Estos animales se nos van

Pandas y tigres quizá sean los rostros de la conservación, pero otros miles de animales amenazados languidecen lejos de las cáma­ras. La mayoría de ellos no son adorables ni carismáticos, pero sí igual de cruciales para los ecosistemas. De las 30.000 especies documentadas como en riesgo de extinción, el 28% son reptiles, incluidas seis de las siete especies de tortugas marinas existentes. Las aves están desapareciendo por culpa del cambio climático, la pérdida de hábitat, la depredación y los pesticidas; en América del Norte hay actualmente 2.900 millones menos de aves que en el año 1970. Si queremos revertir la tendencia en los próximos 50 años, tendremos que prestar mucha más atención a estas nunca bien valoradas rarezas naturales.

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Tortuga carey: en peligro crítico

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Tortuga carey: en peligro crítico

Habitante de aguas tropicales y subtropicales de todo el mundo, la tortuga carey se caza por sus huevos, su carne y sus hermosos caparazones, con los que se confeccionan objetos decorativos. Es probable que actualmente sobrevivan menos de 25.000 hembras reproductoras. Algunos conservacionistas han colocado marcadores GPS en estos reptiles de 70 kilos de peso para asomarse a sus misteriosas existencias submarinas. Este ejemplar fue fotografiado en el Hospital de Fauna Salvaje del Zoo de Australia.

Foto: Joel Sartore / Photo Ark

Grulla coronada cuelligris: amenazada

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Grulla coronada cuelligris: amenazada

La población de esta grulla africana amenazada ha pasado de más de 100.000 individuos salvajes a unos 30.000 en los últimos 35 años. Con una talla que ronda el metro, esta elegante ave ha sido cazada por su carne y sus huevos, y ha sufrido la destrucción del hábitat de humedal en el que cría y se alimenta. La grulla de la foto vive en cautividad en Parc des Oiseaux, cerca de Lyon.

Foto: Joel Sartore / Photo Ark

Koala: vulnerable

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Koala: vulnerable

La caza generalizada en los siglos XIX y XX dejó muy tocadas a las poblaciones de koalas. Hoy estos marsupiales se enfrentan a nuevos peligros: el cambio climático, autopistas que fragmentan sus hábitats y la clamidia, una enfermedad de transmisión sexual que ha masacrado algunos grupos con una tasa de infección del 100%. Los incendios forestales constituyen hoy un peligro particular. Los koalas no suelen descender de los eucaliptos, cuyas hojas conforman el grueso de su dieta, lo que hace temer que muchos no hayan podido escapar de los incendios sin precedentes que han asolado el este de Australia. Estas crías de koalas –o joeys– se acurrucan en el Zoo de Australia, en Beerwah, Queensland.

Foto: Joel Sartore / Photo Ark

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Este artículo pertenece al número de Abril de 2020 de la revista National Geographic.