Laberintos para capturar el mal y otras marcas de brujas en Creswell Crags (Inglaterra)

La mayor concentración de marcas apotropaicas o protectoras en una cueva británica ha sido descubierta en Creswell Crags, una garganta de piedra caliza cerrada como una cueva, en East Midlands; hablamos con Paul Baker, el director de Creswell Crags

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Marcas de brujas descubiertas en Creswell Crags

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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La "W" (dos uves cruzadas) representa a la Virgen de las Vírgenes

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Cuadrado para atrapar el mal

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Marcas para alejar el mal o propiciar el bien

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Marcas profundas en la roca

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Acceso a la garganta de Creswell Crags

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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El grupo Subterranea Britannica observa las marcas de brujas

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Líneas diagonales

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Símbolos protectores

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Bonita caligrafía

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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John Baker en el interior de Creswell Crags

Foto: Creswell Heritage Trust / Historic England

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Laberintos para capturar el mal y otras marcas de brujas en Creswell Crags (Inglaterra)

La mentalidad medieval, como ya sabemos, podía ser muy supersticiosa: una mala cosecha, una enfermedad repentina o la muerte de un ser querido... todo se achacaba al demonio o a una entidad sobrenatural maléfica que actuaba en contra de la voluntad de un Dios benévolo. Los símbolos apotropaicos, aquellos que alejaban el mal o propician el bien, como las cruces o los pentagramas, se grababan en los muros de las iglesias y de las viviendas para proteger a las personas de los espíritus malignos.

La mayor concentración de marcas apotropaicas o protectoras, también conocidas en inglés como witches’ marks o marcas de brujas, jamás hallada en una cueva británica, ha sido descubierta en Creswell Crags, una garganta de piedra caliza cerrada como una cueva, en East Midlands, en Inglaterra, según reveló el organismo público Historic England el pasado 15 de febrero en un comunicado.

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John Charlesworth, el principal responsable de las visitas a Creswell Crags en el momento del descubrimiento, ha reconocido que "las marcas de brujas estuvieron a la vista durante todo el tiempo". Y ha añadido: "Después de 17 años en Creswell Crags me pregunto qué más tiene para sorprendernos". Las marcas, descubiertas por Hayley Clark y Ed Waters del grupo Subterranea Britannica, han sido fechadas a partir de la Edad Media. National Geographic España ha preguntado a Paul Baker, el director de Creswell Crags, cómo han pasado desapercibidas durante tanto tiempo: "Los académicos con los que hemos trabajado buscaban otra cosa, arte de la Edad de Hielo, y nos dijeron que eran grafitis de la época victoriana; nuestra debilidad fue no cuestionar el asesoramiento académico".

Las marcas de brujas han pasado desapercibidas durante mucho tiempo

El diseño más frecuente es una "W" (dos uves cruzadas) que representa a la Virgen de las Vírgenes (Virgin of Virgins), la Virgen María; "PM", en cambio, hace referencia a Pace Maria. Otros diseños tenían la finalidad de capturar el mal: líneas diagonales, cuadrados y laberintos. No parece una casualidad que estas marcas fueran realizadas en Creswell Crags, un conjunto de cavidades naturales que contiene los únicos ejemplos de arte rupestre de la Edad de Hielo en Gran Bretaña, de miles de años de antigüedad.

"Las marcas de brujas no invadieron el arte rupestre, que ha permanecido intacto, y eso no puede ser una coincidencia... ¿Por miedo o como homenaje? No creo que sea accidental el hecho de que las marcas de brujas estén aquí, puede que las rocas de este desfiladero particular tuvieran algún tipo de poder antiguo, quién sabe... El sitio fue importante tanto para los neandertales nómadas, para los primeros humanos modernos y también para los aldeanos de los siglos XVIII y XIX. No sabemos qué buscaban con esas marcas, la gente de la época era muy supersticiosa y desconfiaba de todo mal; el descubrimiento crea tantas preguntas como respuestas", concluye Baker.

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