Un tesoro escondido a simple vista

Carlos Magdalena en Bolivia con varios ejemplares de V. boliviana en la naturaleza

Carlos Magdalena en Bolivia con varios ejemplares de V. boliviana en la naturaleza

Foto: Cesar David Salazar. / RBG Kew

Ha pasado 177 años a la vista de todo el mundo en el Real Jardín Botánico de Kew del Reino Unido, sin embargo no ha sido hasta la semana pasada que un equipo de botánicos se ha dado cuenta del que el nuevo nenúfar gigante descubierto era una nueva especie botánica para la ciencia. De hecho, el espécimen no es solo un nenúfar gigante, si no que con hojas que pueden llegar a alcanzar los 3 metros en la naturaleza, se trata del nenúfar más grande del mundo. Al menos, eso si, que la ciencia nos asombre en el futuro con otro descubrimiento de estas características.

Victoria boliviana, que es como se ha bautizado a la especie, había pasado todo este tiempo por una especie muy parecida llamada Victoria amazónica. Como su nombre indica, se trata de una planta oriunda de Bolivia, concretamente de los llanos de Moxos, donde comparte ecosistema con otras especies tan icónicas como el delfín de río boliviano o el amenazado delfín barbazul.

La planta produce varias flores al año, que cubiertas por espinas y de colores que van del blanco al rosa, florecen por turnos. La parte inferior de sus hojas también es un espectáculo para la vista, la cual desde el propio jardín describen como un cruce entre un puente colgante y el techo de una antigua catedral.

Hasta ahora, tan solo 2 eran los nenúfares gigantes que comprendían el género Victoria: Victoria amazónica y Victoria cruziana, ambos nombrados así en honor a la reina de Victoria de Inglaterra. Para conocer el origen del descubrimiento de esta tercera especie hemos de remontarnos al año 2016, en que los jardines botánicos bolivianos de Santa Cruz de La Sierra y La Rinconada, donaron una colección de semillas al la institución británica. Pero cuando Carlos Magdalena, un experto mundial en nenúfares y uno de los principales horticultores botánicos de Kew vio crecer a esta tercera especie junto a sus congéneres, advirtió que tanto la forma de las semillas como la distribución de las espinas era diferente. Posteriormente, científicos de Kew también analizaron el ADN para demostrar que V. boliviana era muy diferente genéticamente de las otras dos especies.

Al mismo tiempo, la artista botánica del Jardín Botánico de Kew, Lucy Smith, la cual ha pasado más de 20 años junto a los científicos elaborando ilustraciones científicas de todo tipo de plantas, se percataba de las similitudes de V. Boliviana con un espécimen recolectado en Bolivia 1854 y dibujado por el artista de la institución, Walter Hood Fitch. La especie había permanecido en el jardín desde entonces, pero han tenido que pasar 177 para ser reconocida como tal.

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