La lupa revela que el centro de recreo de Steeplechase Pier ofrecía la posibilidad de llevarse un recuerdo duradero: «Fotografíese en vestido de baño», podía leerse en uno de sus anuncios.

La palabra «bañador» (swimsuit) todavía no se había popularizado. Pocas mujeres sabían nadar. Acudían a la playa con sus largos vestidos de lana o de algodón y se limitaban a adentrarse en la orilla para bañarse –a menudo cogidas unas a otras de la mano para sentirse más seguras y no caerse– y detenerse allí donde dejaban de hacer pie.

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