La catedral de Florencia, maravilla del Renacimiento

Símbolo del poder y la prosperidad de la capital toscana, la basílica de Santa María del Fiore asombró al mundo con su colosal cúpula, diseñada por Filippo Brunelleschi

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01 catedral florencia cupula santa maria fiore. La cúpula de Santa María

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La cúpula de Santa María

La gran cúpula que remata la catedral de Santa María del Fiore, en Florencia, se alza majestuosa sobre la ciudad del Arno. A día de hoy, con sus 55 metros de diámetro, sigue siendo la cúpula más grande del mundo. La catedral de Santa María del Fiore es, sin duda, una de las grandes gestas de la arquitectura y la ingeniería del Renacimiento, por la pureza de sus líneas, sus dimensiones y el asombroso ingenio de sus constructores. El proyecto se inició en 1296 y se prolongó a lo largo de 175 años. 

FOTO: Susanne Kremer / Fototeca 9x12

02 vista aerea catedral florencia. La joya de Florencia

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La joya de Florencia

En esta vista aérea de la ciudad de Florencia destaca la catedral con su grandiosa cúpula y una altura de 114 metros. En la imagen se aprecia la fachada del edificio, orientada hacia el baptisterio, y a su lado el campanile, obra de Giotto, con una altura de 84,70 metros.

FOTO: Alinari Archives / Getty Images

03 frescos cupula santa maria fiore florencia. Los frescos de la cúpula

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Los frescos de la cúpula

La decoración del interior de la cúpula de Santa María del Fiore fue encargada por Cosme I de Médicis a Giorgio Vasari. Los frescos los terminó Federico Zuccari en 1579, tras la muerte de Vasari. Se trata de una composición basada en el Juicio Final, inspirada en la Divina comedia de Dante

FOTO: Guido Baviera / Fototeca 9x12

04 interior catedral florencia santa maria fiore. El interior de la catedral

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El interior de la catedral

En 1348, los trabajos de construcción se detuvieron debido a la primera gran plaga de Peste Negra que azotó Florencia y que redujo la población de la ciudad hasta su quinta parte. Los coloridos mármoles que decoran los pavimentos interiores de Santa María del Fiore datan del siglo XVI y son obra de los arquitectos Baccio d’Agnolo y Francesco da Sangallo. 

FOTO: Pietro Canali / Fototeca 9x12

05 relieve filippo brunelleschi catedral florencia. Retrato de Filippo Brunelleschi conservado en Santa María del Fiore

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Retrato de Filippo Brunelleschi conservado en Santa María del Fiore

"Qué hombre, por duro de corazón o envidioso que sea, no alabaría a Pippo, el arquitecto, cuando ve aquí esta enorme construcción elevándose por encima de los cielos, lo bastante vasta como para cubrir a toda la población toscana con su sombra, y hecha sin ayuda de vigas ni complicados soportes de madera?", dijo León Battista Alberti del genio de Brunelleschi. 

FOTO: Scala, Firenze

06 baptisterio san giovanni catedral florencia. El baptisterio de San Giovanni

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El baptisterio de San Giovanni

Levantado ante la catedral de Santa María, el baptisterio se empezó a construir en el siglo IV. Tiene un diseño de planta octogonal. En él destacan las puertas de bronce de Andrea Pisano, del siglo XIV, y de Lorenzo Ghiberti, del siglo XV.

FOTO: Pietro Canali / Fototeca 9x12

07 brunelleschi proyecto catedral florencia fiori. Brunelleschi y el huevo

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Brunelleschi y el huevo

Cuenta una anécdota que durante el concurso de 1418, la Opera exigió a los concursantes la exposición pública de sus técnicas, a lo cual Brunelleschi se negó. Según él, debería ser suficiente con superar una prueba de habilidad: ganaría el que consiguiera poner de pie un huevo sobre una mesa de mármol. Tras contemplar el fracaso de sus contendientes, Brunelleschi puso el huevo en la mesa de un golpe, rompiendo la cáscara inferior y dejando la superior erguida como si de una pequeña cúpula se tratase.Óleo por Giuseppe Fattori. Siglo XIX, se conserva en el Palacio Pitti, Florencia. 

FOTO: AKG / Album

08 fachada neogotica santa maria fiore catedral florencia. Fachada neogótica

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Fachada neogótica

La primera fachada de la catedral fue demolida entre 1587 y 1588, por orden del gran duque Francisco I de Médicis, puesto que se consideró pasada de moda. La fachada permaneció desnuda hasta 1887, cuando fue totalmente reconstruida en estilo neogótico, según un proyecto de Emilio de Fabris a partir del diseño original de Giotto.

