El origen de las pagas y los aguinaldos de Navidad

La "paga" de Navidad es una retribución anual que está instaurada en la legislación española desde 1980, aunque esta costumbre se inició en la década de 1940. También los carteros, serenos, barrenderos, porteros de fincas, etcétera felicitaban estas fiestas con bonitas postales y recibían a cambio un "aguinaldo". Eso sí, esta curiosa tradición, con el tiempo, se ha ido perdiendo.

En la actualidad la paga de navidad está incorporada en el artículo 31 del Estatuto de los Trabajadores desde el año 1980.

En la actualidad la paga de navidad está incorporada en el artículo 31 del Estatuto de los Trabajadores desde el año 1980.

Foto: iStock

En la actualidad la paga de navidad está incorporada en el artículo 31 del Estatuto de los Trabajadores desde el año 1980.

En España, el 24 de diciembre de 1944 apareció en el BOE una Orden Ministerial –que firmó el ministro de trabajo José Antonio Girón de Velasco–, en la que se promulgaba que todo el personal de industrias no reglamentadas recibiría una gratificación equivalente al sueldo de una semana de cara a "solemnizar" las fiestas de Navidad. Un año después, el 9 de diciembre de 1945, esa gratificación se estableció con carácter general e indefinido. De esta manera se institucionalizó el "aguinaldo o paga de Navidad".

En una época de pobreza y penurias como era la que se inició al final de dos grandes contiendas como la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, la dictadura de Francisco Franco ideó esta gratificación para compensar el alza de los precios y el encarecimiento generalizado del nivel de vida de los españoles. En la actualidad, esta paga está incorporada en el artículo 31 del Estatuto de los Trabajadores desde el año 1980, y en él se establece que se trata de una parte del salario igual a una paga mensual y no una dádiva por parte del empleador (aunque muchas empresas prorratean esta paga entre las 12 mensualidades del año).

Con el alza de los precios y el encarecimiento del nivel de vida, el gobierno franquista ideó esta gratificación para que los españoles pudieran disfrutar de unas navidades como "dios manda".

Las primeras felicitaciones de Navidad

Aparte de la paga oficial que recibían los trabajadores en sus empresas existía otra práctica que venía llevándose a cabo en España desde hacía mucho tiempo y a la que se puso fin a principios de la década de 1980: todos los profesionales que durante el año habían ofrecido sus servicios a los hogares españoles entregaban una tarjeta en la que felicitaban las Pascuas y las Fiestas de Navidad esperando una propina a cambio. Ataviados con sus mejores galas, lecheros, barrenderos, modistas, serenos... se presentaban en los domicilios particulares y los vecinos les entregaban gustosos la voluntad, el popular "aguinaldo".

El Diario de Barcelona fue el precursor de las felicitaciones navideñas a sus suscriptores, tradición que más tarde sería adoptada por otros profesionales.

La primera constancia que se tiene de esta práctica data del año 1831, aunque algunas fuentes apuntan a 1832, cuando los trabajadores del Diario de Barcelona decidieron que sus repartidores entregaran en mano a todos sus suscriptores una felicitación impresa por Navidad. La idea fue tan bien acogida por los suscriptores que, agradecidos, entregaron a estos repartidores una gratificación en forma de "aguinaldo". Esta práctica animó a otros a copiar la original idea, de modo que, en estas fechas, muchos profesionales se presentaban en los hogares de sus clientes a la espera de su ansiada propina navideña.

Postal ilustrada de una modista con una cesta con la ropa para entregar.

Postal ilustrada de una modista con una cesta con la ropa para entregar.

Foto: BNE

Imágenes y mensajes llenos de poesía

Estas tarjetas se caracterizaban por llevar impresa una ilustración, que en la década de 1890 empezó a ser en color, donde se mostraba al trabajador de un gremio en concreto con una leyenda del tipo: "El ebanista les desea Felices Pascuas", "El cartero les desea Feliz Navidad y Año Nuevo" o "El sereno le felicita a usted las Pascuas de Navidad", por poner sólo algunos ejemplos. Era habitual que en el reverso de la felicitación se incluyera una poesía sobre los servicios que había prestado el gremio que entregaba la felicitación, como esta del gremio de los carreteros:

"Por fin llegó la Navidad / que es la fiesta señalada / primera en ser celebrada / con pompa y felicidad. / Hoy es del Señor el día / en que con gozo debemos / disfrutar cuanto podemos / con gran placer y alegría. / Que gocen, pues, con placer / comiendo pavo y turrón / deseamos de corazón, / cumpliendo así nuestro deber".

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El fin de una tradición navideña

Del carro al camión de la basura, pasando por quienes encendían las primeras farolas eléctricas hasta los últimos carreteros, estas postales documentan la evolución de los propios oficios que reproducen las postales.En esas estampas de la Navidad, además de la simbología religiosa, pueden verse escenas en las que aparecen copiosas cenas en las que se tenía por costumbre servir pollo, champán, marisco, frutas y licores. Con las mejoras salariales y de las condiciones laborales, a finales de la década de 1970 esta práctica fue desapareciendo, quedando en el recuerdo de las Navidades pasadas.

Era habitual que en la parte trasera de la felicitación navideña se incluyera una pequeña poesía sobre los servicios que había prestado el gremio que entregaba la felicitación.

La Biblioteca Nacional de España ha digitalizado muchas de estas tarjetas en su página web, lo cual representa una buena oportunidad, no sólo para admirar el diseño de estas tradicionales postales, sino también para conocer algunos oficios que ya no existen y unas costumbres navideñas que hoy en día ya no son exactamente las mismas.

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