Técnica de vuelo

 4 Hills Ski Jumping Tournament. Oberstdorf, Alemania

4 Hills Ski Jumping Tournament. Oberstdorf, Alemania

Foto: Matthias Schrader

Disponerse a volar durante más de 200 metros tras lanzarse por una rampa a más de 90 kilómetros por hora y con tan solo un casco como protección ante un mal aterrizaje, requiere, además de un valor sin parangón, la increíble pericia técnica de la que da fe la postura de Kilian Maerkl, en la fotografía.

Para realizar el salto de esquí, cuyo récord del mundo está establecido en la friolera de 253,5 metros de distancia, los esquiadores primero han de ganar la máxima velocidad posible. Para ello y durante el descenso de una rampa de 90 o 120 metros, según la modalidad, adoptan una postura aerodinámica con las piernas flexionadas. Tras ello, y quizá en el paso más crítico del salto, se ha de realizar el despegue, de cuya sincronización con la salida de la rampa depende en mayor parte la distancia alcanzada.

Una vez en vuelo todo consiste en planear, eso si, sin la ayuda de ningún tipo de alas y valiéndose exclusivamente de la resistencia al aire que el cuerpo del esquiador pueda ofrecer. Para ello el esquiador se sitúa casi en horizontal, con los brazos hacia atrás, y con los esquís colocados en posición de “v” y con las espátulas elevadas.

Luego llegará otro de los momentos más delicados de todo el salto: el aterrizaje, y en el que el esquiador debe absorber el impacto contra el suelo mediante una técnica llamada "telemark", en la cual un esquí adelanta al otro cuando llegan al suelo al mismo tiempo, y a la vez se flexionan las piernas. Tras todo esto solo queda la fase de frenado, que no obstante, para la aprobación de los jueces debe ser recta y mantenerse el equilibrio.

Y bueno, como ya se sabe, esto es la teoría...