FOTO: Justin Foulkes / Fototeca 9x12

02 vista aerea catedral florencia

La catedral de Florencia, maravilla del Renacimiento

"Qué hombre, por duro de corazón o envidioso que sea, no alabaría a Pippo, el arquitecto, cuando ve aquí esta enorme construcción elevándose por encima de los cielos, lo bastante vasta como para cubrir a toda la población toscana con su sombra, y hecha sin ayuda de vigas ni complicados soportes de madera?". Casi seis siglos después, la admiración que en 1436 expresaba León Battista Alberti ante la gran realización de Filippo Brunelleschi –Pippo, como le llamaban sus paisanos– aún no se ha desvanecido. La catedral de Santa María del Fiore es, sin duda, una de las grandes gestas de la arquitectura y la ingeniería del Renacimiento, por la pureza de sus líneas, sus dimensiones y el asombroso ingenio de sus constructores. El proyecto se inició en 1296 y se prolongó a lo largo de 175 años.

Arnolfo di Cambio fue el primer capomaestro o jefe constructor. Su obra se enmarca en el gótico italiano, una versión moderada del gótico popular de otras partes de Europa. Tras su muerte en 1310, las obras se paralizaron. En la década de 1330, la institución encargada de las obras, la Obra de la Catedral (Opera del Duomo), quedó bajo la dirección y financiación del gremio de la lana, grupo dominante de la política florentina y responsable de revitalizar las obras. Desde entonces diversos arquitectos fueron capomaestro, entre ellos Andrea Pisano en 1331, que inició la construcción del campanario según el diseño original de Giotto di Bondone.

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Fotografías

En 1348, los trabajos se detuvieron debido a la primera gran plaga de Peste Negra que azotó Florencia y que redujo la población de la ciudad hasta su quinta parte. Se hizo un gran esfuerzo por importar mano de obra extranjera, pero aun así en 1355 apenas se habían levantado los muros laterales y una parte de la fachada principal. Francesco Talenti recibió el cargo de capomaestro ese mismo año. Modificó el proyecto original y alargó la nave principal, aumentando la longitud de la iglesia hasta los 153 metros.

Arquitectura de la basílica de Santa María del Fiore

En 1359, Giovanni di Lapo Ghini sucedió a Talenti y se enfrentó al reto de proyectar una cúpula apta para cubrir el crucero diseñado por Di Cambio. Su diseño era de estilo gótico tradicional, con muros delgados soportados por costillas exteriores llamadas arbotantes. Pero Neri di Fiorabanti le desafió con una propuesta sin estructuras exteriores, distinta de las usadas en el norte de Europa. Su diseño se sostenía gracias a encadenamientos de piedra y madera ocultos en el cascarón de la cúpula. Estas "cadenas" aplicaban una presión similar a la de los aros de hierro de un barril, evitando que el conjunto se abriera por sus puntos más débiles.

Con la propuesta de Neri la catedral de Florencia se convertiría, así, en la cúpula más grande de la historia de Occidente

La propuesta de Neri di Fiorabanti, sin añadidos góticos, suscitó un gran debate frente a la más conservadora de Giovanni di Lapo. En 1367, la Opera del Duomo aceptó la idea de Neri con una observación: se agrandarían los pilares del crucero y la cúpula aumentaría su diámetro hasta los 55 metros. Neri resolvió el reto mediante un doble cascarón, con una robusta capa interior sobre la que se apoyaba una segunda piel más ligera como protección frente a las inclemencias exteriores. No era la primera vez que se aplicaba en Europa este tipo de diseño, originario de Persia y popular en la arquitectura islámica. La geometría propuesta por Neri era la de una cúpula octogonal con ocho nervios de piedra. Su perfil era ojival, lo cual aumentaría su altura hasta los 91 metros. La catedral de Florencia se convertiría, así, en la cúpula más grande de la historia de Occidente.

Fiorabanti plasmó su propuesta en una maqueta de ladrillo de 4,5 metros de altura y 9 de longitud, que se exhibía dentro de la catedral en obras y simbolizaba la obligación de no desviarse del proyecto original. Cada año, la Opera del Duomo y sus arquitectos prestaban juramento sobre la maqueta y la Biblia para confirmar su compromiso. El problema era que no se sabía cómo ejecutar semejante hito arquitectónico. Por eso, una vez terminada la construcción del tambor o base de la cúpula, en 1418 se convocó un concurso para decidir cómo acabarla. En esa competición se enfrentaron dos célebres artistas: Lorenzo Ghiberti y Filippo Brunelleschi.

Brunelleschi gana el concurso

En 1418, Filippo Brunelleschi tenía 41 años y era un maestro orfebre reconocido. Había nacido en Florencia en 1377, diez años después de la votación a favor de la cúpula de Neri di Fiorabanti, en la que su padre había participado. De hecho, la casa familiar de Brunelleschi estaba frente a la catedral en construcción. No es difícil imaginar su infancia y juventud a la sombra creciente de Santa María del Fiore y ante la maqueta de su cúpula, fuente de interrogantes.

