Parada en boxes

Breitenau, Sajonia. Alemania

Breitenau, Sajonia. Alemania

Foto: AP

Breitenau, Sajonia. Alemania

Un cartel con la indicación "CORONA-Test" puede leerse en la autopista poco después de cruzar la frontera entre Alemania y la República Checa, a la altura de la localidad de Breitenau, en el estado federado alemán de Sajonia. Para envidia de otros países, Alemania fue de las primeras naciones de la Unión Europea en disponer tanto de reactivos para realizar tests, así como de la infraestructura necesaria para salvaguardar a sus ciudadanos mediante el testeo masivo de la población.

En un nuevo intento de anticipación a la enfermedad y haciendo gala de una capacidad - o al menos intención- de adelantare a los acontecimientos que en otros países — pese a haber ya transcurrido 6 meses desde el inicio de la pandemía, y ante el asombro de quien guarda una posición moderada ante la gestión de la crisis — sigue brillando por su ausencia, desde el pasado 8 de agosto el país estableció como obligatorio la realización de un test PCR a todo viajero procedente de zonas de riesgo. El gobierno alemán, que en un principio ha optado por la gratuidad de dichos tests, se está planteando, ante las críticas de un sector de la población alemana, la inclusión del importe de los mismos en servicios como los billetes de avión.

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