El final del capitán Kidd, el temido pirata inglés

William Kidd, corsario y pirata, fue colgado por el cuello hasta morir en Londres el 23 de mayo de 1701. Siempre actuando en precario equilibrio entre la legalidad y el delito, al final fue condenado por piratería por quienes antes le habían apoyado

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William Kidd

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William Kidd

Al parecer, William Kidd empezó como aprendiz de marino en un barco pirata, donde entabló amistad con varios colonos, e incluso con ciertos gobernadores prominentes. Pocos años más tarde formaba parte de la tripulación de un barco corsario. La tripulación se amotinó y se apoderaron del navío, lo bautizaron Blessed William

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william-kidd-pirata. Un capitán despiadado

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Un capitán despiadado

Con el tiempo, Kidd se ganó fama de capitán cruel y despiadado debido a los duros castigos que infligía a sus hombres, lo que propició diversos conatos de amotinamiento y numerosas deserciones. Este grabado representa al ya capitán William Kidd hiriendo mortalmente con un barril a William Moore, uno de los líderes del motín que tuvo que sofocar en su propio barco. 

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Captain Kidd en New York . Del Caribe a Nueva York

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Del Caribe a Nueva York

En diciembre de 1695, el nuevo gobernador de Nueva York, el conde de Bellomont, ordenó a Kidd que atacara buques franceses y barcos piratas. El rey Guillermo III de Inglaterra ofreció una patente de corso a Kidd y un nuevo barco llamado Adventure Galley, dejando a su albedrío la elección de la tripulación. Este óleo representa al capitán Kidd en el puerto de Nueva York.

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william-kidd-pirata-muerte. Un castigo ejemplar

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Un castigo ejemplar

El comportamiento y las acciones de Kidd le llevaron a ser buscado por delitos de piratería. Tras un año de cárcel y el juicio en Inglaterra, fue condenado y ejecutado en la horca el 23 de mayo de 1701, y su cuerpo fue expuesto a orillas del Támesis durante tres años. 

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la isla del tesoro stevenson. Una vida legendaria

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Una vida legendaria

Cuando Kidd se enteró de que era buscado por un delito de piratería, enterró parte de sus riquezas en las islas Gardiners, cerca de East Hampton, en Nueva York, esperando poder recuperarlas más tarde en caso de problemas. En 1883, el escritor Robert Louis Stevenson contribuyó con su novela La isla del Tesoro a que la leyenda de capitán Kidd y sus tesoros escondidos perdurara hasta nuestros días. 

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William Kidd

El final del capitán Kidd, el temido pirata inglés

Tal día como hoy, un 23 de mayo de 1701, moría en la horca William Captain Kidd, un simple corsario para unos y un sanguinario pirata para otros.

Los primeros datos fiables que se tienen de William Kidd lo sitúan en Nueva York en la década de 1680, donde al parecer era aprendiz de marino en un barco pirata y donde entabló amistad con varios colonos, e incluso con ciertos gobernadores prominentes.

En 1689, William Kidd formaba parte de la tripulación de un barco corsario franco-inglés cuando, en un viaje rumbo al Caribe, él y otros miembros de la tripulación se amotinaron contra el capitán al mando, Jean Fantin, y se apoderaron de la nave. Los amotinados pusieron rumbo a la isla de Nieves, donde bautizaron al barco con el nombre de Blessed William. Algunas fuentes apuntan a que su nombramiento como nuevo capitán fue debido al apoyo de Christopher Codrington, en ese momento gobernador de la isla. Kidd se puso al servicio de Codrington para defender los intereses de Inglaterra frente a los ataques franceses; para ello atacó la isla francesa de Marie-Galante, que él y sus hombres saquearon obteniendo un cuantioso botín de 2.000 libras esterlinas.

