Leopardo

Cazador total

Por Andoni Canela

SEMANA 1. LA ISLA DEL TESORO

El leopardo es el gran felino con mayor distribución en el mundo. La mayoría de leopardos habita en África, pero también hay varias subespecies que sobreviven en Asia y Oriente Medio. Nuestro objetivo es el leopardo asiático y más en concreto dos subespecies diferentes: el leopardo de Sri Lanka (Panthera pardus kotiya) y el leopardo indio (Panthera pardus fusca). Con esta idea, preparamos nuestro viaje hacia las junglas asiáticas. El primer destino es la isla de Sri Lanka, en el océano Índico, un paraíso de historia y naturaleza con forma de lágrima donde se entremezclan los vestigios del pasado con decenas de idílicos parques naturales.

HACIA LAS SELVAS DE SRI LANKA

Sri Lanka es una isla de altísima biodiversidad. La jungla tropical y el verde omnipresente cubren el paisaje, en el que abundan todo tipo de animales. Allí habitan langures, chitales, ciervos sámbar, águilas, buitres, marabúes, pavos reales, cocodrilos, varanos, búfalos asiáticos, elefantes indios salvajes... Y, por supuesto, nuestro protagonista: el leopardo de Sri Lanka.

Viajamos hasta Sri Lanka para recorrer varias zonas protegidas del país, entre las que destacan los parques nacionales de Yala y Wilpattu. He llegado hasta Yala, al sureste del país, junto a mi hijo Unai después de tres vuelos y más de ocho horas viajando en diferentes autobuses desde el aeropuerto de Colombo, la capital de Sri Lanka. En el Parque Nacional de Yala nos vamos a mover con el todoterreno de Gayan, un guía local que se convierte en nuestro amigo desde el primer día. Gayan se conoce hasta la última pista del lugar, lo que nos invita a pensar que acabaremos viendo una gran cantidad de animales. Primero nos desplazamos por las zonas menos transitadas del parque, en el extremo sur. A diferencia de otros lugares similares del subcontinente indio, en esta isla no hay tigres, por lo que la densidad de leopardos es mayor. Sin la competencia de sus primos mayores, los leopardos son los reyes de las junglas de Sri Lanka.

En esta isla no hay tigres, por lo que la densidad de leopardos es mayor al no tener que competir con sus primos mayores.

Aunque haya una importante población de leopardos en Yala, no es sencillo encontrarlos. Pasan tres días sin que podamos localizar ni un ejemplar. En toda su área de distribución el leopardo es un animal esquivo y con un comportamiento impredecible, lo que le convierte en uno de los grandes felinos más difíciles de observar. Por ello, el factor suerte es vital. Para encontrarle nos movemos por los caminos forestales y en muchos casos esperamos apostados en lugares donde pensamos que puede acabar apareciendo. Sea como fuere, con paciencia, al final tarde o temprano suele aparecer.

Un leopardo de Sri Lanka bosteza antes de activarse para recorrer la selva. PN de Yala, en Sri Lanka

Un leopardo de Sri Lanka bosteza antes de activarse para recorrer la selva. PN de Yala, en Sri Lanka

Foto: Andoni Canela

SEMANA 2. EL PRIMER LEOPARDO

La primera observación de leopardo que realizamos no es como esperábamos. De hecho, por extraño que pueda parecer, lo confundimos con un mono. Aquí son muy habituales los langures (una especie de mono de la familia de los cercopitecos y muy común en Sri Lanka). Tras avistar un animal entre las ramas, caemos en la cuenta de nuestro error y nos percatamos de que se trata de un leopardo descansando entre las ramas de un enorme árbol selvático. Sus manchas se mezclan con los claro-oscuros de sombras y luces de su pelaje moteado. Nos situamos en un lugar tranquilo donde observarlo, donde analizar su comportamiento y comprobar el mimetismo que nos ha llevado a confundirle con un langur. Tras un par de horas de descanso y tranquilidad decide marchar, y en apenas unos segundos lo perdemos de vista. Nuestro esfuerzo se ha visto recompensado.

Un leopardo en un árbol del PN de Yala, en Sri Lanka.

Un leopardo en un árbol del PN de Yala, en Sri Lanka.

