Arturo Pérez-Reverte: "Eso de que El Cid era un patriota español es mentira"

Aprovechamos el lanzamiento de su último libro, Sidi, protagonizado por El Cid Campeador, para hablar con uno de los autores más importantes de la literatura contemporánea.

Centro de Madrid. Hotel Palace. Primer piso. Habitación 136. Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) espera de pie en el centro de la estancia. Ya lleva unas cuantas entrevistas a sus espaldas y me disculpo por ser una más entre tantos medios que se han interesado por su último libro. “Es mi trabajo”, recalca. Sidi es el título de la novela y se trata de la visión personal del autor de uno de los personajes históricos más famosos de la historia de España, el Cid Campeador.

Nos sentamos, cruzamos un par de frases banales para romper el hielo y me preocupo porque las grabadoras (una clásica y el teléfono móvil) estén colocadas correctamente para registrar todo lo que me diga. También él se preocupa porque la grabación sea correcta. Es consciente de que en muchas ocasiones se malinterpretan y descontextualizan sus declaraciones, por lo que prefiere guardarse las espaldas y que no se tergiversen su pensamiento. 

Con todas las armas de periodista dispuestas, comienza la charla. Sus grandes ojos clavados en los míos, esperando que dispare primero. Empieza la historia.

 

Portada de Sidi, el último libro de Pérez Reverte

Portada de Sidi, el último libro de Pérez Reverte

"La despedida", cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau que el pintor de batallas hizo expresamente para la portada de "Sidi".

Historia National Geographic: Más de 200 folios en letra Rockwell tamaño 11 que se traducen en más de 350 páginas de su último libro, de Sidi. ¿Cuánto ha tardado en escribirlo?

Arturo Pérez-Reverte: En escribirlo físicamente año y medio. En gestarlo, toda una vida. Novelas como esta son el resultado de una vida. El primer contacto con ella ocurrió cuando tenía ocho años, en la biblioteca de mi abuelo, que era muy grande y tenía muchos libros ilustrados. Me gustaban mucho, los miraba. Y este libro tenía unas ilustraciones magníficas de Pellicer y unos versos que a veces recitábamos allí en casa. Después ya en el colegio descubrí al Cid escolar, que era un poco diferente. Era un Cid contaminado por el franquismo, imperial, espada de la cristiandad, martillo de musulmanes, precursor de las Cruzadas habidas y por haber … Pero claro, como yo era un niño razonablemente culto (no por mí, sino por la familia), pues ese Cid fue contrarrestado por la información doméstica y las conversaciones familiares. Después conocí muchos otros Cid. El mayor especialista en el mundo sobre el Cid es Alberto Montaner (buen amigo mío)… Y ahí estaba gestándose, porque yo nunca pretendí escribir sobre el Cid. Y hace cosa de año y medio estaba viendo en la tele la trilogía de John Ford y dije… 'bueno nosotros también teníamos nuestra frontera, nuestro Lejano Oeste, con pioneros, con apaches…' todo eso lo tuvimos nosotros.

"En el colegio conocí un Cid contaminado por el franquismo, imperial, espada de la cristiandad, martillo de musulmanes..."

HNG: Claro, porque usted compara un poco el Lejano Oeste de hace unos 200 años con nuestra época medieval en España. ¿Qué similitudes hay entre ambas zonas y momentos históricos?

Arturo Pérez-Reverte: Una frontera. Una zona vacía alrededor del Duero. Una zona fronteriza que, como tal, estaba sometida a incursiones de unos y otros. Una zona muy despoblada, pues la gente tenía miedo a vivir allí. Y allí iban a parar los desgraciados, los que no tenían nada. Llegaban allí, cogían un trozo de tierra, los frailes montaban su pequeño monasterio... Y también había aventureros que se buscaban la vida, que robaban, que saqueaban, que asaltaban a la gente. Y evidentemente también había incursiones tanto moras como cristianas… En definitiva una zona fronteriza amplia, peligrosa, apasionante, llena de gente peligrosa. Y en ese sentido sí se parece un poco al Lejano Oeste. Y decidí abordarlo [en la novela] de esa manera.

HNG: Se percibe en sus palabras un cierto aire de respeto, de fascinación por el Cid. Sin embargo ha tardado más de veinte libros en hablar de este personaje…

Arturo Pérez-Reverte: Siento fascinación por muchos personajes, no solamente por el Cid. Siento fascinación por el Empecinado, por Hernán Cortés, por Pizarro, por los españoles que dieron la primera vuelta al mundo… Pero no todo se convierte en novela.

