La limpieza del desastre

Un operario limpia la playa de Conchitas en Perú

Un operario limpia la playa de Conchitas en Perú

Foto: Martin Mejia / AP

La costa peruana sufrió el pasado 15 de enero uno de los mayores desastres ecológicos de su historia reciente: el equivalente a más de 10.000 barriles de petróleo fueron vertidos al océano cuando el petrolero italiano Mare Doricum se disponía a descargar cerca de una cantidad superior a un millón de barriles de crudo en la refinería La Pampilla. Una de las primeras hipótesis sugiere que el fuerte oleaje provocado por la erupción submarina del volcán de Tonga pudo ser una de las causas que llevaron al desastre.

Las consecuencias son catastróficas para el país andino: 112 kilómetros cuadrados de mar y litoral se vieron afectados por el vertido y la ONU estima que los daños ocasionados afectarán al país durante al menos 6 años. Repsol, la operadora de la refinería, continúa los trabajos de limpieza en el litoral mientras las familias que dependen del mar ven como su actividad ha cesado de repente. La fauna marina y costera de las regiones de Lima y Callao se han visto enormemente afectadas, hasta tal extremo que muchas han muerto por la contaminación provocada por el vertido. El ministro de Ambiente peruano lo catalogó como un "desastre ambiental, social y humanitario".