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Conflicto

Estallaron tensiones de carácter cultural, político, territorial y de otro tipo en todo el mundo, incluido Estados Unidos, país que tuvo que hacer frente a un ataque a su democracia y siguió bregando con el doloroso legado del racismo.

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9 DE ABRIL - RESISTIENDO

Abdul Wahab, un excombatiente talibán de 28 años, en la provincia de Badajshán, Afganistán, tres meses antes de morir. Abdul Wahab, un excombatiente talibán de 28 años (a la derecha), y Farhad, de 17, hijo del comandante de ambos, montaban guardia en un puesto avanzado de los montes Karsai, en el nordeste de Afganistán. Estaban entre los 150 miembros de la milicia pro Gobierno, muchos de ellos oriundos de aldeas vecinas, desplegados en el pico Karsai para intentar frenar a los talibanes. El fin de semana del 2 de julio los talibanes arrasaron sus posiciones. Wahab, Farhad y 17 hombres más murieron. Otros 25 fueron hechos prisioneros.

Foto: Kiana Hayeri

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15 DE AGOSTO - EL REGRESO de LOS TALIBANES

Combatientes talibanes se fotografian en el palacio presidencial de Kabul, Afganistán. Casi 20 años después de que Estados Unidos y los aliados de la OTAN desalojasen a los talibanes del poder en Afganistán, los militantes islamistas recuperaron el control del país. El regreso de los talibanes llevaba años gestándose, pero se hicieron con el control de manera asombrosamente rápida. El 14 de abril el presidente de Estados Unidos Joe Biden anunciaba que la retirada de sus tropas comenzaría en mayo y concluiría antes del 11 de septiembre. El 15 de agosto los talibanes ya habían tomado Kabul, el presidente afgano Ashraf Ghani había huido del país y los combatientes talibanes se fotografiaban tras un monumental escritorio del palacio presidencial en compañía de un exguardaespaldas de Ghani (a la izquierda, con traje occidental).

Foto: Zabi Karimi / AP Photo

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6 DE ENERO - DEMOCRACIA EN PELIGRO

El agente de policía Michael Fanone forcejea con los partidarios de Trump que lo han bajado a rastras por la escalinata del Capitolio de Estados Unidos. Unas horas antes, el entonces presidente Donald Trump aseveraba falsamente en un mitin que había ganado «por goleada» las elecciones presidenciales de 2020 e instaba a sus partidarios a dirigirse al Capitolio, donde la Cámara de Representantes estaba refrendando el resultado de los comicios. «Nunca recuperaréis nuestro país con debilidad», dijo Trump. Cinco personas murieron a consecuencia del ataque. Resultaron heridos unos 140 policías. Se han realizado más de 600 detenciones. El asalto al Capitolio es objeto de investigación en el Congreso.

Foto: Mel D. Cole

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17 DE MAYO - UNA GUERRA CIVIL CATASTRÓFICA

La crisis humanitaria ha puesto en peligro a millones de personas –sobre todo del estado del Tigré– y la existencia misma de Etiopía. Una disputa política entre el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y el Frente de Liberación del Pueblo del Tigré, que copó el Gobierno federal durante décadas, ha degenerado en un conflicto armado. La consiguiente crisis humanitaria ha puesto en peligro a millones de personas –sobre todo del estado del Tigré– y la existencia misma de Etiopía. Fuerzas etíopes y eritreas, además de milicias del estado colindante de Amhara, invadieron el Tigré en noviembre de 2020, bloqueando la entrada de ayuda humanitaria y atacando a los civiles con especial saña. Esta mujer dice haber sido violada por 15 soldados eritreos en una semana y desconocer el paradero de sus hijos: «Para mí es el fin del mundo».

Foto: Lynsey Addario

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22 DE MAYO - UN INSTANTE DE PAZ EN UN HOGAR ASEDIADO

Zaer al-Rajabi, de 9 años, juega con una bandera palestina a modo de capa. Zaer al-Rajabi juega en la azotea en la que su padre, Kayed al-Rajabi, ha instalado una piscina hinchable para compensar las vacaciones en la playa que la familia de 8 hijos no ha podido disfrutar después del Ramadán. «Nos daba miedo salir de casa –dice Kayed, de 34 años–. Así que les traje esta piscina». En cualquier momento esta familia palestina podría verse desalojada de su casa del distrito de Silwan, en Jerusalén Este, porque una organización de colonos israelíes la ha reclamado ante la justicia, alegando que el solar perteneció a un patronato judío hace más de un siglo. Según cálculos de la ONU, 970 residentes palestinos de Jerusalén están amenazados de desahucio debido a las demandas interpuestas principalmente por organizaciones de colonos.

Foto: Tanya Habjouqa

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14 Y 22 DE FEBRERO - REBELARSE ANTE UN ALZAMIENTO MILITAR

En la ciudad más grande de Myanmar, Rangún, la comunidad LGTBI se congrega para manifestarse contra el reciente golpe de Estado militar. El principal partido civil ganó las elecciones parlamentarias de noviembre de 2020; los militares no aceptaron los resultados. El 1 de febrero, cuando iba a constituirse el nuevo Parlamento, los militares se hicieron con el poder. Decenas de miles de personas se echaron a la calle. El fotógrafo Yu Yu Myint Than superpuso retratos de los manifestantes sobre imágenes de las protestas. Aunque la junta militar ha matado a más de mil personas, la resistencia al régimen no ceja. «Más que miedo siento indignación», dice este empresario y activista de 30 años, cuya identidad se vela por su seguridad. 