Es un mundo de fascinaciones, de intereses, de aficiones, de lecturas, de conocimientos, de experiencia… Y un día, por azares, toma forma de novela. Pero el Cid no es mi única fascinación, tengo muchas. Como te decía, de niño crecí con una biblioteca, tuve ese privilegio. Después estudié latín y griego. La historia de Roma, la historia de Grecia… Además soy de Cartagena, una ciudad mediterránea, navego desde niño… ¡cada vez que buceaba sacaba un ánfora romana para regalársela a mis amigos! Mi hija es arqueóloga subacuática… Quiero decir, toda mi vida está vinculada a eso. Y claro, el Cid es uno de los muchos elementos que esa memoria cultural occidental mediterránea y europea me ha influido. Pero no es la única ni mucho menos.

HNG: De hecho usted ha escrito sobre personajes y momentos históricos completamente distintos. ¿Cómo es el trabajo de documentación para sus novelas?

Arturo Pérez-Reverte: (Antes de nada, tutéame, así estoy más cómodo). Verás, se trata de la parte más feliz de escribir una novela. Lo bueno de una novela es que te obliga a leer. Imagina que mañana hiciera una novela sobre la guerra Zulú, pues me pasaría un año leyendo sobre la guerra zulú, el rey zulú, Zulandia… Tanto libros de documentación directa como libros que te ayudan a crear tu historia. Te dan un tono, te crean un estado de ánimo favorable para escribir sobre ello. Durante un año eres un especialista en eso. Ahora mismo soy un especialista en el Cid que pasados unos meses se me habrá olvidado, pero en este momento soy un especialista. Y ser un especialista en algo durante un periodo de tu vida es maravilloso, es muy divertido. Pero, además, hay otro factor complementario, y es que yo soy un lector que accidentalmente escribe. Yo soy un novelista accidental. Soy un marino que por casualidad fue reportero, un lector que accidentalmente escribe novelas. Podría perfectamente no escribir más, pero lo que no puedo es no leer más. Necesito leer. Me gusta mucho leer. Viajo con libros, voy a todos lados con libros… Cuando era reportero era igual, iba a la guerra y llevaba la mochila llena de libros.

"El trabajo de documentación es la parte más feliz de escribir una novela"

Conservo la inocencia del lector, la fascinación ante un libro que me gusta. El día que deje de ser lector estaré muerto como novelista. Creo que el novelista que deja de ser lector, aquel que pierde la inocencia lectora y se dedica a repetir mecanismos profesionales y no queda nada de pasión en él, se muere; y además se le nota. Existen muchos novelistas que están muertos. Yo mientras siga siendo lector creo que seguiré vivo. Esto hace que escribir una novela sea un acto de felicidad.

HNG: Sin embargo, en el caso del Cid, la documentación es un poco más complicada. ¿Qué parte es verdad y cuál es leyenda? La historia no es tan clara como la de otros personajes...

Arturo Pérez-Reverte: En el Cid hay un 20-25% de verdad y un 75-80% que es leyenda. Yo personalmente he manejado las fuentes tanto cristianas como musulmanas. Es muy divertido, porque lees el relato del enemigo y hablan de El Cid como ‘ese infame Ludriq, ese saqueador infame de dios, perro o hijo de puta, hijo de un perro…' Leer las dos versiones es muy interesante. No quise hacer un libro de historia en absoluto. De hecho falseo la realidad cuando me conviene como novelista que soy. Pero lo que sí he tomado han sido elementos tanto de la leyenda como de la historia real y los he fundido.

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Foto: CordonPress

HNG: Claro usted ha comentado en alguna otra entrevista ‘hay muchos Cid en la tradición española y este es el mío’. ¿Qué quiere decir exactamente? ¿Esto significa que es tu interpretación del Cid, o que te gustaría que hubiera sido así?

