Cómo llegó la paloma a la ciudad

Paloma bravía

Paloma bravía

Este pichón de entre siete y diez días de vida quedó huérfano a las 48 horas de salir del cascarón. Tras unas semanas recibiendo cuidados, estuvo listo para ser liberado.

Foto: Andrew Garn

Esta paloma bravía es oriunda de Nueva York, pero sus antepasados, no. Según la Biblioteca Pública de Nueva York, los europeos llevaron estas aves a las costas de Estados Unidos, probablemente en el siglo XVII, para criarlas como hobby o como alimento. Algunas se escaparon y llegaron a las ciudades, donde hallaron en las cornisas de los edificios un sustituto de los acantilados en los que anidaban en estado salvaje. A diferencia de otras especies aviares con dietas especializadas, la paloma bravía es capaz de sobrevivir con prácticamente cualquier fuente de alimento, y eso incluye las basuras y sobras generadas por los humanos. No es de extrañar, pues, que la población mundial de palomas se calcule en unos 400 millones de individuos, con más de un millón –y quizás hasta siete– residentes en la ciudad de los rascacielos.

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