Clientes hacen cola como si se tratara del día de cobro en un banco. Aguardan su turno para introducir unas pocas monedas en una ranura y obtener sus platos favoritos, como las alubias cocidas y el filete Salisbury, preparados a diario y colocados en compartimentos parecidos a apartados de correos.

Este self-service de Nueva York llamado Automat, descrito en la edición de la revista National Geographic de marzo de 1942, formaba parte de una cadena de la costa Este que llegó a vender en un solo día 72.000 raciones de pastel. Inspirándose en los restaurantes sin camareros de Alemania, Joseph V. Horn y Frank Hardart abrieron en 1902 en Filadelfia el primer Automat en Estados Unidos y pronto levantaron un imperio. Sin embargo, en los años sesenta aparecieron otros restaurantes de comida rápida que competían por la clientela. El último Automat de Manhattan cerró en 1991. Hoy siguen existiendo en Amsterdam, y en 2006 regresaron a Nueva York, en un local del East Village.