Gerasa, la joya de la provincia romana de Siria

Fundada por los sucesores de Alejandro Magno, la ciudad de Gerasa, en la actual Jordania, unió la tradición semítica con la helenística. Tras su conquista por Roma, se convirtió en una de las urbes más importantes de la Decápolis

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01 plaza oval Gerasa Jordania. La gran plaza oval

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La gran plaza oval

Levantada en el siglo I d.C., esta grandiosa plaza conectaba el templo de Zeus con la avenida principal de Gerasa. En las columnas que rodeaban la plaza se colgaron inscripciones con los nombres de los benefactores de la ciudad. 

FOTO: Kitti Boonnitrod / Getty Images

02 mosaico Gerasa Jordania. Los mosaicos de Gerasa

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Los mosaicos de Gerasa

En la ciudad se han descubierto numerosos pavimentos de mosaico, como éste que representa al historiador griego Tucídides. Siglo III. 

FOTO: BPK / Scala, Firenze

03 reconstruccion Gerasa Jordania. Una urbe cosmopolita

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Una urbe cosmopolita

La incorporación a los dominios de Roma inauguró el período de mayor esplendor de Gerasa, y la ciudad que contemplamos hoy fue construida, en su mayor parte, en época altoimperial (final del siglo I a.C.-siglo II d.C.). Gerasa ocupaba un lugar clave en el Camino del Rey, justo en el tramo que comunicaba Petra con Damasco. La imagen es una reconstrucción de Gerasa en el siglo II d.C.
 

 

ILUSTRACIÓN 3D: Josep Ramon Casals

04 templo Artemis Gerasa Jordania. El templo de Ártemis

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El templo de Ártemis

En la imagen, los restos del templo dedicado a la diosa Ártemis en Gerasa. Edificado sobre una colina, dominaba la ciudad en armonía con el templo de Júpiter, situado al sur. 

FOTO: Steve Davey / AGE Fotostock

05 reconstruccion arco Adriano Gerasa Jordania. El arco de Adriano reconstruido

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El arco de Adriano reconstruido

Reconstrucción del arco del emperador Adriano en Gerasa. El emperador Adriano visitó la ciudad y pasó en ella parte del invierno del año 129-130, con lo que Gerasa se convirtió en el centro del Imperio durante unos meses. Para conmemorar este hecho hizo levantar un gran arco en el acceso sur de la ciudad.

ILUSTRACIÓN 3D: Josep Ramon Casals

06 arco Adriano Gerasa Jordania. El arco de Adriano

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El arco de Adriano

Este monumento se alza a las afueras de Gerasa, a 460 metros de la puerta sur de entrada a la ciudad y muy cerca del hipódromo. Con él se quiso honrar a Adriano como artífice de la prosperidad de la que disfrutó Gerasa durante su reinado. 

FOTO: Walter Bibikow / AGE Fotostock

07 reconstruccion teatro sur Gerasa Jordania. El teatro sur tal como fue

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El teatro sur tal como fue

El teatro sur se hallaba junto al templo de Zeus, mientras que el segundo teatro, más pequeño, se encontraba al norte. Erigido durante el reinado del emperador Domiciano, fue embellecido y remodelado por sus sucesores Trajano y Adriano. 

ILUSTRACIÓN 3D: Josep Ramon Casals

08 teatro sur Gerasa Jordania. Teatro sur de Gerasa

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Teatro sur de Gerasa

Fue construido durante el reinado de Domiciano (81-96), sobre una estructura más antigua. Tenía capacidad para unas 5.000 personas, y las gradas inferiores estaban numeradas con letras del alfabeto griego para indicar los asientos reservados. 

FOTO: Jochen Schlenker / AGE Fotostock

09 reconstruccion plaza oval Gerasa Jordania. La plaza oval renacida

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La plaza oval renacida

Su disposición era muy ingeniosa. Por un lado, su forma elíptica, inédita en el mundo romano, aprovechaba de forma eficaz el valle abierto entre dos pequeñas lomas, y por otro servía de arranque visual al santuario de Júpiter y al cardo máximo. 

ILUSTRACIÓN 3D: Josep Ramon Casals

10 templo Artemis Gerasa Jordania. Una visión del templo de Ártemis

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Una visión del templo de Ártemis

La construcción del templo de Ártemis comenzó el año 150, durante el reinado de Antonino Pío. La diosa de la caza era la patrona de la ciudad y sus habitantes quisieron honrarla dedicándole uno de los santuarios más impresionantes del Próximo Oriente.  

