Mark Twain, un escritor enamorado del Misisipi

El 21 de abril de 1910 moría Mark Twain, uno de los grandes genios de la literatura universal. Su nacimiento y su muerte estuvieron marcados por el paso del cometa Halley, un cuerpo celeste que visita la Tierra aproximadamente cada 75 años

Mark Twain

Mark Twain

Foto: iStock

Sello conmemorativo a Mark Twain

Incansable aventurero, este prolífico escritor nació en Florida, Misuri, pero creció en la pequeña localidad de Hannibal, escenario de sus obras mas importantes: Tom Sawyer y Las aventruras de Huckleberry Finn. "Vine al mundo con el cometa Halley en 1835. Vuelve de nuevo el próximo año, y espero marcharme con él", esas palabras de Mark Twain, pronunciadas en 1909, resultarían proféticas. El 21 de abril de 1910, mientras el cometa Halley pasaba cerca de la Tierra, Samuel Langhorne Clemens, más conocido por su seudónimo de Mark Twain, moría de un infarto.

Antes de dejar Hannibal en 1853 con 18 años para colaborar con su hermano Orion en un periódico de su propiedad en la localidad de Muscatine, en Iowa, Twain trabajó como aprendiz de impresor y como tipógrafo. Una vez afincado en Muscatine, Twain hizo colaboraciones para el rotativo en forma de relatos de viaje mientras viajaba y trabajaba como impresor itinerante en Nueva York, Filadelfia, San Luis y Cincinnati.

Un enamorado del Sur

Durante un viaje a Nueva Orleans, Twain se fijó en los barcos de vapor que navegaban por el río Misisipi, y decidió, con 22 años, buscar trabajo como piloto, hecho que se vio reflejado posteriormente en su novela Vida en el Misisipi. Durante su formación, Twain convenció a otro de sus hermanos, Henry, para que trabajara con él, pero Henry murió el 21 de junio de 1858 cuando el Pennsylvania, el vapor en el que trabajaba, explotó a causa de un fatal accidente. Durante el resto de su vida, Mark Twain se sentiría culpable de la muerte de su hermano.

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El 3 de febrero de 1863 firmó por primera vez una historia con el seudónimo por el que sería siempre recordado, Mark Twain. Es una adaptación del nombre que los trabajadores negros entonaban en sus cantos al navegar con sus barcazas por el río Misisipi y que significa "marca dos"(mark two, en inglés), en referencia a dos brazas (3,6 m), el calado mínimo necesario para una navegación segura.

El seudónimo Mark Twain es una adaptación de la frase "marca dos", que entonaban los trabajadores negros refiriéndose al calado mínimo para navegar por el Misisipi

Su primer triunfo como escritor llegaría con la publicación su cuento humorístico La célebre rana saltadora del distrito de Calaveras, publicado en el semanario neoyorquino The Saturday Press, el 18 de noviembre de 1865. Este éxito le valió un gran reconocimiento a nivel nacional y contribuyó a que sus diarios de viaje fueran aún más populares.

Éxito y desgracias literarias

Twain escribió entonces muchas de sus grandes novelas clásicas como Tom Sawyer (1876) o Las aventuras de Huckleberry Finn (1885), que tuvieron un enorme éxito de público. En esa época entabló una gran amistad con el inventor Nicola Tesla, quien le animó a interesarse aún más por las investigaciones científicas y las nuevas tecnologías. Este interés culminaría con su novela Un yanki en la corte del rey Arturo (1889), protagonizada por un viajero en el tiempo de los Estados Unidos de su época, que utiliza sus conocimientos científicos para introducir la tecnología moderna en la Inglaterra arturiana.

A raíz de su amistad con Nicola Tesla publicó Un yanki en la corte del rey Arturo, donde el protagonista era un viajero en el tiempo

Durante su vejez, la desgracia golpeó recurrentemente a Mark Twain, que vivió sus últimos años de vida en una profunda depresión provocada primero por la muerte de sus hijas y posteriormente por la de su esposa. El escritor participó en diversos proyectos, hasta que el 21 de abril de 1910 un ataque de corazón se llevó para siempre al genio que, con sus obras, se convirtió en un veraz cronista de la hipocresía y la crueldad humanas, aunque en muchas de ellas también dejó un resquicio para la bondad y la esperanza.

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