Foto: Andoni Canela

TODOTERRENO

El pelaje de fondo de los leopardos varía mucho de unos ejemplares a otros, aunque suele ser de un amarillo más o menos intenso. Las motas oscuras que pintan su cuerpo también son distintas en cuanto a la forma, el tamaño y el número, y se diferencian de las del jaguar porque no tienen mancha en el interior de las rosetas que las forman. Los machos adultos llegan a pesar entre 40 y 80 kilos, algunos incluso se acercan a los 100. Las hembras suelen ser hasta un 30% más pequeñas. El leopardo es el felino que tiene un territorio más extenso, puesto que se adapta a prácticamente todos los hábitats posibles, excepto la alta montaña, que es exclusiva de las panteras de las nieves. Tan solo necesitan un mínimo refugio y algunas presas disponibles, lo que les permite vivir en sabanas, montañas, selvas tropicales, bosques secos, desiertos, praderas y estepas.

Las motas oscuras que pintan el cuerpo de los leopardos se diferencian de las del jaguar porque no tienen mancha en el interior.

LOS REYES DE LA ISLA

La subespecie del leopardo de Sri Lanka (Panthera p. kotiya) vive solo en esta isla. Hay menos de mil ejemplares y se le conoce también como leopardo de Ceilán (el nombre colonial de la isla). Es el mayor depredador del país, está en lo más alto de la cadena trófica, sin competencia, porque no hay tigres ni leones que le hagan sombra. Por ello, la densidad de estos animales aquí es más alta que en otros lugares (la más grande que existe, de hecho) y se alimentan de presas de mayor tamaño.

Después de pasar unos días solos con Gayan, Unai y yo recibimos la visita de Lluís Sanz, un amigo naturalista con mucha experiencia en las junglas de esta zona de Asia. Dos ojos más para buscar a los leopardos son siempre bienvenidos. En unos de los rincones menos transitados al sur de Yala, cerca de la costa, los leopardos pasan desapercibidos. Es una zona alejada del tránsito habitual de turistas y donde no hay poblaciones locales. La selva es tan espesa que es muy difícil realizar observaciones largas de los leopardos. Vemos un ejemplar de manera fugaz que se mueve en unas rocas, aunque nuestro avistamiento no llega a un par de minutos. ¡Son escurridizos estos gatos!. La pista para saber dónde estaba ese leopardo nos la ha dado el grito de alarma de un grupo de chitales, una madre y sus dos crías que hacían la llamada característica (una especie de grito seco) que hacen cuando hay un leopardo cerca. De esa manera avisan al resto del grupo y todos permanecen alerta y a la defensiva.

Los leopardos son animales solitarios y solo confraternizan durante la época de celo, cuando las parejas están juntas por unos días, de ahí que sea tan complicado ver varios ejemplares al mismo tiempo.

Los leopardos pueden estar activos durante todo el día, pero cazan con más frecuencia por la noche, al amanecer y al anochecer. Durante las horas diurnas, suelen descansar en los árboles o a la sombra, entre arbustos o escondidos en rocas o cuevas. Son animales solitarios y solo confraternizan durante la época de celo, cuando las parejas están juntas por unos días. La hembra suele tener entre dos y cuatro cachorros y está con ellos hasta el segundo año de vida. El leopardo ruge, al igual que el león, el tigre y el jaguar. De hecho, estos felinos, todos ellos del género Panthera, son los únicos capaces de rugir.

SEMANA 3. EL GRAN CAZADOR

De todas las especies del género Panthera, el leopardo es la que tiene mayor diversidad de presas. En Asia, siente predilección por los ciervos axis, ciervos sámbar, cerdos salvajes, pero también caza con frecuencia primates como langures y macacos, habituales en estas junglas. También atrapa y come diferentes especies de reptiles, pequeños mamíferos, aves y hasta insectos de gran tamaño. En entornos rurales y urbanos persigue aves, roedores, perros, gatos, cabras, ovejas y otros animales domésticos. La dieta del leopardo está relacionada con la disponibilidad de presas y la presencia de otros competidores como tigres, perros salvajes o hienas.

MIRADA DE LEOPARDO

Pasan los días mientras recorremos el terreno del leopardo y tenemos otro encuentro memorable. Junto a una zona de selva espesa, muy cerca de la pista forestal por donde nos movemos, observamos a un enorme macho de mirada penetrante, de esas que no olvidas nunca y que te dejan sin respiración. En sus ojos se refleja la misma jungla y el espíritu indómito del felino. La sensación es inolvidable. Nos quedamos todos en silencio durante unos segundos, boquiabiertos y asombrados por la espectacularidad del ejemplar. El leopardo se gira y se aleja lentamente hacia el interior de la selva, mientras nosotros, despertamos de lo que parece un momento onírico más allá de la realidad.