ILUSTRACIÓN 3D: Josep Ramon Casals

11 moneda emperador Adriano Gerasa. El emperador Adriano

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El emperador Adriano

Adriano visitó Gerasa durante sus viajes a lo largo del Imperio. Arriba, anverso de un áureo con la efigie del emperador. Museo Arqueológico Nacional, Madrid. 

FOTO: ASF / Album

12 relieve leones templo Jupiter Gerasa. Los leones de Júpiter

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Los leones de Júpiter

El templo de Júpiter, en Gerasa, estaba decorado con algunos relieves que representan a fieros leones, como el de la imagen. Siglo II. 

FOTO: DEA / Getty Images

13 inscripcion puerta adriano Gerasa. Inscripción caída

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Inscripción caída

En la imagen, inscripción desprendida de la puerta de Adriano con el nombre del emperador.

FOTO: AJ Wilhelm / Getty Images

14 relieve teatro sur Gerasa. Relieve de flautista

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Relieve de flautista

Una joven tocadora de flauta se muestra en un relieve del teatro sur de Gerasa.

FOTO: Ivan Vdovin / AGE Fotostock

16 capitel corintio templo Artemis Gerasa. Capitel corintio

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Capitel corintio

Todas las columnas del templo de Ártemis eran corintias, decoradas con hojas de acanto, como la de la imagen, una de las once que aún siguen en pie. No ha quedado constancia de su policromía, pero es probable que estuvieran pintadas en dos colores. 

FOTO: Alamy / ACI

17 mapa Gerasa Jordania Siria. Mapa del Próximo Oriente

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Mapa del Próximo Oriente

Mapa de localización de Gerasa en la región.

CARTOGRAFÍA: Eosgis.com

02 mosaico Gerasa Jordania

Gerasa, la joya de la provincia romana de Siria

Existe en Jordania un camino que tiene más de 4.000 años. Una ruta ya mencionada en el Antiguo Testamento, pero cuya existencia puede remontarse a la Edad del Bronce. Recibe el nombre de Camino del Rey, no porque se atribuya su trazado a un monarca concreto, sino en atención a su antigüedad e importancia. Este camino conectaba el golfo de Aqaba, en el mar Rojo, con Damasco, en Siria, atravesando de sur a norte la región de Transjordania. Esta zona tenía un interés limitado. Las tierras al este del valle del Jordán y del mar Muerto estaban formadas por una anodina sucesión de mesetas boscosas que daban paso a un inmenso desierto. Ningún gran imperio había surgido allí.

Con una orografía accidentada y escasa disponibilidad de agua dulce, Transjordania ofrecía poco espacio para la agricultura. Pero, aunque era pobre en recursos, su ubicación, en el corazón de una extraordinaria encrucijada de caminos, la convertía en una presa deseada. Al este se extendía Mesopotamia; al suroeste, el valle del Nilo, y al sur, la península arábiga, recorrida por las caravanas de los nabateos, cargadas de incienso del Yemen, perlas del mar Rojo y especias de la India. Las vías que unían estos tres territorios atravesaban la accidentada orografía de Siria-Palestina, y una de las mejores rutas para hacerlo era siguiendo el viejo Camino del Rey.

A comienzos de la Edad del Hierro, en torno al siglo IX a.C., Transjordania estaba habitada por pequeños reinos tribales de carácter ganadero como los amonitas o los moabitas, mencionados con frecuencia en la Biblia hebrea. Sin embargo, toda la región estaba a punto de experimentar profundas transformaciones. Por un lado, la actividad caravanera se incrementó gracias a la domesticación del camello. Los señores del desierto, los nabateos, comenzaron a expandirse cada vez más al norte, y una de sus capitales, Petra, se alzaba junto al Camino del Rey. Por otro, a finales del siglo IV a.C., el Próximo Oriente se integró en el imperio del rey macedonio Alejandro Magno, y tras la muerte de éste, en 323 a.C., quedó dividido entre sus generales.

