El capitán Robert Falcon Scott escribe en la mesa en su habitación, conocida como su "guarida", en el campamento base británico de la Antártida. Scott y su grupo perecieron en el viaje de regreso después de su intento fallido de ser los primeros en llegar al Polo Sur, el cual alcanzaron en enero de 1912. A su llegada descubrieron que la bandera noruega ya ondeaba en el lugar: la expedición de sus rivales noruegos, encabezada por Roald Amundsen, se les había adelantado algo más de un mes, y, de hecho, ya estaba de vuelta.