La fotografía como herramienta de investigación

La estacionalidad desempeña un papel muy importante en la ocupación del territorio por parte de los elefantes en el Parque Nacional Makgadikgadi Pans.

La estacionalidad desempeña un papel muy importante en la ocupación del territorio por parte de los elefantes en el Parque Nacional Makgadikgadi Pans.

Foto: Alamy

Se calcula que, en la actualidad, sobrevive en el planeta una población de elefantes africanos de sabana (Loxodonta africana) de unos 350.000 ejemplares, una cifra que es un 30 % inferior a hace una década. «Además de la pérdida y degradación de hábitat, esta especie se enfrenta a la caza furtiva que persigue su marfil y a la competencia con los humanos por los recursos. Solo entre un 30 y un 35 % de los elefantes africanos viven en zonas protegidas, y únicamente lo hacen de forma temporal, porque, debido a sus costumbres migratorias, con frecuencia se desplazan fuera de los límites de los parques nacionales, donde se enfrentan a todos esos peligros», explica el biólogo barcelonés Quim Agell, que tiene un posgrado en Salud y Conservación Mundial de la Vida Silvestre por la Universidad de Bristol. Desde mediados del año pasado, Agell colabora con la asociación Elephants for Africa (EfA) en un proyecto que se desarrolla en el Parque Nacional Makgadikgadi Pans (MPNP), en Botswana, y cuyo objetivo es gestionar de forma óptima su población de elefantes, la cual forma parte de la importante metapoblación existente en este país del sur de África y que se compone de unos 120.000 individuos.

«Este estudio contribuye a los proyectos en curso que EfA realiza aquí desde 2012 para comprender mejor a los elefantes y sus necesidades de conservación. Mostrar el gran valor ecológico del parque nacional podría ayudar, por ejemplo, a frenar el avance de empresas interesadas en realizar prospecciones petrolíferas en sus cercanías», apunta Agell. Situado en un enorme salar que en su día fue un lago tan grande como Suiza, y en pleno centro del desierto del Kalahari, el Parque Nacional Makgadikgadi Pans, escenario de grandes movimientos migratorios de animales como ñúes y cebras, linda al sudeste con el delta del Okavango y es una reserva de la naturaleza esencial para el futuro de los elefantes.

Fotografías de elefantes realizadas con ocho cámaras trampa.

Fotografías de elefantes realizadas con ocho cámaras trampa.

Gracias a la ciencia ciudadana, colaboradores de todo el mundo visionaron 130.000 fotos para seleccionar aquellas en las que aparecían elefantes: 17.729.

Foto: Snapshot Safari

Desde Barcelona, Agell se ha dedicado a analizar las más de 130.000 fotografías realizadas con ocho cámaras trampa a lo largo de tres años, entre 2014 y 2017, ubicadas junto a los corredores que los propios animales crean en sus idas y venidas, las llamadas elephant highways, o autopistas de elefantes. De entre esas 130.000 imágenes, aparecían elefantes en 17.729. Este trabajo de selección ha sido realizado por una multitud de colaboradores inscritos en la plataforma de ciencia ciudadana ZooUniverse, gracias a la aplicación SnapShot Safari. Con la supervisión de la doctora Kate Evans, directora de EfA en Botswana, Agell hizo un análisis demográfico y de los movimientos territoriales de los elefantes, tanto de los grupos sociales masculinos como de las manadas reproductoras. Una detallada labor que ha arrojado valiosos resultados. «Nuestro trabajo constata que dentro del parque nacional hay cada vez una mayor presencia de elefantes. Se está dando un proceso de repoblación que se traduce en un aumento en la actividad anual de alrededor de un 6 % de las hembras y de un 4 % de los machos», apunta el biólogo.

Ese repunte de actividad respecto a años anteriores se debe a que el río Boteti resurgió en 2009 –tras años de sequía y de estar represado para uso de la mina de Orapa, una de las explotaciones de diamantes más grandes del mundo–, lo que ha atraído cada vez más elefantes a la zona.

Los machos, tradicionalmente menos estudiados que las hembras por sus hábitos más solitarios, han protagonizado instantáneas sorprendentes que han corroborado algo que ya apuntaban estudios recientes, como el liderado en 2020 por Connie R. B. Allen, de la Universidad de Exeter en el Reino Unido: ellos también forman alianzas consolidadas, aunque temporales. «Efectivamente, los resultados obtenidos en nuestro proyecto refuerzan esta idea, ya que el 60,34 % de los machos adultos de más 26 años, que son a su vez los más cazados tanto legal como ilegalmente, fueron más propensos a formar grupos a la hora de viajar, lo que indica una socialización masculina importante –explica Agell–. Los adultos más mayores tienden a ser el centro de estas relaciones sociales grupales; y los resultados muestran que los grupos están formados mayoritariamente por machos jóvenes, donde los más longevos ostentan un rol de liderazgo». Parece ser que los elefantes más jóvenes buscan formar grupos con elefantes «senior» de mayor experiencia, debido a que estos últimos les transmiten una información clave para su aptitud para la supervivencia: comportamientos sociales, el papel del macho dominante, la necesaria moderación de la agresividad de los jóvenes, conocimientos ecológicos y de los ciclos estacionales, localización de puntos de agua, de corredores y de áreas seguras para el descanso…

Fotografías de elefantes realizadas con ocho cámaras trampa.

