Notas de campo | Ruchira Somaweera

Convivir con criaturas letales

El crótalo del bambú suele ser verde, pero puede mostrar un llamativo tono azul únicamente en la isla indonesia de Komodo.

El crótalo del bambú suele ser verde, pero puede mostrar un llamativo tono azul únicamente en la isla indonesia de Komodo.

Foto: Ruchira Somaweera

Observe la serpiente de la imagen. ¿Qué le inspira? ¿Miedo o fascinación? De niño, Ruchira Somaweera estaba cautivado por ellas. Se llevaba al colegio pequeñas serpientes que atrapaba cerca de su casa en Sri Lanka, metidas en el bolsillo. Hoy, herpetólogo de una organización de investigación australiana, es consciente de que la mayoría de la población tiene miedo de las serpientes, en las que él sigue viendo criaturas «misteriosas, legendarias e incomprendidas». Se ha propuesto aclarar los mitos en torno a ellas con campañas educativas, como una diseñada para la televisión ceilanesa que enseña a evitar sus mordeduras. Cada año unos cinco millones de personas de todo el mundo sufren mordeduras de serpiente, según la OMS. En su trabajo de campo, a él mismo lo han mordido dos serpientes muy venenosas.

El herpetólogo Ruchira Somaweera siente fascinación por los misterios de los reptiles y estudia cómo se adaptan a un mundo cambiante.

El herpetólogo Ruchira Somaweera siente fascinación por los misterios de los reptiles y estudia cómo se adaptan a un mundo cambiante.

Foto: Hung Ng

Somaweera ha trabajado con guardas naturales de Indonesia, quienes creen que si se habla tranquilamente a la serpiente, esta no morderá. Para desmontar el mito, les llevó un ejemplar e hizo ruido a su lado: no hubo reacción por parte del reptil. Después golpeó el suelo con el pie y la serpiente se alejó. Les había demostrado así que las serpientes no tienen oídos, sino que son sensibles a las vibraciones del suelo.

Las serpientes marinas figuran entre las más venenosas del mundo, y aparecen con frecuencia en las redes de los arrastreros australianos. Somaweera dirige un taller para enseñar a manipularlas con seguridad y, en contrapartida, los marineros colaboran en su investigación aportando fotos de sus hallazgos. La serpiente marina de hocico corto se creía extinta en la zona hasta que sus redes demostraron lo contrario.

Somaweera participó en el mayor estudio sobre reptiles llevado a cabo, en el que se descubrió que casi una de cada cinco especies está en peligro de extinción, y que de otra de cada cinco faltan datos para determinar su estado. Confía en que su labor ayude a la población a entender mejor a los reptiles y ponga en valor la necesidad de conservarlos.

Tu apoyo ha permitido a National Geographic Society financiar este y otros proyectos de exploración e investigación.

Este artículo pertenece al número de Enero de 2021 de la revista National Geographic.

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