.

Sin embargo, estudios anteriores también llevados a cabo por la NASA revelaron que el deshielo en los glaciares situados entre el Atlántico Norte y Ártico podría producir cambios en la salinidad de estos y debilitar las corrientes que transportan calor y sal alrededor de los océanos.

Los glaciares, en retroceso

La capa de hielo constituye un 85% de la superficie de la macroisla danesa. Y los protagonistas de este paisaje inhóspito y frío son los glaciares. En este sentido, la reciente revisión expone que el más afectado de todos por el deshielo ha sido Zachariae Isstrom, ubicado al noreste de Groenlandia, con un retroceso de 160.000 millones de toneladas métricas en los últimos 40 años. 

 

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NASA/USGS

Glaciar Zachariae Isstrom en 2022.

Los siguientes en este desmoralizador ranking son: Jakobshavn Isbrae, en la costa occidental, con una pérdida de 88.000 millones de toneladas métricas, y Humboldt Gletscher, en el noroeste, que perdió 87.000 millones de toneladas métricas. Así, solo un glaciar ubicado en el sur del territorio -Qajuuttap Sermia- experimentó un ligero crecimiento durante el período analizado.

Con esta recopilación de datos, los expertos pudieron concluir, además, que aquellos glaciares que son más sensibles a la fluctuación estacional son los que registraron mayor pérdida de masa de forma general, y por lo tanto, serán los que más sufran las consecuencias del cambio climático en las próximas décadas.

Y es que, si bien la disminución de masa de los glaciares es un fenómeno natural -que se ha observado durante siglos- causado por la variabilidad de temperaturas entre el invierno y el verano, este nuevo estudio enfocado en los últimos 40 años revela que desde el 2000 hasta la actualidad la recesión se ha acentuado con creces.