Desde la década de 1980, programas de reforestación han plantado un área equivalente a 3.600 campos de fútbol, en Río de Janeiro (Brasil). Ahora, la ciudad quiere acelerar las plataciones... ¿Adivináis cómo? La ciudad está empleando drones para reforestar zonas de difícil acceso. La intención es mitigar los efectos del cambio climático y del Niño en esta zona, que sufre olas de temperaturas extremas.

Primero, se realiza un análisis científico del suelo, para determinar su calidad, así como las especies de plantas que podrían prosperar en esa zona en concreto. Después, se utiliza Inteligencia Artificial (IA) para calcular la cantidad y la distribución que deberían tener las plantas.

Por último, el dron se encarga de diseminar las semillas. Un único dron es capaz de dispersar 180 cápsulas en un minuto, cien veces más rápido de lo que podemos hacerlo los humanos.

La acción la desarrolla la start-up Morfo, que ya ha empleado los drones para reforestar otras zonas de Brasil. La organización encuentra tres ventajas en el uso de drones: son más eficientes, recortan costes y son más seguros. Sin embargo, aclaran que los drones no reemplazan a las personas y que la intervención humana continua siendo esencial para todos sus proyectos.

Flash Forest es otro ejemplo de reforestación con drones, solo que en este caso, se encargan de actuar en zonas forestales que han sufrido incendios. La organización es capaz de sembrar un millón de cápsulas de semillas en un día. Su objetivo a medio-largo plazo es haber plantado mil de millones de árboles para el año 2028.