Sin machos de por medio

En 1982 quedaban solo 22 ejemplares de cóndor de California.

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Hoy, gracias a la cría en cautividad, hay 525 individuos, de los cuales 306 están en libertad y 219 viven en centros zoológicos.

Foto: Mark Newman / Age Fotostock

El pasado 28 de octubre, científicos de la San Diego Zoo Wildlife Alliance, organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a la conservación, publicaron un extraordinario hallazgo en la revista Journal of Heredity de la American Genetic Association. Durante un análisis rutinario de muestras biológicas de dos polluelos macho de cóndor de California (Gymnogyps californianus) incluidas en el programa de reproducción en cautividad de la especie, confirmaron lo siguiente: a pesar de que ambos estaban genéticamente relacionados con una de las hembras ponedoras, ninguno lo estaba con un macho, lo que significa que aquellos dos polluelos, conocidos como SB260 y SB517 –ambos muertos antes de llegar a la madurez sexual– eran biológicamente huérfanos de padre. Se trata de los dos primeros casos de un tipo de reproducción asexual, llamada partenogénesis, confirmados en esta especie, y entre cualquier otra rapaz.

«La partenogénesis es un fenómeno conocido en muchos tipos de invertebrados, pero entre las aves es un hecho rarísimo –explica Albert Masó, doctor en Ecología y Evolución por la Universidad de Barcelona–. Se conocen algunos casos entre galliformes de la familia de los faisanes, los fasiánidos, pero jamás se había detectado en una rapaz».

En esta forma de reproducción asexual, el embrión se desarrolla únicamente a partir del material genético de la madre, y los descendientes se denominan partenotes. «El fenómeno es factible porque el óvulo tiene la capacidad de desarrollar todo el organismo», añade Masó. Si bien lo que provoca la división celular del óvulo suele ser la entrada del espermatozoide, también puede hacerlo un estímulo ambiental, químico, eléctrico o incluso la presencia de una bacteria (Wolbachia sp.).«En las aves, la determinación del sexo es contraria a la de los mamíferos –aclara el biólogo–. Las hembras (ZW) producen dos tipos de óvulos: los Z y los W. Cuando los cromosomas sexuales son iguales, en este caso ZZ, el resultado es un macho».

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Este artículo pertenece al número de Febrero de 2022 de la revista National Geographic.

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