Foto: Yu Yu Myint Than

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14 Y 22 DE FEBRERO - REBELARSE ANTE UN ALZAMIENTO MILITAR

Consultor de 28 años perteneciente a una minoría del estado de Rakáin. Toda mi vida me han discriminado –dice. Necesitamos un nuevo sistema federal que dé poder real a las minorías étnicas. Por eso me manifiesto». El consultor fue retratado en una manifestación en la que se quemaron copias de la Constitución birmana de 2008, que daba a los militares un poder político significativo.

Foto: Yu Yu Myint Than

LUCHA Y RESILIENCIA

El secretario general de la ONU António Guterres llamó a un alto el fuego mundial inmediato cuando estalló la pandemia.

«Es hora de poner en confinamiento los conflictos armados y centrarnos juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas», declaró.

Su petición cayó en saco roto. Hasta en medio de una catástrofe de salud pública que amenazaba a todos y cada uno de los habitantes del planeta, los conflictos siguieron haciendo estragos.

Dos años después del estallido de la pandemia, hay en el mundo decenas de conflictos activos. El Proyecto de Localización y Datos de Conflictos Armados (ACLED) comunica que desde 2016 más de 100.000 personas han muerto cada año en decenas de miles de batallas, revueltas, explosiones, protestas y episodios de violencia contra la población civil.

En 2021 los talibanes tomaron el control de Afganistán, recuperando el poder 20 años después. Hamás lanzó cohetes contra Israel, que respondió con ataques aéreos sobre la Franja de Gaza. La guerra en el estado etíope del Tigré sembró el germen de una hambruna mortífera.

En Estados Unidos, un grupo de insurrectos asaltó el Capitolio, y los asesinatos policiales –sobre todo de ciudadanos negros– volvieron a sacar manifestantes a las calles. Muchos emigrantes haitianos que huían del hambre y los desastres naturales de su país se dieron de bruces con la violencia en la frontera de Estados Unidos.

Cada conflicto es un mundo, que asola distintos países de distintas culturas y por motivos diferentes. En Afganistán se busca reconvertir el país en un estado islámico conservador. En Myanmar hay un estamento militar que se niega a ceder el poder. En Israel y los territorios palestinos, simplificando la situación al máximo, se disputa el derecho de habitación. En Etiopía, años de resentimientos políticos han culminado en una conflagración. En Estados Unidos se discute a quién corresponde el poder y la seguridad, y se debaten los peligros de la desinformación.

Pero en los conflictos más cruentos se emplean siempre las mismas tácticas: agresiones, privaciones y violaciones indiscriminadas.

Lynsey Addario lleva más de 20 años fotografiando conflictos en una docena de países. La violación, blandida como arma de guerra, es algo que Addario se ha encontrado en todo el mundo. El acto en sí hiela la sangre; sus consecuencias destruyen comunidades. He ahí su objetivo. En algunos lugares, padres y esposos expulsan a las mujeres que han sido violadas, cuyas familias quedan de ese modo aniquiladas sin remisión.

En el Tigré, las fuerzas eritreas y etíopes han violado sistemática y brutalmente a las mujeres tigranias. Cuando Addario llegó en mayo para documentar los efectos de la guerra sobre la población civil, conoció a mujeres que, tras huir de sus captores o ser liberadas, habían recalado en un hospital en la capital del estado, Mekele, por entonces bajo control del Ejército nacional.

«Quien no ha vivido la guerra quizá no sepa que en todos los conflictos hay momentos de paz, pequeños santuarios de seguridad incompleta en los que las personas hallan algo de solaz –dice Addario–. Aquellas mujeres habían encontrado el suyo, y por eso tenían fuerza y resiliencia suficientes para contarme lo que les había pasado». Addario lloró al escucharlas.

«Yo no podía aliviar su dolor –dice–. La única forma de ayudar a aquellas mujeres, y a cualquiera de las personas que he fotografiado a lo largo de estos años, era dando a conocer sus historias».

En medio de la angustia y el dolor de aquellas mujeres, Addario intentó captar su belleza: «Puede resultar extraño en semejantes circunstancias, pero la belleza invita al lector a detenerse, a intentar comprender. Y transmite mi experiencia de que ninguna de las personas que fotografío son víctimas. Son supervivientes».

Los efectos del conflicto perduran mucho después de que la lucha haya concluido. En el cuerpo quedan las cicatrices; en la mente, recuerdos aterradores. Las tigranias fotografiadas por Addario jamás olvidarán lo que han sufrido. Ni ellas ni nadie que se haya visto atrapado en la despiadada maquinaria del conflicto armado.

Los conflictos sacuden incluso a quienes viven a años y kilómetros de distancia de ellos. Para muestra, dos dolorosas conmemoraciones que nos trajo 2021: el vigésimo aniversario de los atentados del 11-S y el centenario de la Masacre Racial de Tulsa, en la que una próspera comunidad negra de Oklahoma fue arrasada por sus vecinos blancos.

Como país, Estados Unidos todavía no ha superado las repercusiones de estos dos desgarradores sucesos… ni de los actos de violencia perpetrados en su historia nacional. Es hoy el día que empiezan a caer monumentos a los esclavistas que se levantaron en armas contra Estados Unidos en la guerra de Secesión, como Robert E. Lee. Es hoy el día que empiezan a devolverse a sus comunidades los restos de niños nativos americanos fallecidos en los colegios en los que fueron internados contra su voluntad.

Pero pensemos también que los momentos de paz entre pugnas y contiendas dejan espacio a la reflexión. ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Cómo garantizar que no se repita? ¿Qué más podríamos haber hecho?

Quizás algún día demos con la respuesta.

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El último trabajo de Rachel Hartigan para la revista ha sido un artículo sobre la crisis de Etiopía, con fotos de Lynsey Addario.

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Este artículo pertenece al número de Enero de 2022 de la revista National Geographic.

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