Brunelleschi participó en el concurso de 1401 para las puertas del Baptisterio de San Giovanni. Andrea Pisano, capomaestro de la catedral, había diseñado ya unas puertas forjadas en bronce entre 1330 y 1336, pero se buscaba ahora un diseño escultórico aún más monumental. Brunelleschi perdió el concurso frente a Lorenzo Ghiberti. Derrotado, se trasladó a Roma junto a su amigo Donatello para estudiar sus ruinas durante los siguientes quince años.

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Pippo regresó a Florencia entre 1416 y 1417 y se instaló en su antiguo hogar familiar. Al poco de llegar, la Opera del Duomo le encargó los planos de la cúpula a partir de la maqueta de ladrillo. Cuando se convocó el concurso, en 1418, Brunelleschi partía como uno de los favoritos, junto con su rival Lorenzo Ghiberti. El concurso giraba en torno al sistema que se usaría para soportar la cúpula durante su construcción, que debía seguir a rajatabla el diseño de Fiorabanti. Entre las posibilidades había distintas propuestas de cimbras de madera, que servían para sujetar los muros de la cúpula durante su construcción. Otra alternativa era llenar el crucero de arena hasta crear un montículo lo bastante alto para apoyar la cúpula sobre él, una técnica que ya había sido empleada en otras arquitecturas románicas y góticas. También se emplearía posteriormente en obras como la catedral de Troyes, en Francia, donde en 1496 se utilizó un montículo de arena de más de 30 metros de alto. La Opera del Duomo rechazó con desdén este tipo de soluciones. Brunelleschi, sin embargo, tenía una propuesta muy diferente: construiría la cúpula sin usar ningún sistema de apoyo.

Brunelleschi, sin embargo, tenía una propuesta muy diferente: construiría la cúpula sin usar ningún sistema de apoyo

Esta idea causó un gran revuelo, ya que nadie era capaz de comprender cómo sería posible su ejecución. Y aunque Brunelleschi se reservó la mayoría de los secretos técnicos de su planteamiento, el prestigio del arquitecto y su pericia en otros encargos para el gremio de la lana le valieron la victoria. En 1420, su diseño fue elegido con la condición de que compartiese la dirección de las obras con Lorenzo Ghiberti, quien quedó en un segundo plano.

Sabotajes y recortes

Ese mismo año se redactó un memorando de doce puntos en el que se listaban los principios estructurales del proyecto. En el texto aparecen las dimensiones de los anillos estructurales y la cúpula de doble cascarón, así como el mandato de que debían construirse sanza alcuna armatura, es decir, sin armadura alguna. Lo que no se explica es cómo lo harían. No se ha conservado ningún documento que explique con claridad la construcción de la cúpula, por lo que mucho de lo que se sabe es gracias a la observación y análisis de la obra acabada.

Al principio de las obras, la facción de Ghiberti usó varias estrategias para sabotear la propuesta de Brunelleschi. En distintas ocasiones se le acusó de no seguir las propociones del proyecto original de Fiorabanti, de problemas estructurales en la obra o de estar levantando una cúpula oscura, sin suficientes ventanas. Ninguna de estas polémicas consiguió echar atrás el proyecto, y tras llegar a la altura acordada en 1426 se aprobó su continuación sin estructuras auxiliares.

La cúpula de Brunelleschi

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En 1429 aparecieron grietas en la catedral provocadas por el peso de la cúpula, que se solucionaron con refuerzos adicionales de hierro y madera. Brunelleschi también propuso construir un nuevo anillo de capillas que mejoraría la resistencia de la catedral, pero la Opera del Duomo no lo aprobó. La década de 1430 trajo crisis económica, recortes salariales y escasez de materiales constructivos. A pesar de los impedimentos, las obras continuaron su curso y en 1436 el papa consagró la cúpula ya finalizada.

La finalización de los trabajos

Quedaba por delante el proyecto de una linterna para rematar el conjunto, asignado a Brunelleschi ese mismo año. Pero el capomaestro murió en 1446 sin ver acabada su obra, que sería terminada en 1471 por Antonio di Ciaccheri. En el siglo XVI se hiceron nuevas intervenciones, entre ellas la espectacular decoración interior de la cúpula. Es una composición basada en el Juicio Final, inspirada en la Divina comedia de Dante. Giorgio Vasari fue su autor principal y trabajó en ella desde 1568 hasta su muerte en 1574, y otros artistas la finalizaron en 1579. La fachada de la catedral quedó sin acabar y fue objeto de diversos debates y propuestas a lo largo del siglo XVI. En 1587 fue demolida y no se reconstruyó hasta 1887, según un proyecto de carácter neogótico que buscaba recuperar los principios estilísticos propuestos por Giotto hacía cinco siglos.

La tradición cuenta que Giotto, Andrea Pisano, Arnolfo di Cambio y Filippo Brunelleschi están enterrados bajo la catedral. Aunque en las excavaciones de 1970 sólo se halló la tumba de Brunelleschi, no deja de ser romántico pensar que los grandes maestros precursores del Renacimiento descansan allí, como parte de su obra imperecedera.

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