"Coco-postales" y otras maneras de usar un coco

Coco-postal

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Foto: Mark Thiessen

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No abra el coco: ya viene en una envoltura perfecta. Desde hace millones de años esta fruta tropical coloniza miles de islas al viajar a la deriva de costa a costa gracias a su cáscara flotante. Ahora resulta que este envase le ayuda también a moverse por el servicio postal de Estados Unidos, donde enviar un coco por correo es sorprendentemente fácil: basta con escribir la dirección por fuera y pegar los sellos. Cada año se remiten de este modo unas 3.000 "coco-postales" desde la oficina de correos de Hoolehua, en Hawai. Pero la creatividad no tiene límites. También se envían calabazas, chanclas y mensajes en botellas llenas de arena. El servicio postal de Estados Unidos trata de entregarlos siempre y cuando no supongan un peligro.

Bebida sana, golosina, esterilla, biocombustible… ¿Hay algo en lo que no pueda convertirse un coco? Según un estudio, el hombre lleva medio millón de años utilizando este versátil fruto de la palmera. Aun así, el coco sigue estando de moda. Pensemos en su potencial como fuente de energía. En 2012, Tokelau, un archipiélago del Pacífico Sur, se ha propuesto generar toda la electricidad que consume mediante energía solar y aceite de coco. Se suma así a otros países ricos en este fruto, como Papúa y Nueva Guinea, Filipinas o Vanuatu, que han modificado o mezclado el aceite de coco para producir combustible. Desde el punto de vista de la salud, el agua de coco envasada, rica en electrolitos, arrasa en Estados Unidos y Brasil. Una nueva vuelta de tuerca para una bebida hidratante que desde siempre se había tomado directamente de la cáscara.

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