Julio Verne y Hetzel, mucho más que un escritor y su editor

Pierre Jules Hetzel creía en la difusión de la ciencia entre la juventud para mejorar la sociedad y ejerció un férreo control sobre la obra de Julio Verne para que se ajustara a su plan educativo

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El Edior de Julio Verne

Pierre-Jules Hetzel, sobre estas líneas fotografiado por Nadar hacia 1865, sometía las obras de Julio Verne a un férreo control para asegurar su éxito comercial.

FOTO: Adoc-photos / Album

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Manuscrito original

Una página del manuscrito de La vuelta al mundo en 80 días en la que se aprecia la manera de trabajar de Julio Verne, ocupando sólo la mitad del folio para dejar espacio para las correcciones.

FOTO: BNF

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Retrato de Julio Verne

 Lector obsesivo de revistas científicas y geográficas, sostenía que cada dato contenido en sus obras "ha sido examinado al detalle y es rigurosamente exacto". En la imagen, podemos verle en una foto de 1880 coloreada posteriormente.

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Pasión por volar

Julio Verne llegó a París en 1847. Allí entabló amistad con Nadar (en la imagen) que contagió a Verne la pasión por el vuelo aerostático.

 

Foto: Atelier de Nadar

Julio Verne y Hetzel portada 1

Julio Verne y Hetzel, mucho más que un escritor y su editor

Pierre-Jules Hetzel (1814-1886) era un editor de firmes ideas progresistas y ateo radical. Había participado en la Revolución de 1848 y había formado parte de los gobiernos de la efímera Segunda República Francesa (1848-1852), que implantó el sufragio universal masculino en el país y abolió la esclavitud en las colonias. Hetzel estaba en las antípodas ideológicas de Julio Verne, un católico de profundas convicciones conservadoras. Aun así, a ambos les unía el objetivo de difundir la ciencia entre los jóvenes. El editor estaba convencido de que la ciencia era la clave del progreso y tenía una fe ciega en la educación de la infancia, que debía ser laica, gratuita y obligatoria, como medio para mejorar las condiciones sociales. Y Verne era el compañero perfecto para llevar a cabo esta tarea.

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Los Viajes Extraordinarios fueron un medio inmejorable para transmitir los conocimientos científicos y geográficos entre la juventud. El editor lo sabía y ejerció un férreo control sobre las obras para asegurarse de que se ajustaban a su plan educativo. Hetzel fue mucho más que un editor para Verne. El autor escribía sus manuscritos dejando libre la mitad del folio para las correcciones, muchas veces sugeridas por el editor. En este sentido, la visión optimista de la ciencia en las novelas de Julio Verne suele atribuirse a la mano de Hetzel, que opinaba que los lectores no querían relatos tristes ni sombríos sobre el progreso. El editor sugería todo tipo de modificaciones, por ejemplo llegó a cambiar el final de Las aventuras del capitán Hatteras, ya que impidió que éste se suicidara al final del relato, como pretendía Verne. Ciertamente, las obras de Verne posteriores a la muerte de Hetzel transmiten una visión más pesimista sobre la tecnología y el uso que la humanidad podía hacer de ella.

Verne escribía sus manuscritos dejando libre la mital del folio para introducir las correcciones y sugerencias de Hetzel

La sumisión del escritor se aprecia en la correspondencia entre ambos: "Estaré siempre dispuesto a modificar lo que sea preciso", admitía a mediados de la década de 1860 el autor. En otra misiva llama a Hetzel "querido maestro" y reconoce varias "negligencias en cuanto a estilo", aunque afirma que ya "están reparadas en las galeradas que tengo entre las manos". La visión que el autor tiene de sí mismo respecto al editor se pone de manifiesto en otra carta, de 1867, que firma como "vuestro Verne, el que usted ha inventado".

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