El reptil, de hábitos herbívoros, era un pequeño captorrínido moradisaurino de unos 50 centímetros de longitud. Parecido a un dragón de Komodo, aunque con un tamaño mucho menor, habitó en la Serra de Tramuntana mallorquina hace unos 270 millones de años, durante el Pérmico, un período en el que este territorio estaba formado por grandes ríos con meandros y llanuras de inundación. Y es que la actual isla de Mallorca, entonces unida al supercontinente Pangea, estaba situada cerca del ecuador terrestre y, en consecuencia, gozaba de un clima puramente tropical.

«En el año 2019 se descubrió su esqueleto fósil, casi completo y muy bien conservado, en unas rocas localizadas en el tramo de costa que va desde Banyalbufar hasta Valldemossa, en lo que presumiblemente debió de ser una charca temporal donde acudía a beber la fauna de la zona», explica el paleontólogo Rafel Matamales, conservador del Museo Balear de Ciencias Naturales (MUCBO) e investigador del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (ICP). Tras estudiar aquellos restos fósiles, Matamales, al frente de esta investigación llevada a cabo por un equipo internacional, ha concluido que se trata de una nueva especie para la ciencia. ¿Su nombre? Tramuntanasaurus tiai: el género debe su nombre al lugar donde fue encontrado, y la especie rinde homenaje a su descubridor, el padre de Rafel Matamales, Sebastià, conocido con el apodo de Tià. 

Este artículo fue publicado en el número de diciembre de 2023

 

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