Arturo Pérez-Reverte: No tengo ningún interés en que sea de una u otra forma, aunque tengo tanto derecho como cualquiera a inventarse El Cid. Porque El Cid es medio inventado por todos, hasta Menéndez Pidal se inventó un Cid. Ya hay muchos Cid escritos y yo no tenía ningún interés en volver sobre lo mismo. Pero pronto vi una manera distinta de contarlo: no contar la leyenda, sino contar cómo alguien llega a eso. Como ese Infanzón desterrado, caído en desgracia, expulsado de su tierra, seguido por 40 animales guerreros de su época, consigue en un año primero sobrevivir y luego llegar a convertirse en leyenda. Qué mecanismo de liderazgo genera ese personaje. Pensé, voy a escribir un libro de autoayuda, un libro sobre liderazgo…

"En el Cid hay un 20-25% de verdad y un 75-80% que es leyenda. Para mi novela he tomado elementos tanto de la leyenda como de la historia real y los he fundido"

HNG: Una especie de coaching de la Edad Media…

Arturo Pérez-Reverte: Un libro que le valga a un ejecutivo... como me han dicho otras veces: 'eso le vale a un ejecutivo de Iberdrola'. Y es verdad. Trata de cómo manejar los mecanismos de los hombres. Y yo tengo, digamos, una triple ventaja, pues una novela se hace con documentación, imaginación (talento narrativo) y con experiencia propia. Y mi biografía tiene una parte que me es muy útil para esto: pasé mucho tiempo en fronteras. No he conocido al Cid pero sí a Cides, a mercenarios, asesinos, torturadores… Lo he visto actuar y eso me da un plus de conocimiento de la realidad: sé cómo huele la guerra, la sangre, como zumban las moscas, como son las tripas de un destripado, como se hincha al sol un cadáver… Sé lo que es el sudor, el miedo, el polvo en la noche al raso, la incertidumbre ante el amanecer. Y todo eso, que es mi capital personal, me lo llevo a la novela. A la hora de crear ese personaje le aporto algo de lo que carecen otros novelistas o historiadores.

"Una novela se hace con documentación, imaginación (talento narrativo) y con experiencia propia. Y yo sé cómo huele la guerra, la sangre, como son las tripas de un destripado…"

HNG: Pero ¿tiene algo que ver una batalla medieval con lo que has vivido en las batallas actuales?

Arturo Pérez-Reverte: Técnicamente nada, humanamente todo. La batalla medieval es clanc clanc, clanc clanc, clanc, clanc. En Eritrea he estado en combates con bayoneta … Se disparaba, sí, pero al final se mataba con bayoneta. Y al final el ser humano es el mismo allí o aquí. Si le cambiase al Cid el casco y la espada por un kalashnikov o al revés, el mecanismo es el mismo.

¿Por qué mata la gente? Realmente se nos vende por razones de tradición histórica, que el ser humano mata por ideas, por banderas, por la patria… ¡y eso es mentira! He visto matar y morir a mucha gente y te aseguro que no he visto nunca matar a nadie, ni morir a nadie por la patria o por la bandera. He visto morir por cosas muy concretas: por hambre, por necesidad, por odio, por defender a la familia, porque el compañero va y no querer dejarlo solo, por solidaridad…

HNG: Pero es verdad que se puede alentar ese odio … En ocasiones cuando en la revista hablamos de que El Cid era un mercenario convertido en leyenda, aparecen hordas de gente que nos comentan que estamos insultando a un patriota español.

Arturo Pérez-Reverte: Allá ellos. Eso de que El Cid era un patriota español es mentira. Primero porque España no existía como tal. Era otra España, era un lugar...

HNG: Entonces geográficamente sí que existía, pero históricamente…

Arturo Pérez-Reverte: Históricamente también. Ya los romanos ya decían Hispania y la hispana árabe y la cartaginesa… Pero es que ese concepto de patria española no existía. Ni con los Visigodos existió ese concepto, ni con la provincia de Roma. El Cid era un tipo que, en un territorio turbulento, sangriento e incierto se buscaba la vida. Primero con su rey [Alfonso VI], como debe ser, pero luego se va con el catalán [Berenguer II] y éste lo rechaza , algo de lo que después se arrepentirá, porque más tarde lo derrotó y capturó dos veces. Y como no lo quiere, se va con un rey moro [al-Muqtadir] que sí lo quiere. ¡Era un mercenario! Yo he conocido mercenarios. De hecho muchos de ellos son todavía amigos míos. Tú eres un mercenario. Yo lo soy y lo he sido en la televisión. Otra cosa es que compartas o no el ideal de tu jefe. Eso sí, hay mercenarios infames y mercenarios muy honorables. Y te digo una cosa, en una mala situación, en momentos críticos, y eso digo por experiencia, prefiero tener al lado un mercenario bien pagado eficaz, profesional y consecuente con su trabajo y consigo mismo que un voluntario entusiasta. ¿Por qué? Porque al voluntario le mueve el ideal; y el ideal, a veces muy a menudo, la realidad lo destruye. Pero el mercenario dice: No, yo estoy aquí porque me pagan. Intentaré estar vivo cuando termine mi trabajo, largarme y cobrar.

