Artesanía en peligro de extinción

Lana recién teñida secándose al sol

Lana recién teñida secándose al sol

Foto: Talleres Nómadas

Lana recién teñida secándose al sol

Miles de turistas se entremezclan con los oriundos buscando algo de autenticidad en la laberíntica Medina de Marrakech, fundada a principios del siglo XI. Allí, el vendedor de zumos se comunica a gritos con la tatuadora de henna, el vendedor de alfombras, los tenderos de babuchas, el encantador de serpientes y los comerciantes de alfombras y lámparas. Esta ciudad es una de las urbes más importantes y visitadas de Marruecos. Y no es de extrañar.

El influjo de sus olores, la belleza de sus formas y colores y los maravillosos contrastes que navegan entre la modernidad y la tradición llenan sus calles y se mezclan en cada esquina.

Muchos artesanos mantienen vivas técnicas que en Europa están prácticamente extintas. Telares, bordados, cestería, talla de madera, cuero… De hecho incluso estos oficios tradicionales han provocado un importante incremento de viajeros que buscan esa autenticidad, ese vínculo con la artesanía. Ya no solo se trata de conocer la historia de una mezquita o comer en los lugares de moda, sino que se intenta visitar, como explican desde la asociación Talleres Nómadas, pequeños talleres de telares, artesanos de las cestas beréberes del desierto e incluso recibir clases de bordado marroquí. Como esa lana recién teñida secándose al sol de la imagen. Poco antes de ser tejida y trabajada manualmente, no sin poco esfuerzo, hasta llegar como por arte de magia hasta las tiendas.

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