Un camachuelo cubano se coloca a lo largo de una carretera para que se acostumbre al bullicio de la vida callejera y, por lo tanto, sea menos probable que se distraiga durante una competición. Estas aves son muy apreciadas por su dulce voz y espíritu luchador.

Karine Aigner explora la relación entre la cultura cubana y los pájaros cantores, y el futuro de una tradición profundamente arraigada. Durante cientos de años, algunos cubanos han capturado y mantenido pájaros cantores y han celebrado concursos de canto de aves. A lo largo de un período turbulento de sanciones económicas y disturbios políticos, estas pequeñas y hermosas aves han proporcionado compañía, entretenimiento y competiciones amistosas dentro de la comunidad. Ahora, con los viajes regulares y la emigración entre Cuba y América del Norte, la tradición de los concursos de pájaros cantores ha cruzado el océano. Pero a medida que las poblaciones de aves cantoras caen en picado, la policía estadounidense está tomando medidas enérgicas contra la captura, el comercio y las competiciones que tienen a estas aves como protagonistas.

Fotografía ganadora en la categoría: Photojournalist Story Award del certamen Wildlife Photographer of the Year 2022

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