Viajamos al norte de España, donde las olas del mar Cantábrico se cuelan entre un sin fin de formaciones rocosas, ofreciendo al fotógrafo un amplio abanico. Bajamos por unas estrechas escaleras a través de un camino estrecho y angosto para disfrutar de una playa peñascosa y escondida. En el descenso, nos encontramos con unas rocas bastante sugerentes y decidimos fotografiarlas.

La composición es una de las claves a explorar dentro de una fotografía; al capturar estas rocas en el mar, su disposición y ubicación dentro de la composición de la imagen es una parte crucial. En un inicio se experimenta con los distintos ángulos y las posibles perspectivas. Se opta por componer con el grupo de líneas de agua que forman las rocas en el mar, dibujando unas marcadas líneas oblicuas. Destaca la solidez de las rocas en la inmensidad de un mar tan bravo como es el Cantábrico y la interacción de estas con las olas.

Cuando técnica y creatividad van de la mano

Los datos de la toma son ISO 100; f/11; 4 seg; lente tele zoom 70-200 mm; cámara formato completo; trípode. La luz define la estética de la fotografía y puede cambiar por completo el resultado final de la escena. En este caso, hemos acudido a la localización al amanecer, ya con bastante luz y con un cielo nublado bastante difuso, ideal para tomas de este tipo.

En este momento vamos a capturar una luz natural idónea que realza las textura de las rocas, dando un toque de magia a la imagen. La iluminación se integra por completo en las olas y en el mar creando contrastes y sombras, ofreciendo profundidad a la fotografía. Con la apertura del diafragma, las rocas en el primer plano destacan, mientras que el agua se suaviza.

Se enfoca a las rocas para que sean totalmente nítidas con el objetivo de resaltar la textura y detalles cruciales en el resultado final de imagen. Con el trípode bastante cerrado para no trepidar, algo indispensable cuando hacemos este tipo de imágenes y utilizando un diafragma f/11. Esto nos permitirá experimentar con la profundidad de campo sobre las rocas enfocadas que se sitúan en un plano diferente al mar. Un enfoque selectivo puede transformar una imagen sencilla en una fotografía con un gran peso visual.

El tiempo de exposición es clave en las fotografías marinas. En el caso de esta imagen concreta, hemos experimentado con una exposición larga de 4 segundos para capturar el movimiento dinámico del agua del mar entre las rocas. Este efecto aporta una sensación de fluidez y serenidad.

Añadiendo más tiempo a la exposición, se consigue un efecto etéreo que eleva la fotografía. Se utilizanfiltros in situen la lente: filtro polarizador y de densidadneutra para conseguir estos efectos finales y reflejar esta visión más artística.

En la postproducción se ajusta la saturación para intensificar los colores naturales del mar y las rocas. Comprobamos que la imagen seleccionada de la serie es la más correcta en nitidez para resaltar los detalles con más textura de la fotografía.

En esta imagen, la creatividad y la técnica van de la mano para llegar al resultado final. Experimentando con la composición, jugando con la luz, enfocando los detalles más importantes, controlando el diafragma y el tiempo de exposición.

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