Los pingüinos son aves marinas que, aunque no vuelan, bucean y nadan con gran destreza: sus alas están adaptadas para ello. Su hábitat son las regiones polares, que suelen ser lejanas para la mayoría de los fotógrafos, así que para dar con ellos, tendremos que recorrer un largo viaje.

Los pingüinos de la imagen son un grupo de papúas (Pygoscelis papua), facilmente identificables por la mancha blanca que tienen justo encima del ojo. Esta especie de pingüino es la más veloz en el buceo, por lo que una vez localicemos al grupo, necesitamos tener los conceptos técnicos muy claros para no perder la fotografía.

Los datos de la toma son ISO 1250; f/4; 1/2500 seg; lente 600 mm F4; cámara Sony A1

Para la realización de esta captura hemos utilizado un objetivo de 600 milímetros, con un diafragma f4. Así, lograremos una rápida velocidad de obturación y nos podremos adaptar a la elevada luminosidad de la escena; asimismo, un ISO bajo nos permite mantener la calidad de la imagen.

Recuerda que esta fotografía está marcada por la rapidez: el grupo de pingüinos se moverá muy rápido. Los papúa son ágiles buceadores y emergen de las olas a gran velocidad. Capturar sus movimientos implica el desafío adicional de encuadrar a todo el grupo.

En lo referente a la composición, debes considerar tanto la espuma de las olas como la que creemos que será la dirección de salida de los pingüinos; cuando salgan del agua, lo harán de una forma fugaz.

También el punto de vista tiene gran importancia. Si conseguimos colocarnos en la misma línea visual que los sujetos, daremos la sensación de estar por completo en la escena. ¿La clave para hacerlo? Tumbarse en el suelo. Nosotros nos recostamos en la orilla, con el objetivo apoyado en la mano y el codo en el suelo.

Esto te servirá también para conseguir un desenfoque extremo, muy atractivo en el primer plano. Al ser un grupo con individuos en diferentes planos, no podremos tenerlos a todos en foco. Por eso, elegimos el segundo de la fila y lo seguimos con el foco en toda la serie de fotografías.

Para la medición de la luz, tenemos la complicación de que los sujetos son blancos y negros, y la espuma es también blanca. Necesitarás concentrarte para no quemar los blancos y lograr que los negros contengan la información suficiente. Si logras el correcto equilibrio de color, los blancos, azules, negros y naranjas salpicarán toda la fotografía, al igual que las gotas del agua, que intensifican la sensación de acción.

La imagen no tiene mucho trabajo posterior. Únicamente hicimos pequeñas correcciones en algunos parámetros: saturación, intensidad, brillo y contraste. Y con esto... ¡Ya lo tienes!

Eso sí, no te olvides de que todo esto va a ocurrir en segundos y que nuestra práctica fotográfica debe ser lo suficientemente cualificada para enfrentarnos a ello. La práctica en la técnica, así como la constancia en educar artísticamente el ojo, es esencial para estar preparados ante momentos con tanto valor como este.