Aquí huele que alimenta

En el Parc dels Olors del Serrat (parque de los aromas), uno puede hacer una inmersión en ubn mundo regentado por sustancias aromáticas.

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Parc dels olors

Parc dels olors

Este parque aromático, conformado por seis hectáreas de cultivo y otras tantas de bosque, es un campo de cultivo ecológico de PAM, un centro de procesado, una agrotienda y también la sede de varios talleres de formación y divulgación de estas especies.

Foto: Pau Fabregat

Alimenta las papilas olfativas, y también el espíritu. En el Parc de les Olors del Serrat («el parque de los aromas»), en el municipio barcelonés de Santa Eulàlia de Ronçana, uno puede hacer una inmersión en un mundo regentado por sustancias aromáticas, como los terpenos, compuestos orgánicos que emanan muchas plantas y que tienen probados efectos terapéuticos.

Con ellos, Pilar Comes, la artífice de esta iniciativa que cuenta ya con una veintena de franquicias, fabrica cremas y aceites esenciales. Cuando estaba al filo de su jubilación, a esta geógrafa se le ocurrió que dedicaría esa nueva etapa de su vida a cultivar plantas aromáticas y medicinales (PAM), «todo un patrimonio cultural cada vez más olvidado. ¿Quién sabe hoy en día que en España existen hasta 80 especies de tomillo? Casi nadie», dice, mientras nos invita a aspirar la fragancia de una mata de tomillo blanco, endémico de la península Ibérica, plantado a lo largo del camino terapéutico que atraviesa la finca. «Mirad, esto son caléndulas. De ellas se extrae un cosmético emoliente regenerador de la piel, y además sirven para controlar a los pulgones y otras plagas. En su interior duer--me un insecto que depreda sobre ellos; usa la flor como un bed and breakfast», bromea.

Pilar Comes, profesora de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ya jubilada, recoge romero en su parque aromático, situado en el Vallés Oriental, en la provincia de Barcelona. Arriba, caléndulas  ya recolectadas.

Pilar Comes, profesora de Geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ya jubilada, recoge romero en su parque aromático, situado en el Vallés Oriental, en la provincia de Barcelona. Arriba, caléndulas ya recolectadas.

Foto: Pau Fabregat

Hoy, este parque aromático, conformado por seis hectáreas de cultivo y otras tantas de bosque, es un campo de cultivo ecológico de PAM, un centro de procesado, una agrotienda y también la sede de varios talleres de formación y divulgación de estas especies. Surgidos a la estela de este, hay otros muchos parques diseminados por Cataluña y en otros lugares de España e incluso del extranjero: la iniciativa de Comes ha dado lugar a la red de parques aromáticos de Brasil, en marcha desde 2019. «Buscamos promocionar un modelo colaborativo de desarrollo rural sostenible. La idea es consolidar una red de parques que revitalicen espacios rurales marginales situados en lugares accesibles y que sean de interés paisajístico», explica.

Como dijo alguien una vez, las plantas tienen el poder de transformar nuestra limitada visión del mundo. Pilar Comes hace tiempo que lo tiene claro.

Este artículo pertenece al número de Marzo de 2020 de la revista National Geographic.

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