Nuevos hallazgos prerromanos y romanos junto a la Puerta de Herculano de Pompeya

Las excavaciones arqueológicas han deparado unos hallazgos sorprendentes: una tumba samnítica intacta, objetos de oro, los esqueletos de cuatro pompeyanos, un horno y una cantera

27 de junio de 2016

Nuevos hallazgos de época prerromana y romana en las inmediaciones de la Puerta de Herculano, una de las puertas de Pompeya, que conducía a la vecina ciudad de Herculano. Unos arqueólogos franceses e italianos han excavado una nueva tumba samnítica, tras la descubierta el año pasado, y cerca del área funeraria han descubierto tres monedas de oro, un colgante de un collar, los esqueletos de cuatro pompeyanos que murieron sepultados por la erupción del Vesubio, un horno para fabricar objetos de bronce y una cantera para extraer materiales de construcción, según informó el viernes la Superintendencia Arqueológica de Pompeya. El 16 de mayo comenzó la campaña arqueológica, en la que participan la Superintendencia Arqueológica de Pompeya, la Escuela Francesa de Roma, el Centro Jean Bérard y el CNRS.

La sepultura samnítica, del siglo IV a.C., ha sido exhumada junto a la necrópolis de Porta Ercolano. Es una tumba del tipo cista, construida con losas de piedra caliza y que conservaba su ajuar funerario completo, compuesto por un mínimo de seis vasos de barniz negro. En el interior había un esqueleto, probablemente un hombre, boca arriba y con el ajuar situado a ambos lados del cuerpo, en los brazos y en los pies. Los samnitas fueron un pueblo itálico muy belicoso que ocupó la Campania y se enfrentó a Roma en numerosas ocasiones, hasta que acabó derrotado en la batalla de la Puerta Colina, en el año 82 a.C.

La tumba samnítica conservaba su ajuar funerario completo: un mínimo de seis vasos de barniz negro

Las tres monedas de oro corresponden a tres áureos fechados entre el 74 y el 78 d.C., en uno de los cuales se distingue la efigie del emperador Vespasiano. Las monedas y el probable colgante, una flor en pan de oro, han sido hallados entre los esqueletos de cuatro pompeyanos jóvenes, entre ellos una adolescente, que se vieron sorprendidos por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., que arrasó Pompeya, Herculano y otras localidades.

Los fossores, excavadores clandestinos que buscaban objetos preciosos y metales, habían rebuscado en este lugar y en un ambiente contiguo, donde ha aparecido un horno vertical, accesible a través de unos escalones. Este espacio podría estar relacionado con la fabricación de objetos de bronce, un supuesto que se confirmará o desmentirá en las próximas investigaciones. Por último, la exploración de un segundo taller, cercano a la puerta de la ciudad, ha sacado a la luz un espacio utilizado como cantera para extraer materiales. En el centro hay una estructura misteriosa: un pozo circular de 1,75 metros de diámetro, excavado en el terreno natural y accesible a través de una escalera de caracol. El tufo volcánico del fondo, poco consistente, probablemente desalentó a los excavadores antiguos, que abandonaron la estructura y la rellenaron.

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