Parece un entorno feliz, con atentas enfermeras cuidando de los recién nacidos en un ambiente sereno (véase el artículo de este número). Pero la foto de Justin Jin oculta una realidad compleja: «Aunque muestra muchos bebés –dice el fotógrafo–, también pone de relieve el estrés y los elevados costes a los que se enfrentan las mujeres en China, lo que supone un impedimento a la hora de tener hijos». Jin no tomó esta imagen en un hospital maternoinfantil, sino en un centro postnatal de Hangzhou. Existen miles de ellos en China, donde cada vez se presiona más a las mujeres para que se recuperen del embarazo lo antes posible. Estos centros ofrecen estancias de cuatro semanas para que las mujeres que acaban de dar a luz descansen, hagan ejercicio y sigan una dieta personalizada mientras las cuidadoras se ocupan de sus bebés.

A Jin se le ocurrió la idea de tomar esta fotografía cuando su hermano, alto directivo de Shanghai, le contó que su pareja había estado en uno de esos centros. «La mayoría de las mujeres que recurre a ellos son profesionales de las finanzas o de la industria –explica Jin–. Necesitan reincorporarse al trabajo lo más pronto posible y en buena forma». Para cubrir esas demandas, en todo el país han proliferado los centros postnatales por un precio medio de 10.000 euros, que puede llegar a los 30.000 si se eligen tratamientos más lujosos. 

Tener un bebé en el mundo actual se ha convertido en un lujo. «¿Cómo podía mostrar en una foto que la población china ha dejado de crecer?», se preguntó el fotoperiodista. Su respuesta: mostrando este nido sobreprotegido y mercantilizado, con un aroma agridulce.  

 

Este artículo pertenece al número de Abril de 2023 de la revista National Geographic