"El Cid era un tipo que, en un territorio turbulento, sangriento e incierto se buscaba la vida. ¡El Cid era un mercenario!"

HNG: Es una visión muy capitalista, muy poco romántica ¿no?

Arturo Pérez-Reverte: Es que la realidad es muy poco romántica. El romanticismo de la guerra y de las ideas lo crea gente que nunca ha estado allí. Lo hacen los que diseñan banderas, monumentos e himnos nacionales. Los que arengan a las masas pero nunca van, ni mandan a sus hijos.

HNG: Porque, evidentemente, no existía en El Cid la idea de Reconquista…

Arturo Pérez-Reverte: ¿Cómo va a existir? Es un concepto muy posterior. Cuando por la dinámica de la guerra de la época y de la conquista (que no la Reconquista), cuando los reinos cristianos empiezan a ensancharse y a establecerse, necesitan entonces un apoyo intelectual. Pero al principio están intentado sobrevivir. Hay un verso de Manuel Fernández y González que dice: “por necesidad batallo y una vez puesto en la silla, se va echando Castilla delante de mi caballo”. Y eso es exactamente lo que fue.

"El romanticismo de la guerra y de las ideas lo crea gente que nunca ha estado allí. Los que diseñan banderas, monumentos e himnos nacionales. Los que arengan a las masas pero nunca van, ni mandan a sus hijos"

HNG: Sin embargo, desde hace muchos años se nos vende la historia de la Reconquista. ¿Hemos sido engañados? Incluso parece que el franquismo y la derecha se han adueñado de ciertos personajes históricos.

Arturo Pérez-Reverte: Cuando el franquismo necesita una ideología de la que carece, porque el franquismo no es un fascismo, es un oportunismo que es muy distinto. Utiliza el fascismo como herramienta, pero el franquismo no es fascista; es franquista, es personalista. Es una dictadura militar infame sin ideología. Y necesita ideología. Se apropia de la de la Falange, del Carlismo... juega con todo eso. En ese juego digamos de legitimación ideológica de algo que no la tiene, recurre a todo. Entonces una cosa que les interesa mucho es el concepto cruzada: Reconquista y liberación. “España es roja, hemos liberado a España de los rojos”. ¿Qué ocurre? Que miran atrás buscando símbolos: Don Pelayo y el Cid. Entonces lo que hacen es que a Don Pelayo, que es un bandolero astur y al Cid, que es un mercenario, los convierte en precursores de Franco. Ellos ya anuncian la cruzada que un día liberará España. Son hermanos de cruzada de los libertadores del movimiento nacional. Entonces el franquismo lo que hace es apropiarse de todo. Toda la historia durante el franquismo se contamina de patriotismo barato para justificarse en una ideología de la que carece.

"Toda la historia durante el franquismo se contamina de patriotismo barato para justificarse en una ideología de la que carece"

Cuando el franquismo cae, llega la democracia y la izquierda (y me refiero a aquellos que no son franquistas, todo el espectro democrático) en vez de limpiar esos símbolos contaminados, en vez de decir vamos a quitarle la mierda al Cid, a Don Pelayo, vamos a recuperar la historia que es tan buena o tan mala como la de cualquier otro país, lo que hacen es que, por complejos. la arrinconan. 'No vamos a hablar de esto'. Les molesta. La pereza histórica de los estúpidos españoles modernos hace que la caspa y la basura que el franquismo ha echado sobre los símbolos épicos, sobre la historia española (¡que todos los países la tienen la suya! Juana de Arco en Francia, los ingleses…) En España se tira a la basura en vez de limpiarla. Entonces se vuelve incómoda, molesta. Entonces la derecha se aprovecha. No es que la derecha se haya apropiado de los símbolos. No es que Abascal o Aznar se queden con ellos, es que la izquierda se los ha regalado por la cara, ¡gratis!. Es un daño muy grave porque claro, ahora cualquier referencia a eso suena a ‘esto es facha, esto es facha’. Pero el daño fue, insisto, del franquismo y de los idiotas que, por complejos, no han sido capaces de cambiarlo.