En 1689, Kidd y otros marinos se amotinaron contra su capitán y se apoderaron de la nave, a la que bautizaron con el nombre de Blessed William

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Patente de corso

Durante la guerra de los Nueve Años, también llamada guerra de la Liga de Augsburgo –una contienda que se libró entre Francia y una coalición de países europeos, entre ellos Inglaterra, para intentar frenar la expansión francesa en el Rin–, Kidd se convirtió en corsario de la Marina británica, dedicándose a apresar tanto piratas como embarcaciones francesas, hasta que en 1691 se estableció en Nueva York donde se casó con Sarah Bradley, una joven y rica heredera.

En diciembre de 1695, el nuevo gobernador de Nueva York, el conde de Bellomont, ordenó a Kidd que atacara buques franceses y barcos piratas que habían sido avistados por la zona, hecho al que no pudo negarse para no levantar sospechas de traición a la Corona. El rey Guillermo III de Inglaterra ofreció una patente de corso a Kidd y un nuevo barco llamado Adventure Galley, dejando a su albedrío la elección de la tripulación, a la que se incorporó el famoso corsario Hendrik van der Heul como segundo de a bordo.

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En 1696, un tercio de la tripulación de Kidd murió de un brote de cólera en las islas Comores, además ni el navío superó las expectativas puestas en él –al parecer, atacó un barco del Imperio mogol y el asaltó acabo en fracaso– ni Kidd pudo reclutar más hombres durante una escala que realizó en Madagascar. Con el tiempo, Kidd se ganó fama de capitán cruel y despiadado debido a los duros castigos que infligía a sus hombres, lo que propició diversos conatos de amotinamiento y numerosas deserciones. Estos actos de crueldad pronto fueron dados a conocer por testigos y prisioneros, y los rumores de que Kidd estaba relacionado con la piratería se difundieron con rapidez.

Kidd se ganó fama de capitán cruel y despiadado debido a los duros castigos que infligía a sus hombres

Un error fatal

En enero de 1698, Kidd capturó un barco armenio llamado Quedagh Merchant cerca de la ciudad india de Cochín, cuyo capitán era inglés pero llevaba salvoconductos y bandera franceses. Kidd, que no tenía clara la legalidad de la acción, quiso persuadir a su tripulación de que devolviera el barco a sus propietarios, pero sus hombres esgrimieron que toda la documentación y la bandera eran franceses por lo cual la captura era legal. En un intento por salvar su reputación y mantener el control de su nave, Kidd accedió. Cuando la noticia llegó a Inglaterra, no hizo más que reafirmar las historias que corrían sobre las actuaciones como pirata de Kidd.

De regreso a Nueva York, Kidd se enteró de que era buscado por un delito de piratería y enterró parte de sus riquezas en las islas Gardiners, cerca de East Hampton, en Nueva York, esperando poder recuperarlas más tarde en caso de problemas. Kidd fue conducido a Boston bajo falsas promesas de clemencia por parte del gobernador Bellomont, pero en julio de 1699 fue arrestado y encarcelado en unas condiciones insalubres.

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Un año mas tarde, el corsario fue trasladado a Inglaterra donde fue juzgado por piratería y por el asesinato de un tripulante. El interrogatorio que tuvo lugar en el Parlamento británico, que empezó el 8 de mayo de 1701 y finalizó al día siguiente, hizo famoso a William Kidd entre la opinión pública. Pero todas sus cartas pidiendo clemencia al rey Guillermo III fueron rechazadas y finalmente fue colgado el 23 de mayo de 1701, aunque la cuerda se rompió y Kidd tuvo que ser nuevamente colgado. Su cuerpo fue expuesto a orillas del río Támesis durante tres años, como escarmiento.

Kidd fue condenado y ejecutado en la horca el 23 de mayo de 1701, y su cuerpo fue expuesto a orillas del Támesis durante tres años

En 1883, el escritor Robert Louis Stevenson contribuyó con su novela La isla del Tesoro a que la leyenda de capitán Kidd y sus tesoros escondidos perdurará hasta nuestros días.

Para saber más

La isla del tesoro. Robert Louis Stevenson. Alianza editorial, Madrid, 2011.

El capitán Kidd

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