Fotografías de elefantes realizadas con ocho cámaras trampa.

A partir de estas imágenes se ha podido comprobar que tanto grupos de machos como de hembras están repoblando el parque de Makgadikgadi.

Foto: Snapshot Safari

Por su parte, las hembras forman grupos de por vida y establecen vínculos muy fuertes. Rara vez se separan, dice Quim Agell, a no ser que el grupo haya crecido demasiado o que de forma inesperada muera la matriarca y, al elegir una sucesora, decidan dividir el grupo. «El principal objetivo de las hembras, aparte de la pura supervivencia, es reproducirse y proteger a las crías de la manada, por eso son mucho más cuidadosas que los machos a la hora de escoger el lugar adonde llevan a su grupo –añade el biólogo–. Ellas deben prever la presencia de depredadores y de poblaciones humanas, así como posibles riesgos para las crías, como son los pozos o agujeros profundos donde pueden caer, mientras que los machos escogen las zonas nutricionalmente más ricas. En primera instancia, cada sexo elige un área de distribución distinta acorde a sus prioridades, aunque en muchas ocasiones estas pueden compartir diferentes puntos».

Sin embargo, tras años de estudio en el MPNP, la EfA ha desarrollado la teoría de la repoblación de elefantes, según la cual los machos son los primeros en repoblar el área y, posteriormente, comienzan a aparecer lentamente manadas de hembras. El proceso culmina con el establecimiento de poblaciones estables de machos y de hembras en la zona, aunque los grupos no se mezclan a menos que sea para beber o alimentarse. «Aunque las poblaciones de elefantes en el MPNP son transitorias, los aumentos de la actividad de los grupos de machos y hembras registrados en este proyecto son coherentes con el proceso de repoblación descrito. Ahora posiblemente estamos en la fase en la que las hembras están estableciéndose en el parque nacional», dice Agell.

Mapa de ubicación del Parque Nacional Makgadikgadi Pans, en Bostwana.

Mapa de ubicación del Parque Nacional Makgadikgadi Pans, en Bostwana.

Mapa: NGM-E

El exhaustivo análisis de las fotografías también ha evidenciado de forma significativa que los elefantes macho del parque forman más grupos durante la época seca (25,07 %) que en la húmeda (21,76 %). En la época seca hay menos recursos, y forman grupos para ser más eficientes a la hora de encontrar alimento y agua. En cuanto a la repoblación que detonó el resurgimiento del río Boteti, todavía faltan datos para acabar de describir su dinámica. «Entender los procesos de repoblación es importante, ya que, debido a la crisis climática, que entre otros impactos en su hábitat ha provocado alteraciones en los ciclos de períodos secos, el secado de pozos y la aparición de nuevas zonas con agua, algunas poblaciones de elefantes se están marchando de zonas que formaban parte de su rango de distribución histórico. No les queda otra: para sobrevivir, deben repoblar nuevas áreas», puntualiza Agell. Saber de qué forma ocupan el territorio es importante no solo para poder implementar las mejores medidas de conservación de estos mamíferos imponentes, sino también para observar cómo se irá desarrollando la reocupación del territorio a medida que su rango de distribución actual se vea afectado por el cambio climático o por acciones de origen humano. «Si conocemos este proceso, podremos ayudar a los elefantes a adaptarse mejor y podremos restaurar nuevos hábitats para que los recolonicen de forma efectiva y natural», concluye el biólogo.

En el parque Nacional Makgadikgadi Pans, largas barreras intentan proteger los cultivos de las incursiones de los elefantes, que en especial hacen por la noche.

En el parque Nacional Makgadikgadi Pans, largas barreras intentan proteger los cultivos de las incursiones de los elefantes, que en especial hacen por la noche.

También se planifican zonas de paso, como este punto en el que la valla es más baja para permitir su tránsito por el corredor.

Foto: EFA Photos

Las fotografías realizadas por las cámaras trampa muestran también que durante la época de cosecha la actividad de los elefantes aumenta y, en concreto, evidencia su trasiego nocturno ante las cámaras más cercanas a los campos de cultivo.

Ahora más que nunca, recalca Quim Agell, es importante perseverar en la promoción de las acciones educativas y sociales que la EfA lleva a cabo con las comunidades locales, para ayudarlas a reducir al máximo el conflicto entre humanos y elefantes. Solo con su implicación y su convencimiento se podrá asegurar un futuro a largo plazo para estos fantásticos animales.

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Este artículo pertenece al número de Enero de 2022 de la revista National Geographic.

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