Ernst Kaltenbrunner, el sanguinario nazi que acabó en la horca

El 16 de octubre de 1946, Ernst Kaltenbrunner fue ahorcado en Núremberg por contribuir la construcción del campo de concentración de Mathausen y por su participación en la persecución sistemática de judíos, disidentes políticos y otros grupos considerados "indeseables" por el régimen nazi

En primer plano y de izquierda a derecha Heinrich Himmler, Franz Ziereis y Ernst Kaltenbrunner en la primavera de 1941, inspeccionando un campo de concentración.

En primer plano y de izquierda a derecha Heinrich Himmler, Franz Ziereis y Ernst Kaltenbrunner en la primavera de 1941, inspeccionando un campo de concentración.

Foto: CordonPress

En primer plano y de izquierda a derecha Heinrich Himmler, Franz Ziereis y Ernst Kaltenbrunner en la primavera de 1941, inspeccionando un campo de concentración.

El principio del fin para Ernst Kaltenbrunner, uno de los más sanguinarios líderes del régimen nazi, empezó cuando emprendió la huida a través de las montañas Muertas, un macizo de los Alpes orientales a unos 200 kilómetros de Viena. Tras ser detenido por una patrulla estadounidense el 15 de mayo de 1945, y aprovechando que apenas se conocían fotografías suyas, se hizo pasar por médico y les dio un nombre falso. Pero al ser trasladado a la ciudad, su amante, Gisela Von Westarp, que lo estaba esperando, al verlo, lo llamó por su nombre. En ese momento fue reconocido y puesto a disposición del Tribunal Internacional de Núremberg, donde el el 16 de octubre de 1946 fue sentenciado a muerte acusado de Crímenes contra la Humanidad.

Una amistad importante y ascenso en las SS

Kaltenbrunner nació en el seno de una familia acomodada y cursó sus primeros estudios en Ried im Innkreis, su localidad natal. En 1918 se trasladó a Linz para cursar el bachillerato; allí conoció a su futuro colaborador, Adolf Eichmann. En 1921 emprendió la carrera de Ciencias Químicas en la Escuela Superior Técnica de Graz, donde se unió a la sociedad estudiantil ultranacionalista Arminia. En 1923 empezó la carrera de Derecho, y durante los años siguientes desarrolló una intensa actividad política como portavoz de grupos nacionalistas universitarios.

Tras licenciarse en 1926, trabajó durante varios años como aprendiz en Salzburgo y Linz. Fue en esta última ciudad –sin dejar su activismo político y participación en las actividades de la organización paramilitar nacionalista Heimwehr–, donde encontró trabajo en un bufete de abogados. En octubre de 1930, Kaltenbrunner ingresó en el Partido Nacionalsocialista Austríaco. Allí empezó muy pronto a destacar, y dos años más tarde se afilió a las SS, siendo nombrado jefe de Grupo SS en Donau, consultor legal de la 8ª división de las SS Abschnitt y portavoz de distrito.

Tras destacar en el partido nacionalsocialista, dos años mas tardes se afilió a las SS y más tarde fue nombrado jefe de Grupo SS en Donau, consultor legal de la 8ª división de las SS Abschnitt y portavoz de distrito

Mathausen y las persecuciones

En el marco de la llamada Operación Antropoide, Reinhard Heydrich fue asesinado en Praga en 1942 y Heinrich Himler pensó entonces en Ernst Kaltenbrunner para que se hiciese cargo de la Oficina Central de la Seguridad del Reich, la Policía Criminal (Kripo) y la SD, el servicio de inteligencia de las SS. Para ello lo nombró general y su mano derecha. No demostró ser mas astuto que su antecesor, pero sí una tenacidad que lo llevó a hacer los preparativos para llevar a cabo un nuevo proyecto, la Operación Weitsprung, encaminada a acabar con la vida de los principales dirigentes aliados.

Entre 1938 y 1941, Kaltenbrunner trabajó en la organización de la Geheimen Staatspolizei (Gestapo) en Austria y en la creación de algunos campos de concentración, como Mauthausen. Participó de la persecución sistemática contra judíos, disidentes políticos y otros grupos considerados "indeseables" por el régimen. Junto a Josef Burckle, Kaltenbrunner fue el principal organizador de la Zentralstelle für Jüdische Auswanderung (Oficina Central para la Emigración Judía) de Viena, que dirigió su amigo, Adolf Eichmann. Hasta el traslado de Eichmann a Praga en abril de 1939, unos 150.000 judíos fueron expulsados o emigraron de Austria debido a la persecución orquestada por dicho organismo.

