Un futuro más verde

El mañana se fundamentará en alternativas que aprovechen las dinámicas de nuestro planeta, sus ecosistemas y espacios naturales. La tecnología lo permite, está en nuestra mano llevarlo a cabo.

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Deja paso, Edison

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Deja paso, Edison

Los diodos emisores de luz –o led, por sus siglas en inglés– son las bombillas del futuro (y del presente). Duran hasta 25 veces más que las incandescentes, pero consumen hasta un 80 % menos.
Se espera que en 2035 las lámparas led hayan reducido el consumo energético de luz en Estados Unidos en más de un 75%.

Foto: Mark Thiessen

Cómo utilizar el poder de las olas

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Cómo utilizar el poder de las olas

Una empresa sueca ha creado un dispositivo que obtiene energía barata y limpia de las olas que rompen en el océano que obtiene energía undimotriz y la convierte en electricidad. Esta tecnología, desarrollada por la empresa sueca Eco Wave Power, utiliza un sofisticado sistema de boyas y pistones hidráulicos. Cuando una ola barre la máquina, las boyas de la instalación ascienden y descienden, comprimiendo y descomprimiendo los pistones. La presión de los pistones en movimiento alimenta un motor hidráulico, cuya energía mecánica es captada por un generador y transformada en electricidad. Al estar diseñado para acoplarse a estructuras costeras como los rompeolas, el dispositivo exige una inversión inicial muy inferior a la de sistemas undimotrices similares instalados en el mar.

Texto: Daniel Stone / Foto: Eco Wave Power

Hacer pintura con contaminantes

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Hacer pintura con contaminantes

Muchos de los cursos de agua que drenan los Apalaches en Ohio están contaminados por hierro y otros minerales arrastrados por las escorrentías desde minas de carbón abandonadas. Limpiar esas aguas de metales es caro, pero dos profesores de la Universidad de Ohio han ideado un método para que este proceso pueda autofinanciarse, al menos en parte. Guy Riefler, ingeniero medioambiental, extrae el hierro del agua contaminada. Después, el profesor de arte John Sabraw calienta a distintas temperaturas el material resultante, que cambia de color y puede usarse como pigmentos de pintura.

Texto: Annie Roth / Foto: Rebecca Hale

Mayor protección oceánica

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Mayor protección oceánica

Los humanos, seres terrestres, a menudo olvidamos que el suelo que pisamos es la parte más escasa del planeta. La hidrosfera cubre tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, y el 97 % de esas aguas se halla en unos océanos que albergan 1.332 millones de km3, según datos del Woods Hole Ocea­ nographic Institution (WHOI). Son el medio vital para unas 250.000 especies conocidas, aunque se estima que el 90 % de la vida oceánica está aún por descubrir. Los océa­ nos son esenciales para sostener la vida en el planeta y el bienestar social de la huma­ nidad, pero apenas el 5 % de ellos está pro­ tegido, la mitad de lo que hoy deberíamos haber salvaguardado según lo firmado en el Convenio sobre Diversidad Biológica, un tratado internacional auspiciado por la ONU.

Según WWF, ese porcentaje debería alcan­ zar el 30 % para 2030, de acuerdo con el au­ mento del uso del mar y sus recursos, y lo esencial es implementar en esas áreas pla­ nes de gestión eficaces, hoy casi inexisten­ tes. En Europa las áreas marinas protegidas (AMP)constituyenun4%deltotalyenEspa­ ña, que en 2010 solo tenía un 1 % protegido, se ha pasado a un 8,5 % gracias al proyecto Life+Indemares, en el que WWF y nueve so­ cios más pusieron en valor la biodiversidad

de nuestros mares. En total, se han sumado más de siete millones de hectáreas nuevas a la Red Natura 2000 española. Desde 2017, y a través de otro proyecto europeo, Life IP INTEMARES, la superficie protegida ha cre­cido hasta el 13 %, gracias al establecimiento del corredor de cetáceos (mapa, en verde, zona comprendida entre Cataluña, Valencia y Baleares). Los expertos trabajan ahora para consolidar una buena gestión de toda esa superficie marina y ampliarla hasta el 30 %

Foto: Juan Carlos Calvín / WWF

Dehesas, un escondite para la vida

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Dehesas, un escondite para la vida

Las dehesas son algo así como la versión ibérica de la sabana africana, argumentan en el documen­tal Dehesa: el bosque del lince ibérico, dirigido por Joaquín Gutiérrez Acha y producido por José María Morales. Este rico ecosistema conformado por bos­ ques clareados de encinas, alcornoques, pastizales y matorrales ha sido modelado a fondo por la acción conjunta de la naturaleza, los animales y los seres humanos. Las dehesas, que se extienden a lo largo de varios millones de hectáreas por el centro y sudoeste de España y el sur de Portugal, son el hogar de muchísimas especies, entre ellas algunas de las más emblemáticas del territorio.

El documental, que se estrena en los cines el 27 de marzo, lleva al espectador a un fantástico viaje hasta las entrañas de esta joya natural, una inmersión que te introduce en la vida privada de linces, águilas

imperiales, conejos, meloncillos, nutrias, buitres, zorros, lechuzas, ranas, mantis y libélulas... entre muchos otros seres vivos. De factura impecable, el film retrata al detalle cómo se desarrolla el ciclo de la vida en estos parajes tan extraordinarios y biodi­ versos, explotados desde tiempos inmemoriales por los humanos, en especial para la ganadería dedicada a los toros bravos, los cerdos ibéricos o las ovejas merinas, y la silvicultura, centrada sobre todo en la extracción artesanal del corcho.

Con esta película, rodada a lo largo de 26 meses, y tras Guadalquivir y Cantábrico, Gutiérrez Acha cierra una estupenda trilogía con la que ha plasmado de forma incontestable la riqueza biológica de nues­ tra tierra, que, afortunadamente, todavía custodia un tesoro cada vez más constreñido en todo el planeta Tierra: el pálpito de la vida salvaje.

Foto: José Ramón Lora

Por qué será una renovación

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Por qué será una renovación

Este artículo pertenece al número de Abril de 2020 de la revista National Geographic.

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