En los ojos del leopardo se refleja la misma jungla y el espíritu indómito del felino.

Un macho enorme de leopardo de Sri Lanka en medio de la selva.

Un macho enorme de leopardo de Sri Lanka en medio de la selva.

Foto: Andoni Canela

UNA FAMILIA MUY GRANDE

La especie (Panthera pardus) se localiza en África, Oriente Medio y Asia y en todos los continentes cuenta con diferentes subespecies reconocidas. En el este y sur de África es donde hay más leopardos, cerca de medio millón de ejemplares, en concreto de la subespecie africana (Panthera p. pardus), mientras que en el norte del mismo continente solo quedan unas decenas de ejemplares. Algo que también ha ocurrido en África occidental y central.

En Asia, además del leopardo indio y el de Sri Lanka, se encuentran otras cinco subespecies: el leopardo de Amur (Panthera p. orientalis), el leopardo de Java (Panthera p. melas), el leopardo persa (Panthera p. saxicolor), el leopardo indochino (Panthera p. delacouri) y el leopardo de Arabia (Panthera p. nimr). En la Lista Roja de la UICNel leopardo de Amur está clasificado como "En Peligro Crítico", con menos de un centenar de ejemplares en Rusia, cerca de la frontera con China y Corea del Norte.

En realidad resulta extraño que algunas especies de leopardo estén en peligro, pues si encuentra un refugio apropiado, el leopardo puede vivir en entornos muy humanizados. Sin embargo, en muchas zonas del sudeste asiático, el leopardo se enfrenta a un riesgo de extinción tan elevado como el tigre.

Un leopardo de Sri Lanka camina en la selva del parque nacional de Yala.

Un leopardo de Sri Lanka camina en la selva del parque nacional de Yala.

Foto: Andoni Canela

¡POR FIN UN LEOPARDO NO ESQUIVO!

Una mañana nublada, con una luz suave y delicada, tenemos un encuentro afortunado. Mientras nos movemos con el 4x4, vemos a una hembra que descansa tranquila junto a un claro de la selva. Tranquilamente se despereza, se limpia hasta el último rincón de su pelaje y luego marcha por la pista con parsimonia y lentitud, totalmente ajena a nuestra presencia. Es una preciosa manera de despedirse de Sri Lanka. Un regalo de la naturaleza que nos hace sentirnos afortunados, pues hemos conseguido observar varios ejemplares a lo largo de estas semanas. Sin embargo, tenemos ganas de más naturaleza, de más biodiversidad, ¡de más leopardos!

SEMANA 4. EN LAS SELVAS DE KARNATAKA

Para intentar avistar más felinos en su medio natural decidimos cambiar de país: nos dirigimos a las junglas de la India, a los estados de Karnataka y Rajastán. En este caso buscamos la subespecie de leopardo indio (Panthera pardus fusca), la más numerosa en Asia. Nuestro primer destino son las selvas de Nagarhole, muy cerca de la costa de Malabar, una de las zonas más lluviosa de India. Llegamos al final de la época del monzón, cuando las lluvias empiezan a remitir, pero sabemos que nos caerá más de un chaparrón en las próximas semanas.

La niebla es espesa y envuelve el paisaje selvático. El ambiente es misterioso en una sinfonía de verdes donde todo rezuma humedad. Conducimos por un laberinto donde todo parece igual. Vemos un grupo de ciervos moteados que descansan en un camino poco transitado. Precisamente los ciervos moteados y los sámbar son la base de la alimentación de leopardos y tigres de la zona. Nagarhole es un área protegida de gran biodiversidad que conecta varias reservas naturales y de hecho hay zonas especiales para la conservación del tigre de Bengala (algunas de ellas inaccesibles para los visitantes) y al mismo tiempo refugios para el leopardo.

Nos llama la atención en varias ocasiones cuando vemos a elefantes salvajes mimetizados en medio del bosque tropical a pesar de su gran tamaño. En esta zona de India los elefantes asiáticos se encuentran con cierta frecuencia, aunque también estén muy amenazados. Cuando ves que cinco toneladas de animal desaparecen literalmente de tu vista en pocos segundos comprendes la grandiosidad de estas selvas. Y, lo mismo ocurre cuando detectas que se mueven entre los árboles… ¡los elefantes aparecen de la nada, como si fuera por arte de magia!

