Este día una familia de 13 cachalotes me permitió quedarme con ellos. Es un gran honor para este ser humano estar contemplarlos en su hábitat. Probablemente recuerden la indiscriminada caza de ballenas de hace años, pero nos perdonan. Al final del día, una madre comenzó a alimentar a su cría a pocos metros de mí. Me congelé y no me moví. Fue increíble ver un momento tan privado.

Fotografía ganadora del tercer premio en la categoría: Behaviour de la competición Underwater Photographer of the Year 2021