Una sala de banquetes protocolares de la cultura mochica, decorada con escenas marinas

Un equipo de arqueólogos peruanos dirigido por Walter Alva ha excavado un antiguo espacio de reunión para la élite de esta cultura preincaica

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hallazgomochica1. Pintura mural

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Pintura mural

Magnífica pintura mural del mundo mochica, en la que aparecen un lobo marino comiendo peces y una raya.

Foto: Museo Tumbas Reales de Sipán

hallazgomochica2. Tronos escalonados

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Tronos escalonados

Los dos tronos escalonados ubicados en el centro de la sala eran ocupados por dos personajes de distinta jerarquía: un gobernante que ofrecía el banquete y otro principal que recibía el homenaje.

Foto: Museo Tumbas Reales de Sipán

hallazgomochica3. Trono superior

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Trono superior

El gobernante principal ocupaba este espacio, situado en la parte más alta y que consta de siete peldaños.

Foto: Museo Tumbas Reales de Sipán

hallazgomochica4. Mural polícromo

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Mural polícromo

Mural polícromo con representaciones de peces.

Foto: Museo Tumbas Reales de Sipán

hallazgomochica5. Concavidades

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Concavidades

En un lado de la sala se han detectado más de cien huellas o concavidades para depositar las vasijas y los platos, es decir, los diferentes alimentos del banquete.

Foto: Museo Tumbas Reales de Sipán

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Escenas marinas

Las escenas marinas de las impresionantes pinturas murales han sorprendido a los arqueólogos por su carácter naturalista.

Foto: Museo Tumbas Reales de Sipán

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Una sala de banquetes protocolares de la cultura mochica, decorada con escenas marinas

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Fotografías

Una sala de banquetes protocolares del mundo mochica de unos 1.500 años de antigüedad, es decir, un espacio de reunión para la élite de esta cultura preincaica, donde se trataban temas de política, negocios o intercambio de productos. El hallazgo ha sido realizado en la Huaca Limón, en la región de Lambayeque, al norte de Perú, por un equipo de arqueólogos peruanos del Museo Tumbas Reales de Sipán, dirigido por Walter Alva, el descubridor de la célebre tumba del Señor de Sipán. La sala de banquetes estaba decorada con bellas pinturas murales e incluía dos tronos escalonados que habrían servido de asientos para personajes de la élite, según informan Walter Alva y su equipo arqueológico a National Geographic. Los arqueólogos han concluido que se trata de una sala de banquetes protocolares tras comparar su reciente hallazgo con los diferentes diseños iconográficos de la cerámica mochica. Y, además, han hallado una maqueta de barro crudo que representa exactamente las estructuras descubiertas, lo que demuestra que los arquitectos mochicas planificaban sus construcciones con modelos a escala.

En las imágenes se aprecian tollos, rayas y un barco con peces capturados con anzuelos

Los dos tronos escalonados ubicados en el centro de la sala eran ocupados por dos personajes de distinta jerarquía: un gobernante que ofrecía el banquete y otro principal que recibía el homenaje. El espacio de este último, situado en la parte más alta y que consta de siete peldaños, presenta huellas de unos postes que sostenían una cubierta, una estructura típica asociada a los jerarcas para brindar audiencias y recibir ofrendas. En un lado de la sala se han detectado más de cien huellas o concavidades para depositar las vasijas y los platos, es decir, los diferentes alimentos del banquete. Las escenas marinas de las impresionantes pinturas murales han sorprendido a los arqueólogos por su carácter naturalista, diferentes a los murales conocidos de esta cultura, en los que aparecen divinidades o diseños simbólicos y geométricos. La parte superior del mural está incompleta porque fue parcialmente desmontada y cubierta en el momento del abandono. En las imágenes se aprecian peces de diversos tipos, como tollos y rayas, además de una parte de una embarcación con peces capturados con anzuelos. Entre las vívidas imágenes hay lobos marinos comiendo peces.

Por último, los arqueólogos han excavado los restos de otra sala de menores dimensiones, donde destaca un podio circular de dos niveles. Este espacio, vinculado a la sala de banquetes protocolares, habría servido de lugar de reuniones privadas de carácter político y social. En la iconografía mochica aparecen podios semejantes para destacar a los gobernantes. Por alguna razón, todas estas edificaciones de adobe fueron abandonadas y cubiertas intencionadamente, quizá debido a la cercanía del inestable cauce del río Zaña o tras un fenómeno climático conocido como El Niño, que se produce en el océano Pacífico junto a la costa de Perú y Ecuador. Los recientes hallazgos constituyen una importante contribución al conocimiento y reconstrucción de la compleja y jerarquizada sociedad mochica, que se desarrolló en la costa norte de Perú entre los siglos II y VII d.C.

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