UNA HEMBRA EMBARAZADA

Aquí, en las selvas de Nagarhole y Kabini, los leopardos son especialmente arbóreos. Y, precisamente en lo alto de un árbol, es donde vemos una imagen de esperanza para esta especie. Oculto entre la vegetación espesa, las ramas llenas de hojas y los troncos llenos de musgo, logramos observar a un leopardo. Permanece en el mismo lugar durante todo el día; desde la mañana al anochecer. Es una hembra y está embarazada. Podemos distinguir muy bien su enorme barriga suspendida de una de las ramas gruesas del árbol. Seguramente, sus cachorros nacerán en pocos días, el milagro de la vida se abrirá paso entre la espesura selvática.

MONOS Y ÁRBOLES

El leopardo es el gran felino más arbóreo y usa los árboles tanto para descansar como para mantener a salvo su comida. Entre las ramas puede alimentarse sin que le molesten otros carnívoros o carroñeros. Los leopardos habitualmente suben sus presas a lo alto de los árboles para pasar desapercibidos y mantener a salvo la pieza de otros depredadores. Ni tigres ni hienas se atreven a subir hasta donde llegan los leopardos. Aunque puedan trepar a cierta altura, son mucho más pesados y torpes para alcanzar les ramas donde los leopardos, haciendo uso de una gran habilidad, colocan sus presas muertas.

Ni tigres ni hienas se atreven a subir hasta donde llegan los leopardos, por eso suben sus presas a lo alto de los árboles.

SEMANA 5. EN LOS BOSQUES SECOS DE RANTHAMBORE

Volvemos a viajar más al norte, hacia el estado de Rajastán, donde los leopardos viven en un hábitat más seco y con menos árboles. Los bosques no son tan verdes y hay zonas de sabana. Recorremos el Parque Nacional de Ranthambore, un paraje protegido de más de 1.300 kilómetros cuadrados, durante varios días, buscando de manera incesante nuestro gran felino.

La primera observación que realizamos allí es mucho más impactante que la de la hembra embarazada. Vemos un leopardo que en la noche anterior ha tenido un encuentro muy accidentado con un sámbar. Ha sido tan duro que le ha roto alguno de los dientes y le ha desencajado la mandíbula. La boca le sangra y le cuesta trabajo comer. La vida es dura en la jungla, incluso para uno de los mayores depredadores de la Tierra. Es posible que cicatrice, pero también cabe la posibilidad de que una infección le lleve a la muerte.

Un leopardo herido tras la pelea con un sámbar. Junglas de Ranthambore, India.

Un leopardo herido tras la pelea con un sámbar. Junglas de Ranthambore, India.

Foto: Andoni Canela

UN FELINO MUY AMENAZADO

Las poblaciones de leopardo en África y en Asia han menguado, y la tendencia a la baja continúa. Los motivos son muy parecidos a los que provocan el declive de todos los grandes felinos: el aumento de las zonas agrícolas y ganaderas, el crecimiento de las poblaciones humanas, la caza legal de trofeo, la caza furtiva. Junto a la caza ilegal, está el tráfico también ilegal de pieles, huesos, garras o dientes para ser usados como remedios tradicionales o en rituales mágicos.

Las principales amenazas de los leopardos son el aumento de las zonas agrícolas y ganaderas, el crecimiento de las poblaciones humanas, la caza legal de trofeo y la caza furtiva.

La deforestación en el sudeste asiático no cesa. La extracción de madera noble de bosques primarios, junto a las plantaciones de aceite de palma y caucho son los principales culpables de este declive. Y con él, las grandes extensiones del hábitat del leopardo se están convirtiendo en tierras de cultivo y hace que desaparezca su refugio y, sobre todo, sus presas, que son substituidas por el ganado controlado por el hombre. Cuando eso ocurre, a los leopardos no les queda otro remedio que cazar cabras, ovejas o terneros. En consecuencia, para proteger sus bienes, los ganaderos y los agricultores matan a los felinos para salvaguardar a sus animales.

Una suerte de círculo vicioso que puede terminar de dar la puntilla a las distintas especies de leopardo del planeta y que requiere de la implicación férrea de los gobiernos para conseguir frenarla. Ojalá en el futuro se protejan más estos hábitats llenos de biodiversidad. Y ojalá sea pronto y no tengamos que arrepentirnos de haber actuado demasiado tarde.

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