"La despedida", cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau que el pintor de batallas hizo expresamente para la portada de "Sidi".

"La despedida", cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau que el pintor de batallas hizo expresamente para la portada de "Sidi".

HNG: En cualquier caso hoy tenemos acceso ilimitado a la información, ya no hace falta tener una biblioteca cerca para documentarte, informarte...

Arturo Pérez-Reverte: Sé por dónde vas… ¡Para!¡Para! Eso es una utopía. ¡Pareces Bambi!

Nunca hemos tenido tanta capacidad de información como ahora y nunca hemos sido tan analfabetos como ahora. Que un campesino analfabeto del año 36 le pegue fuego a la iglesia con el cura dentro, es horrible pero es comprensible. Porque ese tío no tiene una formación cultural, una educación que le permita… (insisto, ¡No estoy justificando!) porque lo han estado manipulando. Es horroroso pero es comprensible porque era una época de incultura, de ignorancia, de falta de educación en los colegios… Pero que en este momento haya un analfabeto fanático que se lo trague, es intolerable. Porque ahora sí hay mecanismos para evitarlo: una educación obligatoria, acceso a Internet, hay televisión, hay periódicos… El que ahora es analfabeto no es porque no pueda ser otra cosa.

"Nunca hemos tenido tanta capacidad de información como ahora y nunca hemos sido tan analfabetos como ahora"

HNG: Sin embargo el programa más visto es Sálvame

Arturo Pérez-Reverte: Por eso te digo. No porque reyes, ministros corruptos o curas fanáticos… lo hayan hecho analfabeto. Es que él quiere ser analfabeto.

HNG: Entonces ¡la sociedad española quiere ser analfabeta!

Arturo Pérez-Reverte: ¡Quiere serlo! Ahora no existe ninguna justificación para no serlo. Ya no hay excusas como las que podían tener nuestros abuelos.

En este teléfono está todo. El mundo está aquí. 3.000 años de conocimiento, de memoria, están aquí [cogiendo el teléfono entre las manos]. Haces así y tienes acceso a todo: a Platón, a Sócrates a Velázquez, a las Cruzadas, el viaje a la Luna, la tecnología… ¡todo! Entonces que uses eso para mandar Whatsapps con emojis o para ver Sálvame cuando estás sentado. ¡Pues que te den por el culo, que te den por el culo!

"La sociedad española quiere ser analfabeta. Ahora no existe ninguna justificación para no serlo. Ya no hay excusas como las que podían tener nuestros abuelos"

HNG: ¿Estamos autodestruyéndonos?

Arturo Pérez-Reverte: ¡Ahórrate dramatismos! Te estoy definiendo una situación. Lo que va a ocurrir no me importa, no voy a estar aquí para verlo. No voy a darte ningún tipo de juicio moral. Estoy describiendo una realidad tal y como es.

Atribuirle los pecados a Franco es… Mira, cuando era joven, y he escrito sobre eso, pensaba, ‘que buen vasallo si hubiese buen señor’. Creía que España era un país noble en manos de curas fanáticos, de ministros corruptos y de reyes imbéciles. Lo he creído honradamente y lo he defendido. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que somos tan viles como ellos. Porque cuando ahora ves el espectáculo que hemos tenido en las Cortes… ¡Esa gente somos nosotros! No son marcianos que han venido aquí en una nave espacial. Los hemos votado. Somos nosotros mismos, somos culpables.

Entonces eso de que el español es un buen vasallo que nunca tuvo un buen señor es mentira. A lo mejor es que el español nunca ha merecido tener buenos señores.

¡Ojo! me encanta España. ¡Es un país estupendo! Se vive bien, la gente es estupenda… y me encanta. Yo podría vivir fuera, donde quisiera. Pero eso no me impide ver la realidad.

"Cuando era joven creía que España era un país noble en manos de curas fanáticos, de ministros corruptos y de Reyes imbéciles. Con el tiempo me dado cuenta de que somos tan viles como ellos"

HNG: Quizás la literatura también tiene un punto culturizante. Y que precisamente escribas un libro sobre un personaje como el Cid… ¿Es un objetivo de tus libros culturizar a la sociedad?

Arturo Pérez-Reverte: Yo cuento historias y cobro por ello. Vivo de esto: mi trabajo es contar historias. Yo no tengo ningún objetivo moral. Podría contar historias de violadores igual, sin ningún remordimiento y sin ningún complejo. No hay un principio moral en mis novelas. Cuento cosas que me apetece contar, pero no pretendo que el mundo sea mejor después de leer un libro mío.

