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Posada sobre una flor, esta hembra de macaón asiática procede a libar el néctar que  le sirve de alimento mediante su espiritrompa.

Posada sobre una flor, esta hembra de macaón asiática procede a libar el néctar que le sirve de alimento mediante su espiritrompa.

Foto: Jim Mayes / Getty Images.

En la jerga científica se llaman fotorreceptores extraoculares. Son algo así como unos ojos extra que poseen algunos animales, como las células fotorreceptoras presentes en la glándula pineal del cerebro de algunos vertebrados, que captan la luz e inducen a los animales a iniciar su actividad diaria. Sin embargo, la macaón asiática, o cola de golondrina oriental (Papilio xuthus), al igual que otros lepidópteros, ostenta estos seudoojos en los genitales.

Como lo leen: tanto las hembras como los machos de esta y otras mariposas poseen dos pares de «ojos», ellos en el pene y ellas en la parte trasera. Esos ojos insólitamente ubicados fueron descubiertos por casualidad por el biólogo japonés Kentaro Arikawa en los años ochenta mientras estudiaba los mecanismos neuronales del abdomen de una hembra de Papilio xuthus. El científico observó una extraña neurona sensorial activa cerca del ovopositor (el órgano con el que depositan los huevos) que, al apagar la luz del microscopio, cesaba su actividad. Confuso, el científico volvió a repetir la escena y, de nuevo, con la luz encendida la neurona se activaba y, al apagarla, la actividad se interrumpía. Emocionado por su descubrimiento, Arikawa diseccionó la mariposa para estudiar esos fotorreceptores. Pronto averiguó que no solo las hembras vienen con ese equipamiento. Los machos también los tienen y, en su caso, sirven para posicionarse bien a la hora de aparearse. Las células fotorreceptoras son extremadamente sensibles, lo cual les es muy útil para detectar contrastes a plena luz del sol, cuando se aparean. Pero ellas ¿para qué necesitan esos retrovisores traseros? Todo indica que les sirven para depositar los huevos en el lugar adecuado. Y es que, como dice el refrán, «los ojos van donde los amores están».

Otros datos

Su presencia ha sido descrita en la India, Myanmar, China, Taiwan, la península de Corea, Siberia, Japón, Filipinas, islas Kuriles, Guam, Sajalín y Hawai. Esta mariposa del género Papilio suele sobrepasar los
10 centímetros con las alas desplegadas y presenta dimorfismo sexual: las hembras muestran bandas marginales traseras más anchas. Las orugas de esta especie pasan una fase en la que son de color blanco y marrón para confundirse con los excrementos de las aves.

Este artículo pertenece al número de Marzo de 2021 de la revista National Geographic.

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