Las plumas como instrumento

Un ejemplar macho de saltarín alitorcido despliega sus habilidades alares para emitir sonidos en el Santuario de Aves de Milpe, en los Andes ecuatorianos.

Un ejemplar macho de saltarín alitorcido despliega sus habilidades alares para emitir sonidos en el Santuario de Aves de Milpe, en los Andes ecuatorianos.

Foto: Rolf Nussbaumer / Alamy / AGE Fotostock

21 de octubre de 2021, 07:00 | Actualizado a

«Estos pequeños pájaros hacen un ruido extraordinario», escribía Charles Darwin en su libro El origen del hombre de 1871. El célebre naturalista británico compartía lo que dos zoólogos contemporáneos, Louis Fraser y Philip Lutley Sclater (quien describió por primera vez al saltarín alitorcido en 1860), habían observado en Ecuador: un ave que hacía música con las alas. Tal cual: los machos de esta curiosa especie, endémica de los bosques húmedos de la frontera entre Ecuador y Colombia, tienen, al igual que otros miembros de la familia de paseriformes a la que pertenecen –los pípridos, también llamados manaquines–, las plumas secundarias extraordinariamente modificadas. ¿Con qué fin? Emitir unos curiosos sonidos metálicos que atraen a las hembras hasta el lek, donde los machos se agrupan en época de reproducción. «Las tres primeras secundarias son de tallo grueso y curvadas hacia el cuerpo; en la cuarta y quinta el cambio es aún mayor; y en la sexta y séptima el eje se engrosa en un grado extraordinario, formando un bulto córneo sólido», apuntó Darwin.

Josep del Hoyo, médico, ornitólogo, divulgador y editor que tiene en su haber el avistamiento de más de 8.000 especies de aves en todo el mundo, ha observado estas espectaculares exhibiciones en tres ocasiones en las tierras bajas del noroeste de Ecuador. «Antes de llegar al lek ya se oyen los característicos sonidos metálicos de su cortejo –explica–. Cada macho (he llegado a observar hasta 12) suele realizar una pausa de entre ocho y 15 segundos antes de volver a lanzar sus alas hacia delante, que es el movimiento que produce el sonido». Una vez en el lek, los machos son fáciles de observar, asegura; se muestran en sus perchas preferidas, en general situadas a media altura y en lugares abiertos para que su exhibición sea vista por la hembra a la que su música le haga más tilín.

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OTROS DATOS

Urogallos, combatientes, cotingas, saltarines… son algunas de las especies cuyos machos utilizan los leks, o puntos de encuentro, para mostrarse ante las hembras. Pero lo del saltarín alitorcido, cuya biología es aún bastante desconocida, es exhibicionismo puro. Cuando despliega las alas y las pone en posición vertical, estas muestran un vistoso patrón en blanco y negro, y justo después emite el armónico timbrazo sonoro, al frotar las alas 100 veces por segundo.

Este artículo pertenece al número de Noviembre de 2021 de la revista National Geographic.

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