HNG: Muchas veces te han tachado de machista, misógino…

Arturo Pérez-Reverte: ¿Has leído alguna novela mía?

HNG: Por supuesto. Toda la serie de Falcó, Alatriste, La tabla de Flandes, La carta esférica

Arturo Pérez-Reverte: ¿Y has visto mis personajes femeninos?

HNG: Claro, y muchos de ellos son muy potentes… ¿Qué personajes femeninos vamos a encontrar en Sidi?

Arturo Pérez-Reverte: Es una época, un mundo de hombres. Sería ridículo que apareciese una mujer saltando murallas o al frente de la mesnada. Eso es una estupidez. La mujer entonces estaba en el palacio, en la retaguardia. En Sidi aparece una mujer muy revertiana, Raxida, la hermana del rey de Zaragoza con la que hay un episodio interesante a mitad del libro.

Pero lo que dices de machismo es porque no me han leído. Confunden dos cosas.Todo viene por el lenguaje. Yo soy un escritor profesional y necesito que mi herramienta que es el lenguaje sea diáfana, clara, limpia y perfecta. Yo no puedo escribir sometido a las reglas ortográficas y gramaticales que quieren imponer unas analfabetas que no saben de qué están hablando y que quieren politizar la lengua. Y como no me pliego a ello, en defensa propia, las mandó a hacer puñetas. No al feminismo, no a la mujer, sino a los que quieren perturbar la lengua castellana con la que me gano la vida. Es mera defensa propia. Entonces claro, si Reverte ataca el ‘todes’ y ‘todas’ es un machista; y todo lo que hace es machista: es una reducción estúpida. Y cualquiera que me lee sabe perfectamente dónde está la mujer en mi trabajo y en mi vida.

"La época del Cid es un mundo de hombres. Sería ridículo que apareciese una mujer saltando murallas o al frente de la mesnada"

HNG: ¿A los amantes de la historia les gustará Sidi? ¿A los historiadores y especialistas les gustará la visión del Cid?

Arturo Pérez-Reverte: Quizá. No lo sé. Pero sí hay algo que me parece interesante para responder a la pregunta. Hay lugares donde el historiador no puede llegar, precisamente porque la historia tiene un rigor científico y el historiador no puede permitirse ciertos lujos. Para eso están los novelistas.

Una buena novela histórica Sinué el egipcio de Mika Waltari, las novelas de Galdós, Walter Scott... Las novelas lo que hacen es llegar al alma. El historiador cuenta el hecho y el novelista llega al alma. El novelista al ser más popular y penetrar más en las conciencias de los lectores abre puertas que permiten que después, el lector, se vuelva hacia el historiador para completar lo que ha descubierto en la novela. Yo descubrí la historia de Francia porque me leí Los tres mosqueteros y ahora soy un experto doméstico porque empecé leyendo una novela.

"Los novelistas abren puertas que permiten que después, el lector, se vuelva hacia el historiador para completar lo que ha descubierto en la novela"

HNG: La novela planta la semilla del interés.

Arturo Pérez-Reverte: Eso es. Pero a los historiadores eso no les gusta. Piensan que eso es intrusismo. No todos, pero sí los acomplejados que piensan: ‘este tío me está comiendo el terreno y además, vende más que yo’. Y eso les molesta muchísimo. Pero en realidad deberían estar agradecidos porque los novelistas históricos les están dando a los historiadores una clientela que ellos, a menudo, son incapaces de reclutar por sus propios medios.

HNG: ¿Cómo definirías al Cid? En la sociedad actual, ¿existen Cides?

Arturo Pérez-Reverte: Sí existen, pero no es tiempo para Cides. La vida occidental moderna no necesita de este tipo de personajes. Sobre el Cid diría que es un superviviente de frontera. Así lo he abordado yo. No sé si el Cid en realidad era así, pero así lo he imaginado yo. Es cruel, eficaz, es guerrero, es valiente, sabe manejar a la gente, tiene inteligencia, es astuto, es un hombre que tiene todos los elementos necesarios para sobrevivir y triunfar.

HNG: Por último, ¿alguna nueva novela en mente?

Arturo Pérez-Reverte: Siempre hay una novela…

HNG: ¿Histórica también?

Arturo Pérez-Reverte: No

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