Gijón, referente del mundo romano en el Cantábrico

La ciudad más poblada de Asturias tiene mucho de lo que presumir cuando de patrimonio arqueológico romano se habla. Por eso han creado una marca propia, Gijón Romano, con la que la ciudad quiere poner de relieve unos vestigios de los que pocas regiones cantábricas pueden presumir. El castro prerromano de la Campa Torres, las termas o la fábrica de salazón del centro histórico de la villa son algunos de sus atractivos

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Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres

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Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres

Foto: Museos Arqueológicos de Gijón

Termas romanas de Campo Valdés

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Termas romanas de Campo Valdés

Foto: Museos Arqueológicos de Gijón

Villa romana de Veranes

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Villa romana de Veranes

Foto: Museos Arqueológicos de Gijón

Termas romanas de Campo Valdés

Gijón, referente del mundo romano en el Cantábrico

La ciudad de Gijón ofrece a cualquier interesado la historia una serie de vestigios arqueológicos realmente excepcionales. Estos restos son un valioso testimonio tanto de la cultura castreña original de la zona como de la ocupación romana posterior hace dos mil años. En este contexto nace la marca Gijón Romano, que se presentó en en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid el pasado 14 de marzo, con el objetivo de dar a conocer y poner en valor ese pasado, y convertir a la capital asturiana en un referente cultural de época romana.

El origen romano de Gijón

Gijón y sus alrededores cuentan con algunos yacimientos romanos de excepción, como por ejemplo el Parque Arqueológico-Natural de la Campa Torres, un poblado castreño de época prerromana, habitado desde el siglo VI a.C., que constituye el origen de la actual Gijón. Tras las guerras astures y cántabras, el castro se romanizó, y en sus inmediaciones se levantó una torre con una inscripción dedicada al emperador Augusto. El castro fue excavado desde la década de 1980 y en 1995 se inaugura el Parque Arqueológico.

Ruinas romanas en el centro urbano

Ya en el centro histórico de Gijón, existen numerosos restos que nos remiten a este pasado romano. El barrio de Cimavilla, un núcleo romano fundado en el siglo I d.C., concentra algunos restos de gran importancia histórica, como el Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés, que estuvo en activo hasta finales del siglo IV. Estos baños públicos fueron descubiertos en 1903 y en 1995 se exponen por fin al público. Otros monumentos de interés en el barrio son la Factoría de salazones de la plaza del Marqués, descubierta en 1991, y el pozo romano de Tabacalera, seguramente un depósito que abastecía de agua a la antigua Gijón.

Una potente muralla de finales del siglo III y principios del IV rodeó la ciudad, perdurando su función defensiva hasta finales de la Edad Media. Destruida en 1395, durante el último asedio a Gijón, se reutilizaron sus restos en la edificación de viviendas y palacios.

Una monumental villa romana

Fuera del casco histórico, a doce kilómetros de Gijón, también se encuentran vestigios de ocupación romana, como los restos de una gran villa romana del siglo IV en Veranes, que conserva la parte residencial (denominada pars urbana) y algunos edificios del área de servicios (la pars rustica). La villa está muy bien conservada y pueden verse todavía varios espacios como salones de recepción, triclinios o comedores, baños, pórticos...

Gracias a todo este patrimonio excepcional, Gijón ha logrado convertirse en el núcleo principal del cantábrico en época romana y en referencia cultural tanto de Asturias como de toda la cornisa cantábrica.

Para saber más

Museos de Gijón

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