Un asesinato del Neolítico bajo un campo de hockey en Cádiz

Bajo el campo de hockey de San Fernando, en Cádiz, los arqueólogos descubrieron en 2007 una necrópolis neolítica en una de cuyas tumbas aparecieron dos individuos con un fuerte golpe en el cráneo. El estudio que acaba de publicarse arroja luz sobre lo que pudo ocurrir, sobre cómo murieron y cómo fueron sepultados.

Foto general de la tumba 11

Foto general de la tumba 11

Foto: Eduardo Vijande

Foto general de la tumba 11

En San Fernando (Cádiz) se alza el campo municipal de hockey hierba de la población, un lugar al que incluso va a menudo a entrenar la selección española. Lo que probablemente no saben los jugadores es que bajo sus pies se extiende un antiguo cementerio neolítico de unos 6.200 años de antigüedad.

En el año 2007 empezaron las obras para la construcción del campo de hockey, y al poco tiempo los trabajadores tuvieron que pararlas cuando empezaron a emerger huesos humanos de la tierra. Cuando los arqueólogos llegaron, se encontraron con una necrópolis neolítica que contenía 59 sepulturas con 73 individuos. La mayoría (49) se trataba de tumbas individuales muy sencillas, pero también había unas pocas más grandes y que contenían lujosos ajuares funerarios. Una de las tumbas proporcionó una gran sorpresa: los cadáveres de un hombre y una mujer entrelazados, que fueron bautizados como "los amantes de San Fernando". También se descubrió otra sepultura, la más monumental de la necrópolis, la número 11, de dos metros de diámetro y cubierta con lajas de piedra, que contenía los restos de dos varones con una curiosa particularidad: ambos presentaban profundas heridas en el cráneo.

Dos de los individuos enterrados en la necrópolis compartían una rica sepultura y presentaban profundas heridas en el cráneo

San Fernando en el Neolítico

Tras varios años de estudios sobre los restos hallados en la necrópolis, los investigadores acaban de dar a conocer sus conclusiones en un artículo publicado en la revista International Journal of Paleopathology. Los arqueólogos explican que durante el Neolítico, San Fernando era una isla separada de la costa por una lengua de mar. Hace unos seis mil años, sus habitantes vivían de la agricultura, la ganadería y la pesca, y a la vista del considerable tamaño del cementerio descubierto, el asentamiento debía de ser permanente y de cierta importancia. Se ha podido analizar el ADN de algunos de los restos y los resultados concluyen que se trataba de poblaciones europeas de agricultores, pero que conservaban aún un 20% de ADN de cazadores recolectores. Además, algunos estaban emparentados.

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Una tumba rica y un posible crimen

El estudio de los restos de la sepultura número 11 ha hecho pensar a los investigadores que nos encontramos ante uno de los casos de muerte violenta más antiguos de la península ibérica. De los dos hombres enterrados allí, el primero, de entre 25 y 30 años, tenía una profunda herida en su frente que probablemente le causó la muerte. El segundo hombre, de entre 40 y 50 años, fue enterrado posteriormente, y presentaba un herida en el parietal que casi con total seguridad también fue mortal. La tumba contenía el ajuar funerario más rico de todo el cementerio.

Las fracturas encontradas en la región frontal son compatibles con las lesiones por violencia interpersonal, según comentan los científicos.

Las fracturas encontradas en la región frontal son compatibles con las lesiones por violencia interpersonal, según comentan los científicos.

Según cuenta el arqueólogo Eduardo Vijande, de la Universidad de Cádiz y uno de los autores del estudio, en la tumba "había un collar de ámbar que probablemente fue traído de Sicilia, vasijas de barro, cinco agujas de hueso que tal vez pudieron ser un adorno para el cabello y un hacha de sílex que por su composición podría proceder del Sistema Central, de la zona de Segovia". Según Vijande, estos objetos tan exclusivos son indicativos de las primeras desigualdades sociales, que surgen en ese momento, cuando tras la invención de la agricultura y la ganadería se dan los primeros excedentes y acumulación de productos, lo que hace que sus propietarios sean más ricos que sus vecinos. Estas desigualdades provocan violencia. "A partir de esta época, la violencia se generalizó, y los casos de agresiones mortales, incluso matanzas, empiezan a aparecer por toda Europa", afirma.

En la tumba había un collar de ámbar, cerámica, agujas de hueso y un hacha de sílex. Todos ellos objetos exclusivos indicadores de un elevado nivel social

Lydia Sánchez-Barba, del Laboratorio de Antropología de la Universidad de Granada, ha estudiado los cráneos de estos dos individuos y reconoce la dificultad de conocer los detalles que rodearon sus muertes. Es imposible saber si eran parientes puesto que no se ha podido extraer ADN de los restos, y también es muy difícil conocer los años que pasaron entre una inhumación y la otra. Lo que sí está claro es que "recibieron un rito funerario diferente al del resto, con el ajuar más valioso, y que son los únicos que presentan lesiones craneales", concluye. Por lo menos en la parte de la necrópolis que se ha podido estudiar, ya que un tercio del cementerio no pudo ser excavado y permanece aún bajo el campo de hockey...

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