Heinrich Himmler lo nombra responsable de la Oficina Central de Seguridad, la Policía Criminal y la SD. Más tarde crea los primeros campos de exterminio, como el de Mauthausen

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La operación Walkiria y su devoción por el Führer

Tras el atentado fallido contra Hitler por parte del militar alemán Claus von Stauffenberg el 20 de julio de 1944 (la conocida como Operación Walkiria), Kaltenbrunner acumuló más poder dentro de la organización ya que se le encargó llevar acabo las investigaciones y las posteriores detenciones. Kaltenbrunner fue asimismo el responsable directo de las ejecuciones del padre Dietrich Bonhoeffer, un religioso alemán que formaba parte de la resistencia; de Hans von Dohnanyi, un jurista que había salvado a ciudadanos judios de la deportación; de Rüdiger Schleicher, un jurista miembro de la resistencia, y del mismísimo Wilhelm Canaris, uno de los almirantes más condecorados del ejercito alemán.

En diciembre de 1944, y como premio a sus servicios al Reich, Kaltenbrunner recibió la medalla de Caballero de la Cruz al mérito de guerra con espadas. Pero en vista de la más que segura debacle militar alemana, en 1945, el Reichsführer Heinrich Himmler lo nombró Comandante en jefe la de las fuerzas alemanas que quedaban en el sur de Europa.

Con todo y a pesar de la lealtad que había demostrado hacía el Führer, en 1945, y al comprender que Alemania había perdido la guerra, Kaltenbrunner trató de negociar con las autoridades militares aliadas una amnistía para él. Su propuesta fue rechazada, por lo que huyó junto con dos de sus ayudantes y se instaló en el Tirol, un lugar donde había pasado sus vacaciones en varias ocasiones. Una fatal casualidad le hizo caer en manos de los aliados que de allí lo llevaron a Núremberg para que rindiese cuentas ante la justicia.

A pesar de su lealtad al Führer, y viendo que la guerra está perdida, solicitó a los aliados un amnistía y al no serle concedida huyó al Tirol

Las fotografias que delatan al sucesor de Heydrich

La defensa de Kaltenbrunner se basó en el supuesto desconocimiento del funcionamiento de los campos de concentración y exterminio, así como de los planes generales del gobierno de Hitler en relación con la guerra y la llamada "solución final". Su abogado alegó que en todo momento su defendido actuó bajo órdenes precisas de sus superiores, sobre todo Heinrich Himmler, y que nunca asumió el control de todas las actuaciones en materia de seguridad, sino que se dedicó exclusivamente a los asuntos relacionados con el espionaje exterior y a los servicios de inteligencia. Pero las fotografías presentadas por un excombatiente, un republicano llamado Francisco Boix, mostraban a Kaltenbrunner visitando el campo de concentración de Mauthausen, lo que demostraba el grado de implicación que el acusado había tenido en las políticas del régimen nazi. Muchos de los cargos y acusaciones formulados en su contra lo eran como sucesor del difunto Reinhard Heydrich y por ser el jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich, lo que le hacía conocedor del asesinato en masa de civiles, las deportaciones en masa de civiles de los países ocupados, la ejecución de comandos y de paracaidistas capturados, el confinamiento de personas en campos de concentración, la incautación de bienes públicos y privados, y el asesinato de prisioneros en cárceles del a Gestapo. Por todo ello, el 1 de octubre de 1946 Ernst Kaltenbrunner fue condenado a morir en la horca, una sentencia que se hizo efectiva el 16 del mismo mes.

Unas fotografías que mostraban a Kaltenbrunner visitando el campo de concentración de Mathausen, presentadas por un excombatiente republicano llamado Francisco Boix, demuestran su implicación en el régimen nazi y contribuyen a su sentencia

Así, Kaltenbrunner, practicante de mensur, una modalidad extrema de esgrima con espadas auténticas que dejó terribles cicatrices en su cara, un hombre que dijo brindar con coñac ante una pila de cadáveres y moribundos, colgaba ahora de una soga. Sus últimas palabras fueron: "Yo he amado a mi pueblo alemán y a mi patria con un corazón cálido. He cumplido con mi deber, con las leyes de mi pueblo y siento que mi pueblo fuera conducido por hombres que no eran soldados y que se cometieron crímenes de los cuales yo no tenía conocimiento. Alemania, buena suerte".

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Franz Kain. El camino al lago desierto. Ed. Periférica, 2013.

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