¿Por qué no hemos vuelto a la Luna en 45 años?

Pese a que desde 1972 la tecnología ha dado auténticos pasos de gigante, y cada vez más países han desarrollado su propio programa espacial, el ser humano no ha vuelta a visitar la Luna. ¿Cuáles son las razones?

Módulo de servicio del Apolo 11 fotografiado desde el módulo lunar

Módulo de servicio del Apolo 11 fotografiado desde el módulo lunar

Foto: NASA

apolo 11 tranquilidad

De hecho sí que hemos vuelto. Muchas son las sondas y satélites enviados entre finales del siglo XX y comienzos del XXI. Cuando decimos que no hemos vuelto a la Luna nos estamos refiriendo, por supuesto, a una misión tripulada. Pero aún en este caso, antes de entender porque no hemos vuelto a la Luna desde 1972, año en el que el astronauta Gene Cernan de la misión Apolo 17 abandonó nuestro satélite tras la que fue la última misión tripulada al mismo, resulta indispensable entender las razones por las que fuimos.

¿Por qué el hombre fue a la Luna?

Para encontrar los motivos que propiciaron el viaje a tierras selenitas hemos de retroceder hasta el final de la década de los años 60 del pasado siglo. Tras la Segunda Guerra Mundial, durante la Guerra Fría, los Estados Unidos y la Unión Soviética se jugaron su particular partida de ajedrez en el tablero del mundo y algunos de los movimientos más importantes de aquella partida se disputaron en lo que se conocería como la Carrera Espacial, una obstinada pugna entre sendas potencias cuya meta final era la Luna. De esta lucha, en la que ambas naciones pretendían demostrar su superioridad militar y tecnológica ante el adversario, resultaría una potencia hegemónica a nivel mundial.

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Y es que sin el contexto de la Guerra Fría, se antoja difícil entender como fue posible enviar una misión a nuestro satélite. El viaje a la Luna, más que un fin en sí mismo, fue el modo de mostrarle al mundo quien pondría la música que marcaría el ritmo de la agenda política internacional durante lo que restaba de siglo. Pero también fue la forma de, evitando un conflicto directo entre dos potencias en posesión de un copioso arsenal atómico y capaces de aniquilarse mutuamente, el escenario donde se libró, sin necesidad de lamentar una hecatombe nuclear, la batalla ideológica entre el capitalismo y el comunismo.

Por ello, si hoy en día sigue resultando casi una utopía enviar una misión tripulada a la Luna y volver, es fácil imaginar lo que aquello supuso hace 50 años. Al alcanzar nuestro satélite y regresar con éxito, los Estados Unidos daban un golpe sobre la mesa haciendo gala de un poder tecnológico, militar y económico que llevaba implícito un mensaje muy claro para el resto del mundo: "aquí, hoy, manda América". Así quedaría demostrado durante los años posteriores en los cuales, mientras los estadounidenses afianzaban su poder en gran parte del globo, la Unión Soviética se sumió en un periodo de decadencia que condujo a su disolución en 1991.

¿Por qué el hombre no ha vuelto a la Luna desde 1972?

La verdad es que nunca sabremos si en un contexto histórico diferente, por simple inquietud científica, hubiéramos llegado a la Luna en el 69. Todo parece indicar que no. Como hemos dicho, el acicate para que los americanos decidieran enviar una misión tripulada a nuestro satélite fue la tensión generada por la situación política. Sin esta rivalidad con la URSS habría sido muy difícil imaginar que el gobierno americano movilizara a las cerca de 400.000 personas que participaron en el programa Apolo y que le dedicara, durante los 14 años que duró este, el equivalente hoy a unos 106.000 millones de euros.

El programa Apolo movilizó a cerca de 400.000 personas y contó con una inversión de 106.000 millones de euros

Así, desde el año 1960 la partida económica dedicada al programa espacial americano se disparó, llegando a la cifra récord del 5,3% del presupuesto nacional en el año 1965. Pero 5 años más tarde, a principios de los 70 y resuelta la Carrera Espacial a favor de los americanos, la NASA sufrió un importante recorte presupuestario por distintas razones, entre ellas la pérdida del interés político por la Luna y el accidente sufrido por la misión Apolo 13. De hecho estos acontecimientos conducirían a la postre, a la cancelación de las misiones Apolo 18, 19 y 20, haciendo de la Apolo 17 la última misión tripulada a la Luna.

Además, quizá la razón más poderosa por la que no hemos vuelto a la Luna sea la más simple de todas: realmente no ha habido necesidad de volver. Las misiones del programa Apolo fueron tan prolíficas que al margen de los innumerables experimentos que se realizaron en la Luna, se recogieron tantas muestras de material lunar que aún a día de hoy muchas de ellas permanecen sin estudiar por los científicos.

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A todo ello hay que sumar que en los años venideros los intereses de la NASA se centrarían en objetivos como el Skylab, el laboratorio en órbita terrestre; o el envío de sondas y satélites a otros muchos rincones del sistema solar. Y quizá la pregunta que hacerse sea: ¿por qué volver a la Luna cuando hay tanto aún por explorar? A la luz de los avances científicos realizados durante los últimos años no hay nada que reprocharle a la agencia. Hoy exploramos Marte con robots, descubrimos nuevos sistemas solares casi a diario y detectamos fenómenos como las ondas gravitacionales que hasta hace muy poco solo formaban parte de la teoría.

Como hemos visto, son varias las razones por las que no hemos ido a la Luna desde 1972, y sin embargo ninguna tiene que ver, por ejemplo, con las extrañas teorías de la conspiración que circulan desde hace varios años. De hecho, que no hayamos vuelto no significa que no vayamos a volver. El horizonte de la próxima misión tripulada a nuestro satélite lo marca el año 2024, en el que la misión Artemis de la NASA pretende volver a poner un hombre en la Luna. Y puede además que, en esta ocasión, quien imitando a Neil Armstrong en 1969, sea una mujer la que dé un nuevo paso sobre el regolito lunar.

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