Una trampa mortal

Samantha Stephens captó un momento en el que dos salamandras se hallaban en el mismo grado de descomposición en el interior de la planta. Al día siguiente no quedaba ni rastro de los anfibios.

Samantha Stephens captó un momento en el que dos salamandras se hallaban en el mismo grado de descomposición en el interior de la planta. Al día siguiente no quedaba ni rastro de los anfibios.

Foto: Samantha Stephens

Las plantas carnívoras, a las que Darwin calificó en 1875 como las plantas más asombrosas del mundo, son especies vegetales que han desarrollado una estrategia extraordinaria para sobrevivir en ambientes pobres en nutrientes. Al igual que las demás plantas, también hacen la fotosíntesis, pero complementan su dieta capturando animales, que digieren gracias a unos fluidos enzimáticos. Normalmente se trata de insectos y arácnidos, pero algunas especies, como la jarra púrpura (Sarracenia purpurea), se zampan presas bastante más grandes, como este par de jovencísimas salamandras moteadas (Ambystoma maculatum)que vemos, muertas y a contraluz, en esta impactante fotografía captada por la fotoperiodista Samantha Stephens. La escena fue tomada a finales de verano mientras Stephens acompañaba a Patrick Moldowan y Alex Smith, dos científicos de la Estación de Investigación de la Vida Salvaje de Algonquin, situada en el Parque Provincial Algonquin, en Ontario, Canadá. Ambos científicos habían documentado por primera vez el consumo regular de presas vertebradas por parte de esta población de jarras púrpuras: hasta el 20 % de las muestreadas lo habían hecho.

En primavera, nos cuenta Stephens, las salamandras adultas abandonan los lugares subterráneos de invernada y se dirigen a charcas y estanques, donde se aparean y desovan. «A lo largo del verano, de los huevos emergen unas larvas acuáticas similares a los renacuajos que a finales de verano se transforman en salamandras terrestres de unos tres centímetros de largo –explica–. Cuando estas se desplacen hacia los refugios donde pasarán el invierno, posiblemente cruzarán las tierras pantanosas donde habitan las jarras púrpuras». Aún no se sabe bien si las salamandras simplemente caen por accidente o si trepan a propósito hasta la boca de la jarra atraídas por los insectos que han caído dentro o para refugiarse en el interior de la planta. Todavía queda mucho por descubrir en esta historia tan agridulce.

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Este artículo pertenece al número de Enero de 2022 de la revista National Geographic.

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