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Fotografías

El orígen mítico de Gerasa

Transjordania se convirtió en un territorio en disputa entre el Egipto ptolemaico y el Imperio seléucida, gobernados ambos por descendientes de nobles macedonios. Durante doscientos años, la cultura griega se extendió por la región, mezclándose con las tradiciones semitas y el idioma arameo, y propiciando el comienzo de una época brillante: el helenismo. Así, los viejos reinos amonitas y moabitas dejaron paso a un ramillete de prósperas ciudades-estado de carácter comercial y cultura helenística, una fórmula que se adaptaba mejor a la accidentada geografía de la zona y al creciente flujo caravanero. Una de estas ciudades fue Gerasa.

A sus moradores les gustaba contar una historia curiosa sobre el nombre de su ciudad. Aseguraban, con orgullo, que el topónimo Gerasa se debía a que sus primeros habitantes fueron veteranos, gerasmenos, de las campañas de Alejandro. Soldados valerosos que, tras haber combatido contra los persas, habían recibido como recompensa una parcela de tierra en las colinas que separaban el valle del Jordán del desierto. Esta historia era seguramente falsa y, como tantos heroicos relatos fundacionales, estaba destinada a aumentar el prestigio de la localidad.

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Los habitantes de Gerasa decían que la ciudad fue fundada por veteranos del ejército de Alejandro Magno

El nombre original de la ciudad no parece haber sido Gerasa (un topónimo semita), sino Antiochia ad Chrysorrhoam (Antioquía junto al río de oro), lo que haría remontar su fundación a algún rey seléucida, tal vez Antíoco IV (175- 164 a.C.). Ésta se enmarcó seguramente en un contexto de disputa territorial con Egipto, y los colonos griegos se fusionarían con la población local de un asentamiento habitado desde el Neolítico. Esta primera Gerasa, amurallada y en una colina junto al río, comenzó a desarrollarse con rapidez.

Al igual que el resto de las nuevas ciudades-estado de Transjordania, Gerasa era una entidad política independiente, celosa de su autonomía. Probablemente mantenía estrechos vínculos con otras localidades de la región, como Filadelfia (la actual Amán), que confió al templo de Júpiter en Gerasa la custodia de su propio tesoro municipal. También era un destacado centro comercial y contaba con una población multiétnica: colonos griegos, indígenas arameos y comerciantes nabateos se mezclaban con mercaderes de procedencia más exótica, como persas, partos e incluso indios. Aparentemente, estas localidades pertenecían al ámbito helenístico: muchas habían sido fundadas (o así lo pretendían) por Alejandro o alguno de sus sucesores; el griego y el arameo se empleaban como lenguas comunes, y los monumentos se construían según modelos griegos. Sus jóvenes adinerados debían de frecuentar el gimnasio y el ephebeion, instituciones destinadas a la educación física y moral de los muchachos, mientras sus padres exhibían su riqueza en las primeras filas del teatro. Pero un examen más atento revela la pervivencia de algunas viejas costumbres semíticas. En las inscripciones, nombres griegos se mezclaban con semitas. Para horror de los más helenizados, la circuncisión seguía siendo una práctica habitual, y bajo las pomposas dedicatorias a divinidades helenas pervivía el culto a antiguos dioses semíticos.

En Gerasa convivían las antiguas tradiciones semitas con las nuevas de influencia helenística

Nace la Decápolis

El Imperio seléucida desapareció en el siglo I a.C., y sus viejos dominios en Siria-Palestina acabaron en manos de la República de Roma. Pompeyo, el general que había llevado a cabo la conquista, reorganizó políticamente toda la región y en 63 a.C. agrupó a las ciudades del extremo norte del Camino del Rey en una liga dependiente de la provincia de Siria y administrada por un prefecto romano. La coalición recibió el nombre de Decápolis (diez ciudades). Curiosamente, Plinio el Viejo advertía en su Historia natural de que a pesar del nombre no había acuerdo ni sobre el número ni sobre las ciudades que integraban la liga. Plinio determinó que la Decápolis comenzaba en Damasco y terminaba en Filadelfia (llamada así en honor del rey egipcio Ptolomeo Filadelfo), incorporando ciudades como Escitópolis (al oeste del Jordán), Gadara, Hipo, Dion, Pela, Cánata, Ráfana y, por supuesto, Gerasa.

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Fotografías

Para saber más

Gerasa. Colección Arqueología. National Geographic. RBA Coleccionables, Barcelona, 2017.

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