Hallazgo de un segundo entierro infantil dedicado al dios Huitzilopochtli, en el Templo Mayor

El descubrimiento de dos huesos del ala de un ave podría indicar que le fueron colocadas las alas de un gavilán de bosque como parte de su vestimenta, que por sus tonos ocre y azul se relacionaba con Huitzilopochtli

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entierroinfantil1. Fosa circular

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Fosa circular

El segundo entierro infantil dedicado a Huitzilopochtli, el dios de la guerra, en el Templo Mayor, en la Ciudad de México.

Foto: Mirsa Islas / Cortesía Proyecto Templo Mayor, INAH

entierroinfantil2. Cuentas de piedra verde

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Cuentas de piedra verde

Esqueleto del niño, al que le colocaron dos orejeras rectangulares de madera, un artefacto de pirita, cinco cuentas de piedra verde que pendían de su cuello, posiblemente de jadeíta traída desde Guatemala, y otras cuentas de color azul hechas con un material desconocido hasta la fecha.

Foto: Mirsa Islas / Cortesía Proyecto Templo Mayor, INAH

entierroinfantil3. Ofrenda 176

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Ofrenda 176

Forma cilíndrica de la caja de la Ofrenda 176, una característica única.

Foto: Mirsa Islas / Cortesía Proyecto Templo Mayor, INAH

entierroinfantil4. Sacrificio azteca

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Sacrificio azteca

El niño tenía entre 8 y 10 años de edad, presentaba mucho desgaste en los dientes y sufrió de múltiples infecciones en la boca, según la antropóloga física Jacqueline Castro.

Foto: Melitón Tapia, INAH

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Hallazgo de un segundo entierro infantil dedicado al dios Huitzilopochtli, en el Templo Mayor

Un equipo del Proyecto Templo Mayor ha excavado el segundo entierro infantil dedicado a Huitzilopochtli (el dios de la guerra de la mitología mexica, asociado con el sol) justo al pie del Templo Mayor, en la Ciudad de México, después del primer hallazgo de esta naturaleza, registrado en 2005, según informó el sábado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México. El equipo de arqueólogos ha excavado el hallazgo de la Ofrenda 176, en la cual se colocaron a finales del siglo XV los restos mortales de un niño acompañado de adornos corporales y símbolos característicos de Huitzilopochtli.

El niño tenía entre 8 y 10 años de edad, presentaba mucho desgaste en los dientes y sufrió de múltiples infecciones en la boca, según la antropóloga física Jacqueline Castro. Portaba un pectoral de madera con forma de anillo denominado anahuatl y que, gracias a los códices del siglo XVI, se sabe que era una insignia de Huitzilopochtli y otras deidades como Tezcatlipoca, Tlahuizcalpantecuhtli y Mixcóatl. Sus tobillos fueron adornados con cascabeles de cobre, caracoles provenientes del mar Caribe y cuentas de piedra verde. Le colocaron, además, dos orejeras rectangulares de madera, un artefacto de pirita, cinco cuentas de piedra verde que pendían de su cuello, posiblemente de jadeíta traída desde Guatemala, y otras cuentas de color azul hechas con un material desconocido hasta la fecha. El hallazgo de dos huesos del ala de un ave podría indicar que, como al menor de la Ofrenda 111, le fueron colocadas las alas de un gavilán de bosque como parte de su vestimenta, que por sus tonos ocre y azul se relacionaba con Huitzilopochtli.

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Fotografías

El hallazgo de una lápida con el relieve de un águila real que data del periodo del tlatoani Moctezuma I (1440-1469) condujo al equipo a ampliar la investigación y a encontrar los restos del entierro infantil. La Ofrenda 176 fue localizada bajo el suelo de la plaza oeste al pie de las escalinatas de la sexta etapa constructiva del Templo Mayor, fechadas en el gobierno de Ahuízotl (1486-1502), y entre el Cuauhxicalco, el edificio circular donde, según las descripciones de los frailes y conquistadores europeos, eran depositados los restos funerarios de los gobernantes mexicas. Una de las características únicas de este hallazgo arqueológico, además de los restos mortales del individuo, sus atavíos y ubicación, es la forma cilíndrica que tiene la caja de ofrenda, pues de entre las 204 que se han excavado hasta la fecha en el Templo Mayor, jamás había aparecido una de tales características.

El niño de la Ofrenda 111 murió alrededor de los 5 años de edad, durante una ceremonia sacrificial en la que se le extrajo el corazón. ¿El pequeño de la Ofrenda 176 sufrió el mismo sacrificio? "Por ahora es una incógnita, y sólo puede afirmarse que en el momento de su muerte estaba vestido como el mismo Huitzilopochtli", concluye el comunicado del INAH.

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