Es uno de los lugares más sagrados de Jerusalén… y del mundo. Y de entre los cientos de millones de personas que lo han visitado, solo unos pocos han tenido el privilegio de ver el interior de este santuario desde lo alto. A 25 metros de altura en el interior de la Cúpula de la Roca, el fotógrafo Ziyah Gafić fue consciente de ser uno de esos elegidos cuando en mayo de 2022 se dispuso a trabajar en aquellas condiciones precarias protegido por un arnés de seguridad. Desde las alturas, orientó el objetivo de su Canon R5 EF 11-24 mm –la única cámara fotográfica capaz de captar el máximo detalle con la mínima distorsión– hacia la piedra fundacional y los pilares que la rodean, erigidos hace casi 14 siglos.

Como los drones están prohibidos en la Ciudad Vieja, explica Gafić, no le quedó más remedio que ascender «a la antigua usanza»: con una escala apoyada en la fachada del santuario. Una vez dentro, se apostó sobre un saliente estrecho. La posición no era la más cómoda para un fotógrafo que ronda los dos metros de altura. «Bajo la cúpula dorada todos los sonidos se amplificaban, y se acumulaba el calor del día», recuerda.

No obstante, la fotografía transmite la serenidad atemporal de la estructura y es una de las pocas instantáneas tomadas desde una atalaya privilegiada que capta la roca en su integridad. «Era un mirador sin parangón que me permitía mostrarla en todo su esplendor».

Este artículo pertenece al número de Octubre de 2023 de la revista National Geographic.

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